Nuevo mercado, un predio o reubicación y… asunto arreglado. Al inicio o término de una administración municipal sus autoridades de manera simplista se abocan a dar solución a un problema estructural que afecta no solo a la ciudad de Puebla sino a otras urbanizadas del estado como Tehuacán, Teziutlán, Tepeaca, San Martin Texmelucan, Atlixco, Cholula, Acatzingo, entre otras. Los informales o ambulantes que venden mercancías en la vía pública, se han convertido en un problema de recaudación fiscal, protección civil, obstrucción al tránsito vial y de personas, en un asunto de contaminación visual y salud pública, aun mas a decir de algunos funcionarios municipales, incentiva actividades ilícitas relacionadas con narcotráfico, piratería y venta de mercancías, producto del robo que realiza la delincuencia organizada en fabricas, comercios y carreteras.
Los grupos informales de la economía al no ser sujetos de algún régimen fiscal, les permite encontrar ingresos adicionales por la venta de productos y servicios propios, lo que ha dado pauta a la expresión de reclamos de los comerciantes organizados y empresarios ante las autoridades, para que limiten o regulen su campo de acción exigiendo: medidas enérgicas contra la competencia desleal; supervisión y fiscalización del origen de los productos que pueden ser de dudosa procedencia; multas y cárcel; prohibición, desalojo y liberación de las calles.
Como parte del “Programa de Reordenamiento Comercial”, el Ayuntamiento de Puebla encabezado por Antonio Gali Fayad, tiene como objetivo reducir de 2 mil a 700 ambulantes en el Centro Histórico, para finales de mayo del presente año. El soporte institucional es “darles permiso y horario de trabajo”, sin embargo en este proceso, los inspectores de vía pública son juez y parte. La pregunta obligada es ¿los 1300 que serán desalojados paulatinamente, que destino tendrán?
El ambulantaje en nuestra capital poblana, continúa siendo una incógnita para encontrar la solución estructural económica y social más idónea, es un problema bastante complejo, pero no por ello, debe reducirse a la simple referencia publicitaria de las autoridades municipales para “limpiar la ciudad” y que los habitantes y turistas podamos admirar lo bonita que es la ciudad, sin contaminación visual de personas que se dedican al comercio informal.
En el contexto actual del reordenamiento comercial, vale la pena tener presente cuatro aspectos centrales:
Problema económico. Muchos de los ambulantes, forman parte de familias de tradición en la venta informal por décadas. Ha sido su base de vida económica, poco proclives a la inserción de la formalidad. Algunos de ellos son ubicables en situación de grupos de ingresos no tan bajos, aun así por arriba de los grupos marginados del municipio o del estado. No son clasificables en extrema pobreza. Tienen ingresos por ventas significativas y se sostienen con inversiones mayores a 5 mil pesos, dependiendo de los rubros a los que se dediquen, con excepción de los que venden para comer diariamente. Parte de la solución a este fenómeno, pasa por decisiones de política económica de creación de empleos permanentes, de tributación tanto federal como municipal. No hay forma de evitarlo que no sea buscando la cobertura de beneficios por impuestos y de pagos de uso del suelo al Ayuntamiento directamente y no a los lideres que los promueven.
Problema social. Es un fenómeno con fuerte presencia, se manifiesta como un grupo numéricamente representativo que genera la percepción de incumplimiento de empleos y baja calidad en los ingresos del sector formal, conduciendo a la formación de grupos de presión, de los cuales proporcionan a los líderes, ingresos significativos que no se contabilizan al municipio. Este problema de pérdida de legitimidad se agrava cuando el gobierno se convierte en cómplice de una actividad que dice combatir y que solapa con fines eminentemente políticos.
Problema político. Son grupos de significativa presencia que se agrupan en torno a diversos intereses. Los líderes sociales de las organizaciones de ambulantes, se identifican ideológicamente con partidos políticos, movimientos sociales, redes internacionales, grupos y facciones soterradas desde el poder, que buscan el intercambio político con la autoridad municipal o gobernador en turno. Siempre ávidos de reconocimiento y de ser utilizados en función de privilegios de uso del suelo público, con sus respectivos beneficios económicos y políticos. Adicionalmente las fricciones y tensiones entre grupos organizados por la asignación de espacios geográficos por metro cuadrado, pugnas internas de control político y permanencia de liderazgos, desencadenan agresiones físicas o riñas colectivas, generando violencia que en ocasiones, ponen en entredicho la tranquilidad en la ciudad capital y ciudades del interior del estado, que por su grado de urbanización, son susceptibles de que aparezcan este tipo de conflictos de manera permanente.
Finalmente, otro aspecto preocupante que muestra el aumento desmedido de los ambulantes en las calles y en otros lugares públicos, es el hecho de la corrupción y el clientelismo político desde el poder público. Quitar a uno para poner a otro con favoritismo político, ¿quién emergerá como grupo con mayor número de afiliados para servir a la clase gobernante, Organizaciones Independientes como la “28 de Octubre”, aquellas vinculadas con el sector popular del PRI o Antorcha Campesina ?...Todo indica que los misiles y artillería de aniquilación política tienen en la mira a la 28 de Octubre…mientras su “general y líder moral” se encuentra encarcelado una vez más de manera arbitraria por decisión gubernamental.
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