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OPINIÓN

8 de octubre de 1956

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Carlos Audirac Camarena

Maestro en Desarrollo Organizacional, Maestro en Educación Humanista e Ingeniero Industrial en Electrónica. Académico de tiempo completo de la Ibero Puebla y actualmente coordina las Maestrías en Negocios del Departamento de Negocios. Su línea de estudio y docencia es el componente organizacional de las empresas: diseño, comportamiento, cultura, aprendizaje y desarrollo. También ejerce el campo profesional de la consultoría organizacional y el coaching ejecutivo.

Jueves, Agosto 20, 2015

El título de este artículo puede prestarse a confusión o simplemente llamar la atención. La justificación es la siguiente: es recurrente el tema de los avistamiento de objetos voladores no identificados (OVNI), quizá de origen extraterrestre, que incluso se ofrecen programas especializados en el tema tanto en la televisión nacional como extranjera (baste revisar la guía para encontrarlos) y cuando conocemos de un caso cercano o nos interesamos en el suceso o con escepticismo pensamos que es otra situación de sensacionalismo para captar la atención de la prensa o de los noticieros.

Lo que deseo compartirles es un caso sucedido el 8 de octubre de 1956 en la cuidad de Torreón en el estado de Coahuila y el cual es narrado por su testigo de una manera espontánea sin el ánimo de convertirlo en una noticia de primera plana. La fuente de esta información es el archivo familiar y resalta por el lenguaje coloquial con el cual se narra lo ahí acontecido. A continuación transcribo parte de la carta que trata el asunto que nos ocupa:

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Octubre 9 de 1956

Torreón, Coah.

Estimado Colega:

La carta inicia con todas las cortesías de saludos e introducción de la comunicación de la época, que ahora se extrañan en nuestros mensajes escritos influidos por el uso de los medios electrónicos. Comparto el contenido del documento cuando el autor entra en materia.

… Bueno ahora la sorpresa anoche (martes 8) estaba sentado en el frente de la casa en compañía de mis señores padres, cuando de repente vi una estrella sobre el poniente, lo que me llamó la atención fue que despedía colores verde, amarillo y rojo alternativamente sin más corrí saqué los lentes con los que logré verlo tenía forma redonda pero estaba muy alto y bastante retirado de la ciudad comencé a observarla faltando diez para las ocho de la noche y a las ocho ya no la pude seguir viendo pues iba bajando en el horizonte y me estorbó un edificio que está cerca de la casa.

A pesar de esto le hablé a un amigo que vive a dos cuadras de mi casa pero ya no pudo verlo así fue que pasé por él en el auto y lo fui siguiendo, mientras iba caminando, él (mi compañero) me iba refutando de la existencia de los platívolos como objetos pertenecientes a otros mundos, de repente lo vi nuevamente y le mostré la “estrella” que bajaba demasiado rápida y fue cuando se quedó asombrado y aun se le veían los destellos tricolores, pero se movía lentamente. Llegamos hasta Lerdo como a eso de las 9 p.m. y se había perdido sobre la Sierra del Sarnoso y ya no lo pudimos ver.

Ahora que traté de fotografiarlo, pero no se podía distinguir en el visor por lo que no le hice mucha lucha.

Así pues sigue siendo toda una incógnita lo de los platillos y su finalidad sobre ellos.

Hasta aquí este tema en la carta y continua con otros asuntos tratados entre amigos.

Cabe añadir que la región de la Sierra del Sarnoso cuenta con sus propios misterios por las formas pétreas que ahí se pueden encontrar que según leyendas tienen su origen en un meteorito que hace millones de años pudo haberse estrellado.

Me llama la atención que a casi 60 años la conclusión del autor de esta carta siga siendo válida en nuestros días: Así pues sigue siendo toda una incógnita lo de los platillos y su finalidad sobre ellos.

Con mayores o menores diferencias lo que la carta describe mantiene las constantes de los avistamientos que cotidianamente son narrados en los medios de comunicación: objeto volador de forma redonda, combinando movimientos rápidos y lentos, despidiendo luces intensas y que en un instante desaparecen.

Cuando me encontré con esta carta no pude evitar caer en la tentación de escribir al respecto y reflexionar cómo este fenómeno de los objetos voladores se ha convertido en un elemento de nuestra vida cotidiana y que lo extraordinario es no enterarnos de un nuevo misterio, nuevas “evidencias” de su existencia, revelaciones de informes que se mantuvieron ocultos por las autoridades a través de los años.

En fin que este tema seguirá vigente dentro de los próximos 60 años y ya no estaré para saberlo.

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