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Cambiar el mundo | Leopoldo Castro Fernández de Lara

Sábado, 27 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Cambiar el mundo

Leopoldo Castro Fernández de Lara

Psicólogo, Master en Recursos Humanos, Maestría en Modelos y áreas de investigación en ciencias sociales. Sus temas de interés son los movimientos sociales, las representaciones sociales y en general la psicología social

Miércoles, Octubre 21, 2015

Cuando estaba preparando este artículo se me ocurrió hablar sobre el libro “cambiar el mundo” de Daniel Bensaïd y como no recordaba cómo se escribía su apellido se me ocurrió meterme en Google (que todo lo sabe o al menos eso nos promete) para confirmar si llevaba el acento francés que rompe los diptongos o no. Lo curioso es que al escribir mi búsqueda pensé que sería el primer resultado pues a final de cuentas este libro es una invitación a la no conformidad, a la acción política y social (al más estilo de los sesentas), a la protesta pública y a la denuncia. En sus páginas se construyen utopías y se articulan movimientos sociales que nos dan buen ejemplo de lo que una sociedad inconforme y articulada ha podido gestionar en las últimas décadas en diversas partes del mundo… bueno en países del primer mundo. No en los del tercer, perdón en vías de desarrollo, o ahora ¿cómo nos llamamos? Aquí no. Aquí estamos en otra onda; en la promesa que no acaba de llegar de un México que en el terremoto del 85 reaccionó ante una tragedia y se unió brevemente para resolver la crisis pero después volvió a agachar la cabeza y ver televisiones cada vez más grandes y baratas.

Pero no, no fue el primer resultado y me costó bastante encontrarlo pues la red está llena de películas, libros, documentales y un sinnúmero de materiales de todo tipo que llevan como nombre “cambiar el mundo”. El primer resultado es una canción en la que varios artistas –utilizando el movimiento Scout como pretexto- con bellas voces nos invitar a “crear un futuro, ponernos en pie, cambiar el mundo por un final feliz…” muy bello la verdad. También hay organizaciones que aglutinan a otras organizaciones para cambiar al mundo. Finalmente existen muchos blogs e incluso páginas de la red social Facebook que explican cómo cambiar el mundo a través de pequeñas acciones.

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El libro que inicialmente buscaba está lleno también de consejos de cómo cambiar el mundo. El estar hecho por un especialista en el tema que ha dedicado gran parte de su vida a analizar este tema (los movimientos sociales) le da un punto extra de fiabilidad pero en este mundo post-moderno, líquido, quién sabe, tal vez Facebook sepa más sobre el tema. En gran medida este es otro de los grandes males de nuestro tiempo: el uso de la tecnología. No la tecnología sino el uso que le damos. Esto es sin embargo harina de otro costal.

Volviendo al tema que nos ocupa “cambiar al mundo” lo que me llamó la atención en la búsqueda fue que existe una saturación en la información disponible y sin entrar en el análisis de su validez o su relevancia muchos seres humanos estamos pensando en cómo cambiar al mundo, en cómo hacer de este planeta y de este tiempo algo diferente a lo que como especie hemos construido desde hace unos cinco mil años. La preocupación es válida: en un mundo moderno lleno de cosas buenas, en donde existe abundancia para tan pocos y miseria para muchos, desigualdad, injusticia, sufrimiento y básicamente incapacidad para mejorar como especie ¿qué se puede hacer? ¿Qué puedo hacer yo?

En El gran tablero mundial (1998) Brzezinski habla sobre la misión imperial del mundo: “los tres grandes imperativos de la estrategia geopolítica son: prevenir la colusión de los vasallos y mantener su dependencia en materia de seguridad, velar por la solvencia de los deudores e impedir a los bárbaros agruparse”. Estas ideas son simples y difíciles de cumplir. La tecnología y el consumismo –el estilo de vida que nos invita a ser felices a través de la adquisición de cosas que no necesitamos para satisfacer necesidades que no teníamos- nos adormilan y nos crean una ilusión de libertad en la que podemos hablar de cambiar el mundo siempre y cuando no nos salgamos del guion que otros actores más poderosos han establecido para nosotros sin que nos hayamos dado cuenta. Cambiar al mundo es entonces una tarea difícil. En el mismo libro el autor nos habla de los zapatistas y de cómo “no logrando modificar cualitativamente las relaciones de fuerzas a escala del país, los nuevos zapatistas parecen concluir de ello que más vale renunciar a plantearse la cuestión sin solución del poder central: el Estado Nacional no es ya a sus ojos un espacio estratégico adecuado, y no hay aún un espacio estratégico continental (o mundial) pertinente (…) más valdría pues multiplicar las experiencias de contrapoder que ceder al seudo realismo de la gestión leal de instituciones subordinadas a las potencias hegemónicas”.

No hay más solución que la ruptura. Esta no tiene que ser violenta pero tampoco se reduce a una actitud. Requiere esfuerzo en crear una nueva forma de economía (solidaria), nuevas relaciones de comunidad y uso del poder. Cambio en el uso del tiempo y de la forma en que concebimos el trabajo. Cambiar al mundo no es fácil. Tal vez no es posible.

 

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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