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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El esfuerzo de construir en el 2016

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María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Viernes, Enero 8, 2016

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Este 2016, según todas las predicciones será un año complejo, lleno de retos y de cambios sustanciales.

Tengo buena parte de mi vida viviendo así, de hecho he construido mi vida y la de la mi familia en tiempos de una crisis permanente en este país. Aun así, han existido logros importantes gracias al esfuerzo y a la constancia que he dedicado, igual que  muchos otros mexicanos.

Este año seguirá así la tendencia tal y como lo predicen varios analistas, aún así creo necesario situar nuestra apuesta para el 2016, en intentar mejorar los procesos educativos.

En pasadas colaboraciones escribí  sobre la necesidad de recuperar la esperanza en lo cotidiano, en las aulas, en cada escuela y dentro de cada profesor.

Cierto, alrededor de estos procesos hay muchas causas que desalientan, impiden o hasta obstaculizan hacerlo, pero aun así hay que intentarlo. Estamos bombardeados en los medios masivos de comunicación con  las “buenas intenciones y promesas” de quienes tienen aspiraciones políticas, o de las “grandes hazañas” que los partidos políticos y las autoridades han logrado con el dinero de nuestros impuestos y a costa de los ciudadanos, si nuestra educación fuera mejor, seguramente esto no pasaría.

Cada maestro en cada aula puede hacer la diferencia, observé en facebook como muchos maestros con sus alumnos cortaron la rosca de reyes, comían tamales con sus alumnos y festejaban con la comunidad esa hermosa tradición en el primer día de clases. Esa apuesta por lo importante en lo cotidiano, a través de la convivencia es lo hermoso de la vida escolar.

Los aprendizajes no se generan de la nada, se aprende y se enseña a partir de propósitos comunes, en la escuela convergen tantos intereses, sentimientos y actitudes en los que cada maestro o maestra hacen la diferencia. Cada uno  aprende  día  a día descubrirse, a profundizar en sus incertidumbres y construir sus propias libertades.

La vida es una dinámica perfecta que no se detiene y en la que cada maestro debe aprender a moverse  y preguntarse de manera permanente: educar, ¿para qué? Y a partir de esa reflexión estimular el interior de sus alumnos para poder ayudarlos a construirse también. Recordemos las palabras de Pablo Latapí: “ser maestro es cosa de vocación, de inclinación interior, de proyecto de vida; quizás de amor”

En febrero a muchos maestros se les darán los resultados de la medición que se les realizó, medición si, que no evaluación porque para ello se necesita mucho más que esos exámenes aplicados. Deseo sinceramente que esos resultados sean utilizados para mejorar los procesos de enseñanza de los profesores  y no para descalificar y desmotivar.

Necesitamos maestras y maestros satisfechos,  motivados, que re dignifiquen  la profesión y que sean capaces de construir en las aulas, en las escuelas y en las comunidades los esfuerzos  necesarios para un México mejor.

Sin duda los necesitamos.

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