Conocí hace años al maestro Miguel Guerra Castillo, cuando se desempeñaba como diputado a la legislatura del estado de Puebla como abanderado por el Partido Popular Socialista; hombre de hablar pausado, comportamiento sobrio y convicciones acendradas que tras haber sido detenido por agentes de la Procuraduría de Justicia local, se encuentra hoy sujeto a proceso , bajo el cargo incriminatorio de obstrucción a las vías generales de comunicación.
Los hechos materia de la consignación ministerial en cuestión, habrían tenido verificativo al parecer en los primeros meses del 2013, cuando, en su carácter y condición de dirigente del gremio magisterial, habría participado de las protestas por la expedición de la reforma al artículo 3° de la Constitución publicadas el 26 de febrero de aquel año en el Diario Oficial de la Federación.
Más artículos del autor
En concordancia y coincidencia con la decisión anunciada por la Secretaría de Educación Pública de revocación la suspensión a la evaluación docente, habríanse sucedido de manera vertiginosa en el país hechos por demás atroces: los muros del templo de nuestra Señora de Guadalupe, en Tlapa , Guerrero, quedaron impregnados con la sangre de Antonio Vivar Díaz, hombre recién egresado de la Universidad Pedagógica Nacional y quién quedaría abatido por el disparo de arma de fuego detonada por algún elemento de la Policía Federal no identificado a plenitud al parecer, como Demetrio Macías, el personaje del relato de don Mariano Azuela, Antonio Vivar quedaría con la mirada fija en el horizonte para siempre, acaso contemplando para siempre el altar mayor de la parroquia objeto de su personal devoción ; los familiares de Sandra Dianelle Herrera Castro, por su parte, denunciarían la desaparición de ésta joven maestra del idioma inglés, asignatura que venía impartiendo en la secundaria “José Vasconcelos” de la localidad de San Juan Bautista Tuxtepec, y quién, presuntamente habría sido detenida por elementos de Ejército Mexicano, durante los disturbios ocurridos el pasado 7 de junio en dicho poblado ; hechos por demás lamentables y a los que, sin lugar a dudas, abría que sumar la sorpresiva detención de don Miguel Guerra Castillo.
En el lejano año de 1958, al unísono de que los trabajadores ferrocarrileros, escenificaran formidables protestas gremiales a lo largo y ancho del país, el magisterio protagonizaría un movimiento de enorme resonancia social y que el efecto habría sido encabezado por el maestro Othón Salazar, quién sería bautizado por los reportes noticiosos de la época como: “el líder de la montaña”; estaba en aquellos tiempos en juego la mejoría salarial y de condiciones laborales de los trabajadores de la educación y, conjuntamente a ello , la posibilidad de ampliar los cauces de movilidad social por la vía del estudio y el trabajo en las regiones más desamparadas de nuestra geografía, cauces que habrían sido abiertos por la política educativa que el Constituyente de Querétaro y la obra magna de José Vasconcelos habrían delineado medio siglo atrás.
El sistema de evaluación docente, diseñado en los Estados Unidos por los asesores de Mr. Walton, el célebre magnate, famoso en todo el mundo por las brutales condiciones laborales a los que somete a los trabajadores que laboran en su cadena de supermercados, ha llevado a que el alcalde Rahm Emanuel cierre innumerables centros escolares en la “Ciudad de los Vientos” con lo que el estándar educativo, dicho sea de paso, no se elevará en Chicago, sino que, muy por el contrario se verá cada vez más degradado.
Miguel Guerra Castillo, entre muchos otros mexicanos, que han decido seguir los pasos de Othón Salazar, defienden hoy por hoy el legado de la educación pública que habríamos heredado de educadores y hombre de estado como Jaime Torres Bodet, Narciso Bassols, Agustín Yáñez o José Ángel Ceniceros.