Parece que eres dos hombres: uno con quien viví de los momentos más intensos y sagrados de mi vida personal y en mi círculo más íntimo; y el otro, el que se arrastra sin miramientos ni discriminación detrás de cualquier mujer que se le atraviesa por el camino y le parece atractiva.
Me preocupa que estos dos hombres no se conozcan entre sí. Sobre todo el que veo como tu lado oscuro: inconsciente y cínico con actos tan públicos y evidentes que ofenden y humillan a quien se encuentra a tu lado.
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Me pediste que te creyera, y te creí; me suplicabas confianza, y te la di. Que no tuvieras dinero, no me frenó; que tuvieras problemas legales, no me frenó; que tu situación personal fuera un eterno lamento, no me frenó. Las amenazas de conocidos tuyos en referencia a que me iba a arrepentir de andar contigo, los chismes de tu constante proceder, tu fama de conquistador incontenible, no me frenaron. Sólo te pedí una cosa a cambio del universo entero que entregué: que fueras discreto… y esa sola cosa, no me la pudiste dar.
Creer en ti se convirtió en una pesadilla: Las evidencias de tu proceder eran tan claras que el miedo a salir contigo era recurrente: sabía que me la iba a pasar mal, y así era cada vez. En el único lugar donde me sentí bien contigo era entre cuatro paredes porque tu lado oscuro se quedaba fuera y en la soledad, sin activar su enfermedad.
Día a día las evidencias irrefutables fueron creciendo a la par de mi decepción. Me hacías sentir un estorbo cuando veías a tu presa, veía cómo huías y te escondías de mí para ir a su caza. No se lo deseo a nadie.
Lo que puede provocar tu lado amable y luminoso es nada comparado con ese sentimiento de tristeza infinita y profunda humillación que lleva al odio más intenso; y por esa energía negativa que aflora por el temor de que surja el ser perverso que eres, que parece tan inconsciente y que vive en la negación.
De todo lo vivido me quedo con ese sentimiento y con las imágenes de los últimos momentos que me explican con claridad la historia de tu vida en referencia a las mujeres que tanto te desprecian. No es posible creer en tus palabras y no en tus actos. Cada día añades a tu vida una historia más...
Te pedí una sola cosa… y no me la pudiste dar.
A ti y a mí no nos da ni para amistad…
alefonse@hotmail.com