Logo e-consulta

Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Laicismo o laicidad? El debate se reaviva en México (segunda parte)

.

Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.

Jueves, Enero 21, 2016

La visita del Papa Francisco a México ha polarizado a los sectores católicos practicantes y al sector más recalcitrante de izquierda. Sin embargo, este debate pareciera exclusivo de las redes sociales y las encuestas, ya que las élites eclesiástica y política usarán la visita del Papa para calmar los ánimos ante las profundas crisis política y económica que vive el país. Asimismo, las televisoras no han echado las campanas al vuelo ante la visita papal, como lo hacían con el polaco Juan Pablo II, quien abrió la Iglesia al capital, luchó contra el comunismo e hizo del ritual guadalupano su carta de presentación en Latinoamérica, región extremadamente pobre donde florecía la Teología de la liberación.

Jorge Mario Bergoglio se ha hecho notar, si no por ser un teólogo de la liberación, si por ser un Papa que optó, desde su nombre, Francisco, por la Opción preferencial por los pobres, la izquierda (mesurada) y por un saneamiento de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. A diferencia de su antecesor, Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, quien era un teólogo de primer nivel, la reforma a la Iglesia, sobre todo en el sector financiero, por un lado y, su poca aceptación popular, debido a su conservadurismo ante temas morales álgidos en el discurso religioso contemporáneo, como la aceptación del divorcio y la inclusión de la homosexualidad, por el otro, hicieron que dimitiera al cargo de Sumo pontífice, Francisco, ha logrado establecer un discurso de una Iglesia más cercana a sus fieles.

Más artículos del autor

Sin embargo, esta postura “alternativa” del discurso papal ha puesto en una posición incómoda a la élite católica en muchos países, como en México, donde el Arzobispo de la Ciudad de México y Primado de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera, está ligado a los empresarios más ricos del país, como  los empresarios Olegario Vázquez Raña, Carlos Slim, Miguel Alemán Velasco, Miguel Rincón Arredondo; el almirante Manuel Sáenz, secretario de Marina durante el gobierno de Felipe Calderón; el capitán Alberto Abed  y el notario Daniel Goñi, como lo reportó la revista Proceso, en septiembre de 2013, tras un viaje de estos personajes a una fiesta en España, organizada por Olegario Vázquez Raña.

El discurso papal y su cercanía con las causas de los pobres y de los derechos humanos, como lo demostró la beatificación de Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, ha enfrentado a una Iglesia conservadora y a una población que cree menos en el liderazgo eclesiástico debido a la opulencia y la insensibilidad del Vaticano ante los temas apremiantes el día de hoy, los escándalos de abuso sexual a menores, entre otros.

Francisco tiene la obligación de recuperar a los millones de pobres, cercanos a su discurso, frente a un mundo globalizado y a un neoliberalismo despiadado y a un mundo colapsado ambientalmente debido a un capitalismo sin límite alguno. Por otra parte, la onda expansionista norteamericana expedida para Latinoamérica para frenar al comunismo y la Teología de la liberación, la inmersión de iglesias protestantes, merman el número de fieles pobres en América, principalmente. Asimismo, los jóvenes no sienten a la religión de púlpito cercana a sus necesidades y peticiones. Los cultos de los jóvenes pobres, de los olvidados, de los criminalizados, de los ninis, se ha desviado a expresiones populares como los son en la Ciudad de México a San Judas Tadeo y a la Santa Muerte.

Pensar el catolicismo en Latinoamérica implica pensar en los pobres. La cifra de personas pobres en la región es cercana a los 164 millones, lo que equivale a uno de cada cuatro habitantes, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Asimismo, cerca de 70 millones se encuentran en la extrema pobreza o indigencia y el porcentaje de personas indigentes aumenta.

México no es la excepción. En el país aumenta la pobreza y, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), más de la mitad de la población vive en pobreza y cerca del 10% de la población mexicana vive sin poder llevarse alimento a la boca.

La Iglesia Católica tiene la obligación moral e histórica de estar con los pobres y, lejos de un discurso paternalista, debe acompañar a los miserables, a los pobres, a los excluidos, a los olvidados en su proceso de liberación. No es posible pensar una Iglesia que se enriquezca y se ligue al poder bajo el “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Lucas 20:25). Lo que es de Dios son las y los millones de pobres, las y los indígenas, las mujeres, las niñas, los niños y jóvenes, las y los ancianos, entre otros. Por tal motivo, se espera que Francisco no traicione a esas y esos pobres en sus discursos en Ciudad Juárez, donde hay cientos de mujeres asesinadas, desaparecidas, donde el feminicidio es una latencia; donde vale más vivir poco pero muy bien a mucho y mal, como dicen los jóvenes ligados al narcotráfico; las y los trabajadores de las empresas manufactureras que explotan y sangran hasta la última gota de vida y de dignidad laboral; donde ser migrante es ser delincuente, criminalizados no sólo por los estadounidenses, sino por los propios mexicanos. Lo mismo se espera en Morelia, donde la represión es una cotidianeidad, a las autodefensas, los profesores organizados proscritos por un gobierno de “izquierda”. Se espera un discurso duro en Ecatepec, municipio pobre, donde ser mujer es un peligro y donde la pobreza aumenta y se muestra en los ghettos de trabajadores, en colonias que son reproductoras de vicios. Ecatepec, municipio de una entidad gobernada por un grupo que ostenta el poder político en México, los de Atlacomulco, origen de Enrique Peña Nieto y, donde la corrupción de Onésimo Cepeda daño al catolicismo en general.. Se espera un discurso de apoyo y respaldo a las comunidades indígenas en Chiapas, y de evidenciar a un gobierno priista que asesina a sus pueblos originarios, de hambre, con grupos paramilitares o destruyendo su entorno. La tierra del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y del trabajo pastoral de Samuel Ruiz, ahora pisoteado por Manuel Velasco.

Ser católico y ser el dirigente de la Iglesia Católica no permite esconderse en un discurso de laicismo ante una realidad que nos urge a ser transformada. Se debe actuar desde el laicismo, desde el compromiso con los otros, pero sobre todo, con aquellos que más lo necesitan; crear una conciencia de hermandad de clase; una razón cordial, y; continuar con un proceso de liberación ante los demonios del capitalismo, la explotación, la dominación, el individualismo y la insensibilidad por los demás.

Parafraseando a otro jesuita, José Porfirio Miranda, el catolicismo no tiene opción por los pobres, tiene la obligación de estar con ellos y acompañarlos en su proceso de liberación, como mencionó Óscar Arnulfo Romero en una misa, un día antes de su asesinato. Esperemos que el papa Francisco enfrente al poder y genere en los católicos de México un laicismo participativo, exigente de sus derechos fundamentales, combativo ante un capitalismo deshumanizante y un poder político corrupto y represor.      

Vistas: 1375
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs