No es bueno quedar atrapado en la teoría de la conspiración, pero parece que hay gente empeñada en demostrar que al menos una parte del país está en llamas y que podrían cundir al resto de la sociedad. El mensaje lleva destinatario: el Presidente y su Grupo Compacto, especialmente Osorio Chong. Sin duda se trata de un proceso electoral complejo porque nunca habían coincidido tantas características ‘posmodernas’ en una sola elección, como ahora. El próximo 3 de junio terminarán las campañas y continúa la escalada desestabilizadora, acompañada de una acción implacable de los ‘expertos en demoliciones’. Todo está en duda y cunde la desconfianza hacia nuestras instituciones, mientras se acentúa la crisis de credibilidad que anuncia un posible desmoronamiento…
El Presidente parece dubitativo y no actúa de inmediato, lo que da la pauta para las críticas corrosivas. Apenas en la tragedia de Ciudad Acuña se le vio proceder de manera rápida y acertada. Si así hubiese actuado en lo de Iguala, quizá las cosas no habrían alcanzado el nivel que ahora tienen. Con su nuevo pronunciamiento contra la corrupción, trata de recuperar la confianza de la opinión pública. Por lo pronto, el Secretario de la Función Pública ha tenido que salir al quite, anunciando que va en serio…
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“Las élites y el crimen organizado…”
Delincuentes, activistas sociales y críticos tienen una curiosa convergencia en los hechos: quieren demoler al sistema político, al sistema de partidos y a la democracia en cuanto tal. Por eso proliferan las visiones ‘apocalípticas’ que intentan erosionar a los partidos, a los candidatos y a todas las instituciones. Lo vimos en otra entrega: uno de los síntomas de la despolitización es que los electores o se abstienen o ejercen en masa el voto de castigo…
Son posiciones polarizadas, pero poseen la misma intención: deslegitimar al ‘sistema’ y Peña Nieto sigue metido en un juego de alto riesgo porque fue electo por una minoría y no quiere corregirlo. En este aspecto, los mensajes también son claros: alcanzar con la alianza PRI-PVEM el 40% de los votos. Sin embargo, se olvida que, en tal caso, el 60% (la mayoría) no avalaría el resultado. Vean las marchas en Chihuahua, Morelos y Chiapas exigiendo justicia y paz…
Una delincuencia organizada que amenaza con impedir elecciones o incidir en el voto. Activistas, CNTE y CETEG que llaman a no votar o a anular. Críticos que torpedean las versiones oficiales. Un Presidente y aliados que renuncian a conquistar los corazones de sus ciudadanos. Parece una conspiración contra la democracia: balacera en Tanhuato, Ecuandureo y en Aquila (Michoacán), así como en Río Bravo (Tamaulipas). Partidos e INE exigen seguridad, mientras sigue en vilo el registro del PVEM y atacan con explosivos en Tamaulipas. En Chilapa la situación es grave. Protestas de antorchistas y taxistas. Marchas por los 43 normalistas y ácratas que se enfrentan violentamente con la policía. Bancos de EU cierran en la frontera con México. Sigue la filtración de videos, audios y documentos que pegan al PRI en Nuevo León, San Luis Potosí y Querétaro…
“Seamos dueños de nosotros mismos…”
Nos quejamos de las élites que nos gobiernan, de la partidocracia, de la violencia y del crimen organizado. Nuestra actitud lleva implícita la desesperanza, pero sí hay un principio de solución: debemos participar, al margen del partido que gane. Participando enviaremos un mensaje a todos los anteriores, en el sentido de que somos dueños de nuestro destino personal e histórico, y que aquí ni mandan los grupos palaciegos ni la violencia delictiva. De lo contrario, o seremos presa de las élites partidistas o gobernantes, de la anarquía caótico, de los delincuentes o de propuestas autoritarias: tecnocrática o populista. Parte de la ciudadanía pide una ‘mano dura’…
