La semana pasada tuve la oportunidad de estar en los municipios de Esperanza y Tlachichuca, en las comunidades de Santa Catarina Los Reyes y Paso Nacional, respectivamente, para constatar lo relevante que puede ser un programa gubernamental bien ejecutado, con metas y beneficios claros para la población.
Tuve el privilegio de convivir con ciudadanos que han recibido la oportunidad de participar en el Programa de Empleo Temporal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, dependencia con la que contamos con el apoyo para esta gestión.
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Este programa del Gobierno de la República contribuye a uno de los puntos básicos de la estrategia definida por el Presidente Enrique Peña Nieto y ratificada hace apenas un par de semana en su tercer informe, donde señala claramente la necesidad de atacar las desigualdades.
El PET, como se le conoce, tiene particular incidencia en Puebla, pues considera a los 64 municipios que forman parte de la Cruzada Nacional contra el Hambre, ya que tiene como objetivo impactar en las comunidades con mayor marginación en el país.
Las metas en Puebla son muy importantes pues podrían alcanzar hasta 78 millones de pesos en los 217 municipios, con más de 850 mil jornales, buscando abarcar casi 13 mil beneficiarios.
Se trata de un esquema de apoyo que para nada es asistencialista, pues las obras en las que participan los beneficiarios son de impacto para la comunidad y generan orgullo y dignidad.
Más aún, se trata de un esquema compensador en regiones que pueden sufrir efectos económicos adversos, provocando así que las familias tengan ingresos y se contrarreste la pobreza, de ahí su inclusión en la Cruzada.
Con este programa, el Gobierno de la República cubre la temporalidad, pero además hay diversos esquemas para promover el empleo formal, a través de inversiones y estrategias de generación de riqueza.
Por eso, en con base en sus reglas de operación, el PET apoya a mujeres y hombres de 16 años en adelante que ven afectado su patrimonio o enfrentan una disminución temporal en su ingreso, ya sea por baja demanda de mano de obra o por los efectos de situaciones sociales y económicas adversas, emergencias o incluso desastres.
El haber estado con los beneficiarios me permitió, como en otras ocasiones, escuchar de viva voz, el cambio de actitud y los beneficios que provoca una política pública que está bien aplicada, que mueve a Puebla y mueve a México.