La ejecución de un buen marketing político, es lo que tienen en común el Papa Francisco y el “Bronco”, ambos tienen una imagen impregnada de esperanza en el imaginario colectivo; la esperanza, por cierto, es la emoción que mejor y mayormente se utiliza en campañas políticas. La mayoría de los ciudadanos, tiene la esperanza de que el Gobernador electo de Nuevo León, cambie la manera en la que se hace política en este país y con el Jefe de Estado del Vaticano es igual, pues tiene una manera distinta de conducirse con los adeptos religiosos.
Así que veamos, estimadísimo lector, Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, ¿le suena el nombre? Pues es el famosísimo “Bronco”, gobernador electo de Nuevo León, ha llevado tan bien su marketing político que, por ejemplo, es conocido no sólo en su estado sino en otros estados de la República, por su apodo y no por su nombre.
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Si bien, es el primer candidato independiente en ganar una elección, en la historia política mexicana, fue militante del Partido Revolucionario Institucional durante 33 años y de eso, nadie se acuerda; el “Bronco” ha llevado tan bien su imagen que una gran mayoría tiene la esperanza de que cambie las cosas no sólo en su estado sino en el país, y eso mi estimadísimo lector lamento decirle que no va a suceder, por lo menos, en un largo tiempo.
El “Bronco”, recientemente estuvo en un magno evento en la ciudad de Puebla y todos, todos, todos pero todos, querían una foto con él, hubo incluso, funcionarios públicos de diversas instituciones, que pese a que, el gobernador electo hizo declaraciones negativas hacia las mismas, ellos subieron su foto con él a las redes sociales, con la finalidad de generar mayor empatía en su círculo de gobierno; tampoco funciona así el marketing, es como en las pasadas elecciones en el estado de Puebla, en las que, López Obrador se tomó fotos con todos sus candidatos para los espectaculares, es evidente que no arrasaron porque la estrategia fue mala.
Sin embargo, los encuentros que sostuvo con, por llamarlos de algún modo, aspirantes independientes, esa sí es una correcta estrategia porque se reúne con sus pares y genera una representación social de que se están abordando temas que benefician al estado de Puebla, estado que además recién el Congreso votó para que no hubiera candidaturas independientes. Así que su buena imagen del “Bronco” genera regalías políticas en algunos que tienen una correcta estrategia de imagen pública.
Tal y como lo comenté en una entrega pasada, “es importante dar un seguimiento a este gobernador electo que en teoría, no pertenece a ningún partido político y por lo tanto, no obedece a ningún interés del sistema político económico de nuestro país. De ser así, estaríamos ante una figura novedosa, de verdadera participación ciudadana. ¿Usted lo cree? ¡Yo no!” Pero de que su marca electoral funcionó, eso nadie lo niega y sigue funcionando.
Y sobre el Papa Francisco, el carisma acompañado de una estrategia que contiene elementos tales como la humildad -misma que maneja “el Bronco”-, ha sido tan bien llevada su imagen que ahora por segunda ocasión, genera en los medios masivos de comunicación, una imagen de intermediario entre Estados Unidos y Cuba para mejorar las relaciones de Estado.
El Papa, pese a que por default, es una figura llamémosla querida, porque representa a la iglesia católica con la religión que más adeptos tiene en el mundo, ha hecho su propia marca, es latino, es humilde, es carismático, y ha marcado una diferencia clara con su antecesor.
Así que lo que tienen en común “El Bronco” y el Papa, es el buen marketing, una imagen carismática y colocan en el imaginario colectivo, la esperanza de que van a mejorar las cosas en el mundo, para el caso del Papa y en México, para el caso del gobernador electo de Nuevo León.
Twitter:@AlesandraMartin
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