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OPINIÓN

El México que no ven

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Lunes, Agosto 10, 2015

Para Rodolfo Ruiz, en el XIII aniversario de E-consulta.

Hace unos días, en una columna de Jorge A. Meléndez, (a quien les recomiendo seguir en @jorgemelendez) leí una frase de Winston Churchill que decía: "Por más hermosa que sea tu estrategia, es bueno que de vez en cuando veas los resultados que está dando".

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Aunque en alguna ocasión ya lo había escuchado, al leer la cita del estadista inglés me vino a la mente el presidente Peña Nieto, su campaña y su gestión. Lo recordé porque, más allá de sus intenciones, a las acciones del gobierno debemos juzgarlas por sus resultados y es por estos que podemos concluir que el presidente está fracasando.

Y es que hasta ahora mientras los programas del ejecutivo se pretender justificar sólo por sus buenas intenciones, en los hechos y en su mayoría han sido nocivos o inútiles.

Quizá el presidente debe de detenerse y ver si los pasos que ha dado lo han llevado por el camino que él dice y por el camino que él quiere o sólo va dando pasos a la deriva.

De esta manera el ejecutivo federal se podrá dar cuenta de los enormes retos que para la segunda mitad de su sexenio tiene por delante, así como de los muchos pendientes que le están quedando de estos primeros tres años de gestión.

Para salir del bache el presidente necesita percatarse de que el México real está muy distante del México del discurso. El México de a deveras es ese que está padeciendo y que se encamina a un barranco y el gobierno federal, que piensa que vive y entiende al país desde la comodidad de un escritorio, no ayuda en mucho para evitar la tempestad.

El país exportador que ve el presidente es en realidad el que vio disminuir sus exportaciones en un 2.5% en el primer semestre de este 2015 con respecto al primer semestre de 2014. El mismo que vio crecer su déficit de la balanza comercial en un 110.5% con respecto al año previo para alcanzar un saldo negativo de 6,779 millones de dólares en los primeros seis meses del año.

El país de las finanzas sanas, es en realidad el México de la deuda y el despilfarro.

Es el país en el que el déficit del sector público alcanzó en el primer semestre del año 2015, 345,035.3 millones de pesos, 43.7% más que en el periodo enero-junio de 2014 y llegó a una cifra record para los últimos seis años.

En sus elocuentes discursos el presidente olvida que al 24 de julio de 2015 el total de los valores gubernamentales en circulación alcanzaba los 5 billones, 847 mil 29 millones de pesos, que en pocas palabras significa una deuda monumental.

La situación no es tan sencilla como lo quiere hacer parecer el gobierno, pues el alza de las tasas de interés y el incremento del tipo de cambio tendrán un efecto sensible en la deuda pública y las finanzas nacionales, factores que necesariamente incidirán en el diseño del presupuesto.

Esta es quizá, la mejor muestra de que endeudarse en 2014 y 2015 no fue la mejor de las ideas de un gobierno al que los números no se le dan.

La devaluación que está experimentando nuestra moneda es algo que ya nos inquieta, pero que no está en los niveles que seguramente alcanzará. El incremento de la tasa de referencia en los Estados Unidos impulsará la salida de capitales que buscaran destinos más seguros.

Los discursos del gobierno, por su parte, han atribuido la depreciación del peso a todo tipo de factores como la caída del precio del petróleo o la crisis griega, pero en realidad tiene que ver más con cuestiones internas que con la quiebra de un país al que le vendemos no más de 30 millones de dólares. Mucho menos es creíble el alegato del petróleo, pues otras economías petrolizadas, como la noruega, no las vemos en una crisis similar ni sabemos de la devaluación de su moneda.

A esta fecha es claro que existe una corrida especulativa en contra del peso incentivada por el fracaso de la ronda 1 de licitaciones de los campos petroleros, pues no se presentará la llegada de grandes inversiones en dólares en el corto plazo.

Por ello los mecanismos que está utilizando la comisión de cambios no han sido suficientes y se duda de que sean los adecuados, pues, ante un movimiento especulativo, la sola inyección de dólares al mercado garantiza la liquidez pero no es un freno eficaz a la depreciación de la moneda nacional, objetivo principal del Banco de México.

Tal parece que la política está dominando otra vez a la economía y eso siempre ha generado crisis.

