En un escenario con múltiples fases de violencia, hablar de las conflictividades locales, pareciera ocioso. No lo es. Poner en relieve los burdos registros de la maniquea mass media, tal vez de cuenta, de las confusiones que genera en múltiples niveles, la ausencia de claridad en los discurrires distanciados de la colectividad.
Las redes de opacidad permean distintos rubros de la sociedad. La manipulación de datos toca lo mismo los programas sociales más relevantes, como lo tocante al solaz y esparcimiento. Desviar la atención. Focalizar las escuchas y las miradas a las tendencias que circulan por la red. Realidades virtuales que suplanten el piso feo de la realidad.
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Con las alternativas tecnológicas con las que contamos, resulta inverosímil que los funcionarios que se encargan del enlace entre gobernantes y ciudadanos, mantengan tan lejana la vinculación; en algunos casos, la interacción es prácticamente nula. ¿No decir las cosas, conlleva a otorgar? No. Callar no es ceder.
Quizá con sus bemoles, la ley del hielo entre la clase política y los pobladores, roce las gradaciones del sobado violentómetro. Esta irónica indiferencia, toca los lindes de la burla. No informar. Desinformar. Ocultar. Hay un desmarque entre los que ostentan la información, los sabedores de los contenidos gubernamentales, los organizadores de la agenda pública; al margen de los otros, de los que buscamos incluso en medios alternativos, fuentes fidedignas de información. Tal oposición diamentral, nos deja fuera de juego.
El abuso en la opacidad, como los excesos en tantos aspectos más. Vértices diversos de las sinergias públicas, demeritan los alientos de comunidades que ante las oleadas informativas, palidecen sus manifestaciones de inconformidad; grupos mínimos que no encuentran eco a sus peticiones. No hay audiencia para las demandas ciudadanas. Por ahí, pueden acontecer coyunturas que conjuguen los intereses públicos con los de las distintas poblaciones.
El arte escénico, no se libra de esta sintomatología. Ahora mismo, no sabemos ¿qué pasa con el tan esperado Festival Internacional de Teatro Puebla Héctor Azar 2015? Como tampoco nos convidaron nada acerca de la “Primera” Muestra Regional de Teatro Zona Centro efectuada en el Teatro Principal. Este encuentro financiado por el Fondo Regional para la Cultura y las Artes, en la que se presentaron obras de: Morelos, Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Oaxaca, Distrito Federal, Puebla -cuyo representante con su Viaje de Ulises fue favorecido por el consabido dedazo-; y, los ganadores, los guerrerenses del grupo teatral Matrioska, quienes con su participación con el montaje: El matrimonio Palavrakis consiguieron su pasaporte para la 35 Muestra Nacional de Teatro celebrada este año en Aguascalientes.
La susodicha muestra regional, se efectuó al día siguiente de que los “observadores” de la Muestra Estatal de Teatro dieran sus puntos de vista y su veredicto de la obra ganadora: La extraordinaria travesía del niño tronco, la cual participaría en la edición 2015 del Festival de Teatro Héctor Azar; obra reconocida por estar realizada por Utopía Niñ@s Teatro.
Ahora, pues, ¿a saber? ¿Se pospone, se cancela, se aniquila este importante festival, cuya partida presupuestal ya estaba asignada? En fin. Esperamos una pronta y congruente respuesta. Que no se repita la omisión a todos niveles, para no ventilar los fraudes y jineteos de los recursos públicos, que han ocurrido entre los programadores y directores de los eventos artísticos y culturales. ¿De ahí la subcontratación?
Esto ha llegado a un punto límite. Algunos de esos ex funcionarios, ahora son proveedores de equipo escenotécnico; o los reintegran a la función pública a nivel municipal. No hay consecución. A veces, se mueven algunas piezas del esquema, pero el patrón se reitera.
El menoscabo a nuestros teatristas, es un tanto agresivo. Si antes se ponían en tela de juicio los entretelones de las convocatorias, hoy, no hay escaparate de inclusión. Lo que se vuelve peor, cuando se les brinda la oportunidad a integrantes del mismo gremio, para que lleven a cabo actividades de carácter comunitario; y que en casos particulares, son los que más nos marginan. Así acontecen foros dizque internacionales, en los que la cabecilla acapara el campo artístico, académico y el profesional; o, “muestras de artes escénicas”, orquestadas por lobos de mar del teatro, quienes se apropian de los pocos espacios de expresión escénica y de los recursos limitados, para tales eventos. O sea, además de la opacidad, no hay convergencia. Cero centro de integración.
Además, tener que tolerar que el representante estatal de teatro, ironice con los invitados del teatro nacional, sobre los colegas de nuestra comunidad escénica; o que él decida quiénes sí y quiénes no constituyen la teatralidad poblana. ¡Basta de su perversa y soberbia postura! Mejor que se ocupe de sus inconsistencias logísticas y limitada operatividad.
O, tener que lidiar con el colonialismo malinchista, y a la vez miope del IMACP, cuya falaz red nuclear, sólo ha servido para favorecer a los sometidos a los caprichos de su directora y sus allegados –aunque se los importe de la madre patria-. Si ya instaló un arenero en el zócalo, sólo falta que se le ocurra congelar la laguna de Chapulco, para que las familias patinen sobre hielo. O, para que su profesor y sus cuates, monten una pastorela, en la que la señora, no pierda la oportunidad de protagonizar.
Opacos reflejos en esta nada optimista panorámica. Sin embargo, la excepción hace la regla. Hay jóvenes que vienen pisando fuerte con sus aportes creativos y la pertinencia de su discurso, tal es el caso de los integrantes del montaje: IV Reich, cuya dramaturgización tiene como genotexto: Terror y Miserias del III Reich de Bertolt Brecht. Esta puesta en escena llega este viernes 20 de Noviembre a las 18 horas, al cierre de su primera temporada en las instalaciones del Colegio de Arte Dramático -10 Oriente 415 Centro-. Por la amena combinación de recursos teatrales, coherentes con la poética brechtiana, recomendamos ampliamente esta propuesta.
Y, quedamos abiertos al diálogo con las autoridades, para que nos contemplen al menos en los parámetros de las artes escénicas. Esto lectores, no ha concluido.