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OPINIÓN

El turno de las Normales

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José Sánchez Aviña

Doctor en Educación, Maestro en Investigación Educativa y Licenciado en Sociología; actualmente Coordinador de las Maestrías en Educación en la Universidad Iberoamericana Puebla. Su línea de investigación es la formación de investigadores educativos.

Jueves, Octubre 1, 2015

Por mucho tiempo se ha afirmado que la educación es el camino para resolver la situación complicada en la que se ha encontrado la sociedad en diferentes momentos de su historia; hay quienes hemos aceptado esta idea y trabajado por ella prácticamente toda la vida, sin embargo quisiera expresar algunas consideraciones al respecto y ligarlas con el reto que viven actualmente las instituciones encargadas de la formación inicial de nuestros profesores.

Los tiempos actuales nos han enseñado que la educación, así nomás, la educación, no ha sido la alternativa que se esperaba, para enfrentar los problemas contemporáneos; ¿Entonces que esperar? Antes que esperar, actuar, hemos de analizar y reflexionar sobre la situación en la que nos encontramos como sociedad, en términos generales, pero también analizar y reflexionar sobre la educación que se está ofreciendo y sus pobres resultados que estamos obteniendo; de otra forma estaremos aspirando a resultados diferentes haciendo lo mismo, nada más absurdo.

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El romper con la idea ingenua de que toda educación contribuye en la construcción del hombre y la sociedad que pretendemos, pierde vigencia paulatinamente; si queremos realmente una educación que sea pilar en la edificación de una sociedad humana, se requiere de una educación pertinente que atienda el plano moral además del intelectual, se requiere un marco referente que oriente la búsqueda de hacer cada día mejores a las personas humanas. ¿Suena bien verdad? Sí, pero para lograr esto hay un actor estratégico en esta ecuación, el profesor, para lograr lo anterior se requiere de un profesor claro, dispuesto y capaz para cumplir su función de agente educativo.

Así como no cualquier tipo de educación es la que necesitamos, de la misma forma no cualquier perfil de profesor es el requerido en las desafiantes condiciones contextuales; se requiere definir con cuidado el perfil de este actor de la educación y trabajar en su formación; desde luego que la formación inicial es fundamental. Si hemos de aceptar la importancia social estratégica que tiene la formación inicial de los encargados directos de intervenir los procesos educativos formales, entonces resulta natural el volver la vista del análisis y la reflexión hacia lo que sucede en las Instituciones encargadas de ello: Las Normales.

449 Escuelas Normales son las registradas ante la Secretaría de Educación Pública, entre públicas (261) y privadas (188), atendiendo a 121 342 estudiantes; éstas independientemente de las 76 unidades y 208 subsedes de la UPN que atienden a más de 25 000 estudiantes de licenciaturas en formación docente. ¿Qué sucede en ellas? ¿Cómo se realiza su vida académica? ¿La administrativa? ¿Cómo se desarrolla su currículum? ¿Quiénes son sus académicos? ¿Quiénes sus estudiantes? ¿Cuál es su impacto en la sociedad mexicana contemporánea?... cuestionamientos que guían toda una búsqueda de información que permitirá la toma de decisiones de mejor forma, siempre considerando el perfil de educación definido como el idóneo para contribuir a la construcción de la sociedad pretendida así como para la formación del hombre axiológicamente necesario.

Producto de los primeros esfuerzos de generación y sistematización de información confiable sobre lo que sucede en nuestro sistema educativo, en este mes de septiembre que acaba, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, publicó las cuatro Directrices para la Mejora de la Formación Inicial de los Docentes de la Educación Básica, documento disponible en su página electrónica, estas son: 1.- Fortalecer la organización académica de las escuelas normales, 2.- Desarrollar un marco común de educación superior, 3.- Crear un sistema Nacional de Información y Prospectiva Docente, y 4.- Organizar un Sistema de Evaluación de la oferta de formación inicial de docentes. En este documento se pueden encontrar los elementos problemáticos del diagnóstico realizado, que dan origen a cada una de estas cuatro directrices, así como las acciones que se derivan para corregirlas. Bien vale la pena revisar críticamente el documento para generarnos una idea más clara del derrotero que le espera a las Normales como Instituciones responsables de la formación de los profesores que requiere nuestro País en estos momentos. El mencionado documento, merece un análisis aparte, eso para un próximo espacio, “Por hoy, aquí la dejamos”.

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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