El 7 de junio hay que romper hegemonías. Negarle todo el poder a una de las opciones incluye conservarlo para la ciudadanía, y que las élites y los partidos tengan que entenderse para poder gobernar…
“Hombres en ruta de colisión…”
Manlio Fabio sabe que sí lo están valorando para el CEN del PRI. El Presidente y su Grupo Compacto son vapuleados desde distintos frentes. El escándalo de OHL no cesa y ahora el ariete embiste al Poder Judicial. ¿Quién tiene el margen de maniobra para golpear a quien sea, en una guerra de aparatos de inteligencia y espionaje? “Vamos por el 40%” implica renunciar al 60% de los electores, lo que ha sido entendido por el resto de los partidos, empezando por el PAN y el PRD que con el voto útil podrían poner en aprietos al PRI. La estrategia de posicionar empates en gubernaturas reforzó la propuesta de una alianza PAN-PRD…
Beltrones entiende que una eventual alianza fáctica el 7 de junio llevaría a otra formal en 2018 y que quien podría capitalizarla sería don Máximo. Sabiendo que es viable presidir al PRI, ha empezado los primeros lances con el poblano. El Grupo Compacto pensó que un triunfo del PRI se vería como el éxito rotundo del Presidente y que ya no serían requeridos los servicios del sonorense. Pero, curiosamente, la posibilidad de una alianza PAN-PRD le regresa a Manlio Fabio el lugar protagónico que parecía perderse…
El proyecto de don Máximo pasa por quitarle al PRI su maquinaria electoral. Por eso se volvió clave Juan Pablo Piña y el sainete se centró en el distrito 03, con cabecera en Teziutlán, donde se mide con Nancy de la Sierra. Echar abajo las aspiraciones de Piña estropearía los planes en cuestión. Esto condujo a la desgreñada con el alcalde de San Pedro Cholula y a la filtración del audio sobre Chidiac. Buscar más distritos por parte del PRI y de Beltrones, mediante alianza con Movimiento Ciudadano, pondría en duda la capacidad de don Máximo. Al día siguiente de que Chidiac denunció al director de Cambio, Cotoñeto acusó al priista de ser la causa de la inestabilidad en Izúcar…
De inmediato los columnistas alineados con Manlio Fabio retomaron el tema de la fallida diputación federal, vía suplencia, que tenían en mente don Máximo y Padrés. Aunque a mí no me cuadra lo del primero: el relevo en la gubernatura sería en 2017 y hacia finales de ese año empezarían los trabajos de la presidencial. Don Máximo estaría pocos meses sin cargo, apenas para planear…
Como podemos ver, en el escenario previsto por Beltrones, el PRI enfrentará dos retos: el autoritarismo tecnocrático (don Máximo) y el populismo autoritario (que AMLO quiere llenar, no sin dificultades). Manlio Fabio intenta desplazar al primero y ser la opción autoritario-tecnocrática y, de tener éxito, ‘El Bronco’ trataría de constituirse en el populismo emergente que ‘jubile’ al de Tabasco, con el riesgo de resquebrajar al sistema de partidos. El sonorense pretende que la ‘baraja’ no se le abra más. Usará a Mancera contra AMLO, dividiendo a las izquierdas para anularlas. A la par le atizará a la disputa por el PAN que menguaría al de Puebla. Prepara su llegada al PRI como escala obligada para arribar a Los Pinos…
Don Máximo ha relanzado a Cabalán para mini-gobernador. Teme que si fuese Gali, el PRI intente jalarlo. Cabalán es un suplente muy activo y se placea para 2016. Mientras tanto, el CEN del PAN se sostiene en el ‘borrón’ de los 6 mil panistas registrados por el CDE y don Máximo en querer relevar a Micalco en septiembre, crece la presión de la CONAMM y se sigue integrando el Frente Puebla Libre. El PRI está llegando al 7 de junio como el más repudiado y desean que don Máximo llegue igual a 2018…
Hasta entonces…
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