Cuándo se habla de la legalización de la marihuana para fines lúdicos, ¿a qué le tienen miedo quienes se oponen? En México, según datos de la Encuesta Nacional de Adicciones, del 2013, había 5.7 millones de personas adictas a esta droga. En 2015, se ha incrementado el consumo y la edad ha bajado, de 18 años, en el 2013, a 8 años, según datos de la Fraternidad de Alcohólicos y Drogadictos de Puebla.
Repaso los debates de hace 30 años en Puebla en referencia a que si se prohibía, se regulaba o se permitía la prostitución. Siempre hay quien se asusta de su propia capacidad para sentir placer, para fantasear o imaginar, para divertirse y para expandir sus propios límites. Hay quien siente pánico de llegar a excesos sin descubrir antes sus límites donde todavía tiene control de sí mismo. Esta discusión tiene mucho en común con lo que se debate hoy.
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Recuerdo que en alguna ocasión de aquéllas famosas reuniones para atender el fenómeno social de prostitución con personas de preferencia homosexual, se habló de borracheras mezcladas con otras substancias y las críticas de unos hacia otros en referencia a que se ©perdían:© llegaba el momento que no sabían lo que hacían y en ese instante la muerte espiaba por el resquicio de la puerta. En esa junta pregunté, a cada uno de ellos, si sabían con cuántas copas o botellas ‘perdía’. Ninguno supo decir. Les expliqué que podrían saber si la próxima vez que bebieran tomaran en cuenta con cuántas copas se empezaban a sentir mal y cuál era la decisión que los hacía continuar bebiendo, y quizá, con cuántas copas empezaban a ‘perder’, porque el ‘perdido’, no puede contar.
La siguiente reunión todos y cada uno de ellos llegó con sus números: unos más, otros menos; todos contando detalles, bebidas favoritas, que si ‘perdían’ más cuando combinaban cierta bebida con otra, todo un catálogo de individualidades que observaron por varios días. Y lo más importante, se empezaron a dar cuenta de sí mismos, de sus gustos, de sus excentricidades, de sus límites, de sus excesos y de lo que no les gustaba, que fue revelador, y de cómo se sentían ante eso. Ahí se logró un avance importante para que ese grupo se cuidara. Tan es así que la mayoría, a pesar del ambiente en que se encontraban sobrevivieron, y muchos, por convicción propia, lograron cambios importantes en sus vidas
Es cierto de que vivimos de acuerdo a como podemos, más que a como queremos, y que sólo a través de la consciencia llegan los cambios substanciales y que todo tienen que ser divertido. Creo en el autogobierno: Sé que los límites vienen de dentro y que para conocerlos, primero hay que probar lo que pensamos y sentimos que nos hace sentir bien. Sé que a la vida venimos a sentirnos bien y a divertirnos.
Alguna vez alguien averiguó con mi padre como conquistarme. Mi padre, que muy bien me conocía, dijo: “Alejandra va a estar siempre donde se divierta”. Avalo que si para muchos la marihuana es divertida, que se les permita. Cada quién tiene que ir por lo suyo porque “Somos aquello en lo que creemos”.
* Wayne Dyer.