Las tentaciones políticas para ocupar espacios mayores de poder político, sin resolver lo prometido por mandato constitucional, convierte a los gobernantes en incongruentes, demagógicos y faltos a su palabra… carentes de ética pública y honorabilidad con los ciudadanos.
En el Plan Municipal de Desarrollo, 2014 -2018, en su eje tres, desarrollo urbano sustentable y crecimiento metropolitano, establece: “En materia ambiental, los niveles de contaminación se han excedido en materia de ozono y partículas, lo que repercute directamente en la salud de la población. Además, Puebla es una de las seis ciudades más contaminadas del país, con el cuarto lugar, superada por Toluca, Guadalajara y la ciudad de México. También en el municipio se registra la pérdida de áreas verdes y una permanente reforestación. Los principales factores que han provocado esta situación son la invasión por asentamientos humanos irregulares y su utilización como tiraderos de escombros y basura. Se contempla también la baja superficie territorial destinada como áreas naturales protegidas, lo que origina que existan especies en peligro de extinción.”
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El municipio de Puebla quedara en poco tiempo como el municipio con menos aéreas verdes disponible en su paisaje urbano para solaz de los habitantes. Es común observar a su principal localidad (Puebla de Zaragoza) convertida en un inmenso espacio de concreto, pavimento gris y negro en el que se amontonan vehículos particulares y de servicio publico junto con edificios con nuevas edificaciones aparentemente modernas plenas de cristal y aluminio, sumidas en una cantidad excesiva de enormes espectaculares que anuncian la variedad disponible de mercaderías que invitan a pobres y ricos de la ciudad a consumir.
La imagen urbana de la ciudad asemeja a una ciudad que se pretende rica en un continente de pobreza. La contradicción más visible es su deterioro urbano, pero no únicamente en lo que respecta a edificaciones sino en cuanto a la pobreza que de ella deriva, especialmente en una parte del Centro Histórico de la ciudad, en tanto que en otra parte de la ciudad se levantan emblemáticas edificaciones modernas que exponen el éxito de los altos ingresos. Ello hace ver aun más el deterioro ambiental de la ciudad. Lo ambiental no solo es el efecto de la contaminación del aire o del agua y el sonido, sino la visual también y, lo más sensible para los ciudadanos: la carencia de áreas verdes, de jardines públicos.
Los espacios públicos y, especialmente amplios jardines y zonas verdes son referentes básicos para la reunión social, ayudan a consolidar la cercanía de los habitantes a su ciudad, a través de la convivencia. Los arquitectos, uno de los cuales ya fue edil en el municipio, no logro llevar a cabo el proyecto de impulso y desarrollo de aéreas verdes.
La perspectiva no es únicamente crear áreas verdes, sino vincularlas a un proyecto de ciudad, en el que la convivencia social se anteponga, dando seguridad a los habitantes para que hagan uso de dichos espacios; el proyecto de ciudad es más amplio y requiere de decisiones y acciones, que aporten los elementos necesarios que permitan alcanzar el objetivo deseado por los habitantes: vivir en un ambiente urbano que permita la convivencia social que favorezca la solidaridad ciudadana, que se pierde día a día cuando una ciudad se expande.
Las zonas verdes son más que jardines, representan áreas de esparcimiento y espacios de relajamiento que ayudan a reducir el estrés cotidiano de los ciudadanos; desde el punto de vista económico y social ello representa una sensible reducción de costos –externalidad positiva- para la producción de las empresas, sean cualesquiera que sean sus actividades.
Las posibilidades que se presentan de rescatar áreas verdes ya dañadas se reducen conforme el tiempo pasa ya que los costos por daños se convierten en irreparables y el precio social será mucho muy alto cuando se tomen decisiones para afrontar las soluciones. Casos como el daño que sufre el Rio Atoyac, el Alseseca, los lagos de Valsequillo y de Chapulco por mencionar los más conocidos; implican para la sociedad y las administraciones requerimientos significativos de inversión. Empezar por sostener las áreas verdes aun disponibles es un buen síntoma de que las autoridades correspondientes asumen el futuro con decisiones oportunas.
El municipio de Puebla, como en otros más de la entidad requieren que las autoridades sean sensibles a las condiciones en que se encontraran nuestros territorios en los próximos veinte años si no se aplican normas más severas que eviten, anulen la reducción continua de áreas verdes, además de dirigir inversiones al rescate de aquellas áreas que son fundamentales para el desarrollo ahora y posterior.
La responsabilidad social del actual presidente municipal que fue electo para gobernar por el periodo 2014-2018, debe ser juzgada por los ciudadanos por las acciones y sus resultados en beneficio de la población, caso contrario seguiremos viviendo en la simulación, mentira y demagogia de los gobernantes.
nish76@hotmail.com