Las elecciones suponen riesgos aunque es mejor enfrentarlos que abdicar de los procesos democráticos.
Cuando voces y hechos se manifiestan contra las elecciones, vale la pena identificar y diferenciar hostiles al sistema democrático:
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Enemigos de corte ideológico.- Los que pretenden bloquear las elecciones porque tienen demandas en otros ámbitos, a pesar de ello, expresan su protesta contra los comicios, como ejemplo tenemos a los grupos sociales en Guerrero.
Aunque enfocan sus baterías a otro lado, merecen respeto. Antídoto: los ciudadanos al actuar con la propia responsabilidad y la responsabilidad común, harán más democracia con sus votos, no menos.
Enemigos de corte delictivo.- Los que atentan contra los bienes o las personas que participan en los procesos democráticos, los unos destruyen oficinas y papelería electoral, los otros asesinan a candidatos y personas ligadas a ellos, o simplemente los agreden.
Sus actos merecen condena. Antídoto: las autoridades con el derecho y el deber pueden sancionar las conductas delictivas contra la vida y el proceso electoral.
Enemigos por moda.- Los que usan redes sociales o medios de comunicación para inhibir el proceso electoral y piden: “anula tu voto”, “abstente de ejercerlo”, no cumplas el deber legal de votar, un delito no perseguido aún.
Provocan risas. Antídoto: por aparecer como sutiles intrigantes el tiempo los sepultará; ya vendrán otras modas en las que se entretengan.
Recuerden que nuestra historia narra el asesinato de quien obtuvo el voto: Francisco I. Madero; la muerte del Senador que se expresó: Belisario Domínguez; condenas contra las mujeres que deseaban votar y relata también, como han sido liquidados diversos candidatos postulados por los partidos políticos.
Hoy tenemos instituciones democráticas reconocidas pese a sus enemigos, y aunque con posturas personales racistas, organizan elecciones para que chichimecas o latinos, pobres o ricos, cristianos o judíos, acudan a las casillas, se asuman iguales ante la ley y decidan no asesinar su voto.
Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano, dijo: “Sin democracia la libertad es una quimera”.
Eduardo García Anguiano
@EGAnguiano
4 de junio de 2015