En últimos días he visto la sangre llegar al río y es que la cosa no ha estado fácil, la semana pasada fue propuesta por el presidente una terna liderada por el ex embajador de México en Estados Unidos Eduardo Medina Mora para suplir al ministro Sergio Valls, y también se cambió al procurador de la república, ambos puestos son propuestos por el ejecutivo y son ratificados por el Senado.
Medina Mora fue nombrado ministro de la suprema corte por la cámara alta este martes, las inconformidades se hicieron llegar inmediatamente a través de redes sociales, el motivo principal de las quejas eran las supuestas violaciones a derechos humanos que había tenido en sus cargos y la falta de experiencia que tenía en la interpretación de la constitución, inclusive se firmó una carta con más de 50,000 firmas en contra de su postulación, a la cual este respondió públicamente.
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Con algunos puntos en contra, los medios de comunicación y miembros de la sociedad civil reprobaron y tacharon de cupular esta decisión ¿Qué entonces los principios de representatividad en este país no valen? Porqué este señor fue ratificado por 83 votos a favor generando mayoría calificada. Cualquier crítica fundamentada es valiosa pero no se puede dejar a un lado la gran trayectoria del Lic. Medina Mora como: Director general del CISEN, secretario de seguridad pública, procurador general de la república y embajador de México en el Reino Unido y Estados Unidos.
Algo parecido sucedió la semana pasado cuando la ex-senadora Arely Gómez fue propuesta al Senado para ser titular de la PGR, surgieron las críticas a la profesión de su hermano, Leopoldo Gómez que es vicepresidente de noticieros Televisa. Se dejó los 30 años de carrera en el poder judicial a un lado, ella fue; fue Oficial Mayor de la Suprema Corte por tres años, titular de la FEPADE por otros tres y jefa de unidad en el TEPJF.
No se puede decir que estas personas son las más indicadas para estos cargos, pero si decir que son gente con amplia experiencia en temas relacionados a las oficinas para las que fueron propuestos. Existen inconformidades de especialistas y teóricos, pero la opinión generalizada ha sida llevada a creer que estas nominaciones son parte de un plan macabro y esto es contraproducente para nuestras instituciones. México ha despertado, pero no debemos ver muertos en todos los panteones, son nominaciones congruentes dentro un esquema presidencialista mexicano y desempeñaran de manera apta sus nuevas encomiendas.
La agenda pública se construye en el contraste y diálogo de la agenda gubernamental y la agenda social, si existe un rechazo total de la población al gobierno se destruyen los puentes de comunicación y el Estado mismo es el que paga las consecuencias.