Devaluar el peso podría dar ciertos beneficios políticos al gobierno, aunque sólo sean en apariencia. Un peso devaluado garantiza que los pocos dólares que están entrando por la venta del petróleo –ante el bajo precio y la baja producción– representen más pesos por dólar que van directo a un presupuesto que ya no necesitaría más recortes.

La devaluación de la moneda pudiera atraer más Inversión Extranjera Directa, pues los salarios, medidos en dólares se abaratan y se cierra la brecha respecto a otras economías con mano de obra barata. Se generarán empleos y esto dará materia al discurso del gobierno pero con pocos beneficios reales para los ciudadanos, pues seguiríamos en esta tendencia de más empleos con peores salarios.

Quizá sea necesario que el Banco de México se anticipe a la Reserva Federal de los Estados Unidos e incremente su tasa para con ello desincentivar a los especuladores y darle un respaldo a nuestra moneda.

El problema es que un incremento en la tasa acarreará una ralentización de la economía y frenará el crecimiento, que en este sexenio ya ha sido muy mediocre. Por ello es que parece haber presiones políticas para no dar ese paso que a final de cuentas se dará una vez que los Estados Unidos sí lo hagan.

Y por lo pronto la macroeconomía va dando sustos al nivel del ciudadano común el país es muy distinto al que ve nuestro presidente.

Mientras el gobierno presume una nación con una tasa de inflación anual de 2.74%, no ve a ese país en el que los precios de los productos agropecuarios se incrementaron 6.94%; el de los alimentos básicos como el jitomate, la cebolla y la naranja, subieron 11.94%, 21.03% y 32.21%, respectivamente, tan sólo en el mes de julio.

Mientras en México el crecimiento es algo que ya casi no se ve, el presidente tiene la ocurrencia de salir con un pretexto al estilo Vicente Fox al decir que "otras economías están peor".

Mientras Peña Nieto ve una disminución en la carencia de vivienda, los mexicanos vivimos un país en el que una de cada cinco viviendas en zonas urbanas está en el cauce de un río, en rellenos sanitarios o sobre las barrancas.

La reforma fiscal ha sido una losa muy pesada para los mexicanos. Mientras la recaudación llega a niveles no vistos, el crecimiento económico es mediocre.

En su libro Distributive Politics and Economic Growth, el italiano Alberto Alesina y el turco Dani Rodrik, establecieron que "cuanto mayor es la desigualdad de riqueza y renta, mayores son los impuestos y menor es el crecimiento".

La explicación es sencilla: una sociedad mayoritariamente pobre requiere de apoyos y transferencias gubernamentales, dinero que procederá de una mayor carga impositiva que frenará el crecimiento económico.

En un país tan desigual como el nuestro, donde el 1% de la población concentra el 43% de la riqueza, el gobierno no se da cuenta de la urgencia de un actuar decidido e inteligente.

Es el momento de abandonar la comodidad de la oficina y la compañía de los amigos para planear, con personas capaces e inteligentes, una estrategia puntual y no sólo bien intencionada.

Es necesario reducir los impuestos al trabajo y la inversión para que esforzarse y producir sea atractivo y redituable.

Se requiere una adecuada gestión del gobierno en la que gastando mucho o poco, se gaste bien, sin permitir subejercicios y combatiendo la corrupción.

Es hora de que el presidente entienda que para mover a México primero debe de ver lo que hasta ahora se ha negado a mirar.

13 AÑOS

El pasado cinco de agosto, E-consulta cumplió sus primeros trece años de existencia.

Pionero en la información digital, E-consulta es producto del talento y la capacidad del periodista Rodolfo Ruiz Rodríguez, un hombre amable en su trato, inteligente en su crítica y agudo en sus comentarios.

Si el escritor belga Charles de Linge tiene razón y a los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo y los que dicen algo por hablar, sin duda Rodolfo está entre los primeros.

E-consulta ha sido la casa de "Dicho sea de paso", mi casa y un espacio donde nunca, a pesar de algunas presiones, se me ha censurado una sola letra.

Mi felicitación para todo el equipo del portal, mi agradecimiento por contarme entre sus pares y mi sincero deseo de que a estos primeros trece años le sigan cien más llenos de total éxito.

Síganme en Twitter: @niniodeoro

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