“Fueron siete años. ¡No me arrepiento de día alguno! Es lo mejor que he tenido en mi vida: Nunca un grito, un enojo, un malentendido. Ayudaba que nos veíamos sólo una semana al mes. Nos la pasábamos increíble…
“Yo lo conocí cuando él tenía 21 años, estudiante universitario. Tomaba mucho. Andaba desliñado, con el cabello largo –eso me gustaba—, con un arete en la oreja izquierda –también me gustaba—. Todo comenzó como broma. Yo soy mayor que él pero nos entendimos desde el principio. Había algo tan especial que los amigos se quedaban perplejos de nuestra convivencia tan libre.
Más artículos del autor
“Yo sabía que al pasar el tiempo él iba a querer una familia. Lo platicamos muchas veces. Conmigo no habría hijos. Me cuido y además ya no quiero más. Ya no es tiempo. Hablamos que él encontraría una mujer de su agrado, y sin problema, todo cambiaría.
“La mamá supo de mi existencia desde el inicio. ¡No le gustaba la idea de que su hijo anduviera con una lagartona! Pero estoy segura que la señora notó el cambio: estudiaba, no tomaba. Cambió su forma de vestir. ¡De hecho terminó la carrera por mí! Siempre lo apoyé, lo impulsé. Lo ayudé. Le di su espacio y tiempo. Y se graduó. Fue un orgullo verlo terminar su carrera. ¡Imagínate, fueron 7 años! Ahora él tiene 28.
“Tú dices: lo decreté, tienes razón. Un día lo noté extraño. Le pregunté y dijo que iba a conseguir un trabajo estable que ya no nos veríamos igual. Dije que no se preocupara, que era una buena oportunidad, que la tomara. Seguía raro y le pregunté si había alguien pero lo negó. Después vino. Fue un encuentro muy apasionado hasta que lo fui a dejar al camión. Ahí me dijo que había embarazado a alguien y que ella no quería abortar. ‘Voy a tener un hijo’, me dijo llorando. No supe cómo reaccionar. Me paralicé. Se bajó y yo me quedé ahí como imbécil.
“Dicen que no hay quien muere de amor. Están equivocados. Tu vida se vacía, no sabes quién eres. Me llama por teléfono y no contesto. Me escribe y dejo sus mensajes sin respuesta. ¡Que se vaya! Un día le dije que yo lo iba a esperar el tiempo que fuera porque es el amor de mi vida, y mírame, cuál espera si me estoy muriendo? Estoy seca, respirar me duele, quiero dejar de sentir pero aquí estoy y no puedo dejar de llorar… Nunca estás preparada aunque sepas que eso va a pasar, nunca estás preparada…”
alefonse@hotmail.com