A México le falta cohesión social para garantizar la seguridad de sus propios ciudadanos ante el delito.
¿Cómo nos observan los ojos extranjeros ante los problemas de inseguridad? La noche coleta es el tibio manto para que nuestra visitante nos diga algo con la confianza propia de las conversaciones entre un mexicano y una cubana:
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- No existe seguridad porque están desunidos, si a alguien le pasa algo no se preocupan por él.
- La gente se preocupa mucho por sus bienes materiales ¿pero eso no es normal?, inquirí, no, deben preocuparse por proteger a la gente, me respondió con un tono muy humano.
- La gente puede organizarse para la seguridad, eso es importante, pero es más importante estar juntos para resolver los problemas comunes de la vida.
- Porque confías en el policía, la relación entre la gente se convierte en la fuente primigenia de la información que más tarde será inteligencia criminal.
- El policía no habla por sí mismo, es verificado en la comunidad que avala su calidad como persona.
- Tú puedes y debes denunciar a los jefes de un policía, cuando consideras que no trabaja.
- Si cometo una falta, que el policía me entienda, si no me entiende, que me aplique la ley; tal vez alguien puede querer la extorsión como salida.
Ideas sueltas que remataron cuando nuestra distinguida visitante percibió armas largas en los rondines de la policía al cuidar una actividad social, porque entonces supo que algo estaba funcionando mal y concluimos: el problema del delito no es un asunto sólo del gobierno, es una responsabilidad de todos.
El escritor José Martí nos legó una frase: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen”.
@EGAnguiano