A mari ejemplo de alegría,
amor, entrega, rebeldía y coraje
Más artículos del autor
La palabra hogar tiene una etimología por demás bella, proviene del latín focus que significa fuego, brasero, hogar. El culto al fuego ha sido una experiencia muy importante en los pueblos antiguos, en cada casa siempre ha existido una hoguera, en torno a ella se congregan las personas, para darse calor, platicar y protegerse. En la actualidad podemos señalar que el hogar es el espacio íntimo, seguro y cálido donde se reúne la familia, en él se resguardan las vivencias más significativas, se cultivan los valores, se fomenta el amor, el gusto por la vida, la risa, el error y el aprendizaje significativo, aháí se vive y por él se muere. De ahí la importancia que tiene cada uno de sus integrantes.
Por ello resulta necesario reflexionar sobre el día internacional de las llamadas “trabajadoras del hogar”, esas extrañas que llegan a nuestras vidas, que son invisibles, pero que en su ausencia se vuelven imprescindibles, que llenan de amor a nuestros hijos, que conocen sus sabores, olores, temores, gustos y desatinos. Nos cuidan a todos y todas, siempre atentas a lo que se necesita, son terapeutas, cómplices, enfermeras, cocineras, lavanderas, nos sorprenden con su sonrisa, su entrega, sacrificio y bondad. Su generosidad les da poderes mágicos porque con poco hacen milagros y delicias. Están atentas a lo que el señor requiera porque entienden que la compañera del hogar trabaja, razón por la cual ellas están, en colaboración pasada comente que estas “trabajadoras del hogar” llenan de amor lo ajeno, dejando en abandono lo propio.
Estas nobles mujeres se encuentran desprotegidas, son explotadas, su situación laboral es precaria, en algunos casos viven en condiciones de esclavitud, en la mayoría de los casos son abandonadas, por quienes las contratan y por su propia familia, consideremos los siguientes datos:
Estas mujeres sometidas de su condición de género son la muestra más clara de explotación y violencia en el siglo XXI, su condición de vulnerabilidad las excluye y abandona. No basta con tener buenas intenciones, hacer grandes reformas, pregonar el día internacional de la mujer, dar créditos y dedicarles un evento.
Se requiere de políticas sociales que brinden condiciones de inclusión a hombres y mujeres, con una propuesta que se oriente a la educación, capacitación e inserción laboral, de una legislación laboral que reconozca, proteja y resguarde sus derechos, que se garanticen los servicios de salud, vivienda, tan sencillo sería lograr que se tenga certeza laboral. Los actos bondadosos, las migajas de cariño y las expresiones de afecto en poco ayudan a resolver la condición de las “trabajadoras de hogar”, por ello resulta preocupante que sea esa espacio de calidez humana, el que reproduzca una condición de explotación y violencia. Empecemos por reconocer a estas mujeronas, por tratarlas con respeto y dignidad, por visibilizarlas, por pagarles lo justo, por sumarnos a su lucha diaria y por reivindicar su noble y cansada labor, solo con ello valdrá la pena celebrar el día internacional de las “trabajadoras de hogar”.
Seguimos esperando a nuestros 43 estudiantes, mi solidaridad a sus padres.
Correo:liliasilvia@yahoo.com
*Diario la Jornada. Poy Solano Laura. “En México aun no se garantizan los derechos a empleadas domésticas”. Sociedad y justicia. Pág. 29. 29/03/2015.