Los adultos mayores representan uno de los grupos más desprotegidos y vulnerables por las características propias de la edad tales como la pérdida de la movilidad, la visión y la memoria.
De acuerdo a cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO) en el país se tiene registro de 12.7 millones de personas mayores de 60 años, es decir, 10 de cada 100 mexicanos se encuentran en esta rango, lo que representa el 9.7 % de la población según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
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Hay que tomar en cuenta que las proyecciones implican una tendencia a la alza, cada año esa cifra aumenta generando que la pirámide poblacional se invierta con el paso del tiempo; de esa manera para 2020 en el país existirán 14 millones de adultos mayores que representarán el 12.1 % de la población.
En ese sentido, es prioritario que los gobiernos fomenten mejores condiciones de vida para ese segmento de la población, con el compromiso de garantizar su integridad y dignidad con infraestructura adecuada que atienda de manera integral sus necesidades -por ejemplo- en estancias de día como la Casa del Asistencia, Bienestar, Unidad y Estancia (ABUE), modelo que en su momento fue galardonado con el premio Innovación, Modernización y Desarrollo Administrativo (IMDA) a la calidad gubernamental; logrando instalar más de 100 en todo el estado.
Otro aspecto de suma importancia para las personas de edad avanzada es la atención médica. La geriatría es la especialidad médica dedicada al estudio de las enfermedades propias de las personas adultas mayores; en tanto que la gerontología estudia la vejez, sus cualidades, fenómenos y características.
En 2007, sólo existían 320 geriatras para una población de más de 8 millones de adultos mayores y en el futuro habrá tantos ancianos que se requerirá atención de profesionales Geriatras, Gerontólogos y Tanatólogos.
Es por estas razones, que en días pasados presenté en la Cámara de Diputados un punto de acuerdo en el que hago un llamado a la Secretaría de Salud, a la Secretaría de Educación Pública, así como a las instituciones educativas y de seguridad social, para que promuevan y establezcan las especialidades de geriatría, gerontología y tanatología en las universidades públicas del país.
De esa manera, se contribuiría a garantizar la cobertura de los servicios de salud requeridos en beneficio del mejoramiento de la calidad de vida de las personas adultas mayores.
Sin duda seguiré impulsando medidas que beneficien a nuestros abuelitos ya que tenemos un gran compromiso y responsabilidad para con ellos, convencido de que pronto estas propuestas se materializarán en políticas y programas que mejoren sus condiciones de vida.