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OPINIÓN

Paro de la CNTE, resultado en suspenso

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Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Jueves, Octubre 15, 2015

La prueba de fuego que representó para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la Secretaría de Educación Pública la realización del paro “nacional” a que convocó la dirigencia de la CNTE, que se efectuó parcialmente en 15 entidades federativas el lunes 12 de octubre, favoreció a la SEP y evidenció el debilitamiento que afecta al organismo que agrupa a la disidencia magisterial. Organismo que durante 23 años sometió a sus caprichos y ambiciones ilimitadas a las autoridades educativas estatales y federales.

El pretendido paro “nacional” no cumplió las expectativas que ilusoriamente ─y fuera de la realidad─ le endosó el líder de la CNTE, Rubén Núñez Ginés.

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Lejos estuvo de llevarse a cabo en todo el país, la suspensión de actividades escolares que alardeó anticipadamente la dirigencia centista. La suspensión de clases, salvo en Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas fue inocua.

Se trató de un rotundo fracaso para los dirigentes de la disidencia magisterial. Lo más espectacular y lo que ocasionó más molestias que el día sin clases, fueron las medidas de presión colaterales que pequeños grupos de profesores paristas ocasionaron, al cerrar carreteras, tomar por asalto casetas de peaje en autopistas e impedir el acceso de personal y clientes a diversos establecimientos comerciales.

El malestar que causaron a la población las arbitrarias e ilegales disposiciones de los líderes de la CNTE, se convirtió en un natural y enérgico repudio para los profesores paristas. En vez de expresiones de simpatía y solidaridad, no faltaron personas que exigieron a las autoridades utilizar la fuerza pública para acabar con los desmanes y atropellos cometidos por los docentes.

El llamamiento a paralizar durante 24 horas las actividades de los planteles de educación básica del país, no tuvo el multitudinario acatamiento y éxito de ocasiones anteriores.

En Oaxaca, la suspensión de labores se llevó a cabo en 65% de las escuelas. Dejaron de trabajar en ellas, aproximadamente 53 mil docentes. Los profesores adscritos al 35% de planteles restantes, no hicieron caso de la convocatoria de la CNTE y acudieron a impartir clases normalmente, haciendo caso omiso de la amenaza de Núñez Ginés de que los profesores que desacataran el mandato de la CNTE, “quedaban fuera del sindicato automáticamente.”

Guerrero, Michoacán y Chiapas, fueron las entidades donde hubo mediana participación en el paro. En Sinaloa, Tabasco, Sonora, Durango, Tlaxcala, Morelos, Nayarit, Colima, Veracruz y Zacatecas, fue de menor cuantía.

En el Distrito Federal, los 2 mil policías que movilizó el gobierno local para resguardar a los manifestantes que marcharon de la Columna de la Independencia a la Secretaría de Educación Pública, superaron en cantidad la cifra de los 600 manifestantes, donde quedaron incluidos los grupos adherentes del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y alumnos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Universidad (¿?) fundada el 25 de enero de 2001, por ocurrencia del entonces jefe del Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador. De libre ingreso, porque no es requisito presentar examen de admisión. En los casi 3 lustros que tiene de funcionar, se han graduado menos de 50 personas.

La primera sacudida que cimbró la estructura del otrora intocable binomio CNTE-Sección XXII, fue la abolición del antiguo Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca. Se trató de un certero golpe asestado en pleno nivel de flotación de esa aguerrida agrupación gremial. Que le arrebató de las manos el manejo de la educación básica en Oaxaca y su lucrativa fuente de ingresos financieros.

Al perder el control de la educación, la CNTE-Sección XXII entró en un proceso de deterioro que fue avanzando en la medida que disminuyó la influencia que durante muchos años mantuvo autoritariamente sobre los profesores. 

Sus líderes no entendieron el significado que tuvo la tardía abolición del viejo IEEPO. En vez de replegarse para revisar su estrategia y, en su caso, adecuarla a las nuevas circunstancias, se lanzaron a otra aventura. Pero con menor fuerza.

Convocaron a un paro “nacional” de labores, con duración de 24 horas, que resultó un rotundo fracaso porque no logró ninguno de los objetivos que le fueron adjudicados por los dirigentes centistas. Donde, quienes lo siguieron quedaron expuestos a recibir la penalización que señala la Ley General del Servicio Profesional Docente y la Ley Federal del Trabajo.  

Dejaron de trabajar en Oaxaca 53 mil profesores. En Michoacán 16 mil 400; Guerrero 5 mil 368; Chiapas 4 mil 602; Sinaloa mil 432; Tabasco mil 162; Sonora 790; Durango 462; Tlaxcala 326; Morelos 316; Nayarit 249; Colima 61; Veracruz 60 y Zacatecas 60. 

El secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, declaró que a todos los profesores que no acudieron a trabajar, en forma legalmente justificada, les será descontado un día de sueldo. Y reiteró que quien falte a sus labores 3 días consecutivos sin motivo válido, o 3 veces discontinuas en el término de 30 días, será separado del cargo que ocupa. 

Si el secretario de Educación Pública no cumple su palabra y el ofrecimiento de efectuar las deducciones salariales que corresponden a los profesores paristas el futuro de la Reforma Educativa estará depositado en el cesto de basura de la CNTE.

La nota discordante en el asunto de los profesores que dejaron de asistir a sus labores docentes el día del paro, la dio el (des)gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega ─que es peor y más nocivo que su antecesor Ángel Aguirre Rivero─ declaró que como el paro de labores, las marchas y plantones que se efectuaron, así como los bloqueos de carreteras y la toma de casetas de peaje, donde participaron los profesores guerrerenses, arrojaron un saldo blanco, no debe descontárseles de su sueldo el día que no acudieron a trabajar.

La respuesta del titular de la SEP no se hizo esperar. Advirtió que los servidores públicos del gobierno del estado de Guerrero, a quienes corresponde intervenir para que se proceda a efectuar los descuentos inherentes no los lleven a cabo, estarán incurriendo en una responsabilidad que los hará acreedores a la aplicación de una sanción administrativa. 

Por si las cosas no fueran tan mal para la CNTE y sus agremiados, pesa sobre ellos una desgracia mayor. La amenaza que cuentan con el combativo y solidario apoyo del eterno y fracasado candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

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