El conflicto que la Organización 28 de Octubre enfrenta con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, ha llegado a los límites de la indolencia y deshumanización de las autoridades estatales ante las condiciones deplorables en que se encuentra en la cárcel Rubén Sarabia Sánchez alias “Simitrio” y que atentan contra su vida de manera silenciosa, vulnerando el derecho a la salud establecido en la constitución para todos los mexicanos. Preso político con problemas graves de salud y espíritu indómito lo mantiene de pie para no someterse a la voluntad del gobernador actual, nieto del General y Médico Militar Rafael Moreno Valle ¿por cuánto tiempo vivirá en las condiciones que se encuentra? Líder moral de los comerciantes informales o generalmente llamados ambulantes, enfrenta encarcelamiento por hacer posible una manera de obtener ingresos para miles de familias.
El fenómeno de informalidad en el comercio ha estado presente y continuará a pesar de los esfuerzos que se realizan por abatirlo, el impacto que está teniendo en la economía mexicana y las economías locales darán como resultado un aumento de personas que se dediquen a actividades informales. Múltiples factores confluyen especialmente en los municipios urbanos de tamaño medio.
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Conocer el número de personas que se dedican a esta actividad es fundamental pues ello implica una posibilidad para que el municipio tenga la certeza de conocer el origen y causas de este fenómeno así como la potencialidad de ingresos que ello representa para el municipio de Puebla. Sin embargo, las excusas para hacerlo son reiterativas.
Datos oficiales aseguran que en los últimos años la presencia de la actividad informal en el comercio se ha multiplicado en cantidades que rebasan a los que ya se encuentran en este rubro de la economía. La reubicación de ambulantes del Centro Histórico resolvió parcialmente este problema social que cada vez invade más allá del CH, llegando a calles cercanas a centros comerciales, centros de consumo de autoservicio, e incluso en conjuntos habitacionales, en los camellones y en los mercados e incluso tianguis semanales en los diferentes barrios del municipio.
Los datos oficiales no son precisos pero se acepta que en el municipio de Puebla existen más de 5 mil vendedores ambulantes que aún no se han podido controlar porque muchos de ellos son de otras partes del estado y del país.
¿Es posible controlar a los ambulantes que hay actualmente en el municipio? Para las autoridades municipales es prácticamente imposible a causa de que las personas que se dedican a esta actividad son fluctuantes. ¿Por qué no se tiene un padrón de ambulantes en el municipio? El argumento es que diariamente llegan más vendedores de municipios circunvecinos.
Los “informales” se establecen en la capital poblana por diversas razones, entre las que destacan las festividades que se organizan en el municipio para los santos o fiestas de colonias. Lo importante es regular a todos los que se dedican a la actividad comercial en el municipio de Puebla y ello implica reconocer y censar a las agrupaciones de vendedores que trabajan en camellones, banquetas, salidas de mercados entre otros lugares.
Es poco probable el argumento de fluctuación de personas que van y vienen al municipio ya que esta actividad no legal es prácticamente dominada por organizaciones visibles con las que pactan las autoridades correspondientes del Ayuntamiento. No cualquiera entra a esta actividad en las diferentes calles del municipio, a menos que esté fundando una nueva zona de ventas aunque en áreas de escasa aglomeración.
Las cantidades que los vendedores de las calles pagan a los que les dan protección y éstos a su vez a los inspectores municipales implica que existen ingresos que se puede denominar renta por uso del suelo que el Ayuntamiento deja de percibir directamente, quizá vayan a parar en partes segmentadas en líderes, agrupaciones y algunas autoridades del gobierno municipal.
Sea factible o no que se adicionen nuevas personas a esta actividad por efectos de la crisis y estancamiento económico implica que existen los “profesionales” de la informalidad y los nuevos que ingresan a esta actividad. Ellos no están presos, deambulan libremente con beneplácito de las autoridades municipales.
No obstante, es importante subrayar que la informalidad no solo está en el comercio, también en los servicios e incluso en actividades de producción de bienes. Localizarlos y censarlos no solo es un problema de abatimiento de este fenómeno como tal, sino el de conocer qué tanto los mercados paralelos son competitivamente más eficientes o más costosos que los legalmente establecidos.
En la atención de este fenómeno estructural de funcionamiento de la economía se construyen nuevas complicidades para hacer “negocios” y relaciones clientelares con objetivos políticos e intereses personales para encumbrar posiciones de poder más rentables. Habrá que tener presente que los “informales del comercio“ también votan y organizados son un dolor de cabeza para quienes tienen aspiraciones políticas futuristas.
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