El 2015 ha sido un año complejo lleno de retos, de cambios y de decisiones. La complejidad de esos tiempos ha sido tanta, que no es una, sino son varias las palabras que podrían representar este año que hoy termina: ¿narcotráfico, violencia, injusticias, desapariciones, reformas, civilidad, crisis, víctimas, planes, ineficacia, soberbia, impotencia, ética, revolución, educación, profesores, pensionados, censura, crítica, enriquecimiento, migrantes, desplazados, movilizaciones, turismo diplomático, abusos, barbarie, incongruencia, soberbia, manipulación?
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Todas y cada una representan de manera individual o en grupo una realidad lacerante como lo describe Denisse Dresser “el retrato fiel de un México que nos negamos a enfrentar: la normalidad de lo atroz en medio de la política formal. La barbarie envilecida al amparo del formalismo institucional. Los tiempos sombríos de abusos e injusticias”
En la revista Proceso 2043, se presenta el artículo “Viajes de rey, frente a un México empobrecido”, en el cual se afirma el regreso de costumbres y usos de los gobiernos priistas señalando que se han superado las estadísticas y anecdotarios de expresidentes que pasaron a la historia por sus excesos viajeros. Lo anterior solo es muestra de la dimensión del dispendio que existe en cuanto al derroche de recursos públicos, lo que no es privativo del gobierno federal.
Aunado a lo anterior, la toma de decisiones y el ejercicio del poder en los diversos niveles de muchos gobiernos en nuestro país, son escandalosos. Llama la atención la necedad de las autoridades y políticos de no querer cambiar las decisiones aun cuando los resultados de esas decisiones hayan sido erróneas, se siguen tomando decisiones basadas en ocurrencias.
Nadie resuelve las demandas de justicia en el caso de los agraviados o desaparecidos, la crisis generada por el Programa de la Frontera Sur, las situación de los pensionados en Veracruz o de los periodistas desaparecidos, ajustes necesarios a las reformas emprendidas, la puesta en marcha de legislaciones mucho más agresivas en cuanto a la protección del medio ambiente, las atrocidades, mentiras, corrupción y silencio en cuanto a los 43 de Iguala. Poder y corrupción del estado, pero ante todo, impunidad.
El deterioro social e institucional es palpable en muchos ámbitos de la vida en México, por lo que hay mucho que hacer para el siguiente año que mañana empieza.
Hay que seguir fomentando en las nuevas generaciones el desarrollo del pensamiento crítico, ese del cual se hace mucho énfasis en todos los programas educativos en los diversos niveles y modalidades en nuestro país, para desarrollar esa capacidad que tiene que ver con los juicios para la toma de decisiones ante los problemas eventuales de la vida tanto personal, como social.
Parte de la situación prevaleciente es responsabilidad también de nosotros los ciudadanos, por no ejercer nuestro derecho de exigir la rendición de cuentas de nuestros gobernantes y políticos, si seguimos teniendo una actitud pasiva y resignada ante los hechos que directa o indirectamente nos afectan, la situación antes descrita no va a mejorar.
Deseo para tod@s un mejor 2016, que el amor, la salud y el bienestar inunde sus hogares para que cada quien, en su trinchera, emprenda las acciones necesarias por un México mejor ¡abrazos!