En los dos últimos meses hemos visto indicadores que nos hablan claramente de un país que empieza a tomar un rumbo diferente luego de 12 años de un estancamiento real no sólo de la economía, sino socialmente.
Primero, observamos un esfuerzo sin precedente de todas las fuerzas políticas para sacar adelante un proceso reformador que no tengo duda será la base fundamental para el despegue de México, aun en condiciones adversas en cuanto a los precios del petróleo y la volatilidad del dólar.
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Y no es fortuito, tampoco es un acto de desbordado optimismo o una posición ideológica, sino que tiene fundamentos reales, como lo señaló apenas esta semana el Fondo Monetario Internacional, en el sentido de que México puede crecer a tasas de hasta 4 por ciento gracias a las reformas estructurales que ha emprendido.
¿Cuál es la recomendación? que México aplique de manera ordenada y eficiente las reformas y para ello tienen que hacer su parte todos los actores, desde la iniciativa privada, hasta los gobiernos locales y los legisladores.
Pero los avances de estos dos años van en diversos rubros: Hace unos días el Institute for Economics and Peace (IEP, por sus siglas en inglés) anunció los resultados del Índice de Paz México 2015, en donde refiere que hay una mejora de 16%, luego de años de verdadera convulsión por el crimen organizado.
Las evidencias están ahí, las verdaderas cabezas del crimen han sido detenidas como el caso del “Chapo” Guzmán o Servando Gómez Martínez “La Tuta”, quienes hicieron y deshicieron durante varios años con la complacencia de gobiernos anteriores.
Más aún los indicadores en materia de seguridad han mejorado según lo revela Sistema Nacional de Seguridad y muchos son los estados que han ido encontrando la normalidad social y productiva que habían perdido.
En materia de pobreza hemos visto como las políticas públicas aplicadas por el Gobierno de la República empiezan a dar dividendos y se empiezan a abatir desequilibrios mayúsculos, sobre todo en zonas de alta y muy alta marginación.
Otro dato que sin duda también pone de manifiesto que las reformas estructurales mandan un muy buen mensaje a la comunidad internacional es el Índice de Confianza de Inversión Extranjera Directa (IED) de la consultora gerencial AT Kearney, correspondiente al 2015, revelado apenas hace unos días, en el que México avanzó significativamente hasta alcanzar el noveno sitio.
De acuerdo con el reporte de esta firma reconocida internacionalmente, Estados Unidos se ubicó en la primera posición y China en la segunda. En América Latina, Brasil y México se colocaron como líderes a los ojos de los inversionistas de todo el mundo.
Estamos pues en la antesala de grandes cambios para mejorar, de consolidar una ruta de mejores oportunidades para los mexicanos, en donde por supuesto existen pendientes y asuntos de vital importancia que requiere la participación de todos; sin embargo, hay resultados concretos que nos ponen en una situación de enorme expectativa.
Más aún, confirman el camino del bienestar y la prosperidad.