En alguna ocasión el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) invito al Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, a hablar sobre la importancia de la infancia en el desarrollo de los países. La exposición del Nobel comenzó con una sencilla pregunta ¿Qué es el desarrollo? Y disertaba que éste en términos de las personas tiene que ver con sus libertades y que este incluso podría verse como una extensión de las libertades humanas.
Que tan libres somos depende de lo que hacemos y de las posibilidades que tenemos de cambiar eso, la libertad proporciona una perspectiva más amplia al juzgar la ventaja humana, y por medio de ella, evaluar el éxito social. Una sociedad donde las personas tienen la posibilidad de decidir si quieren ser cargadores por voluntad, a una donde tienen que serlo porque un capataz está obligándolos nos hablaría del nivel de éxito en función de la libertad de elegir.
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Y esta perspectiva de las libertades humanas está en contra de la idea reduccionista de que el desarrollo es un tema que pasa por la satisfacción meramente económica y da un visto bueno al desarrollo humano, con diferentes satisfactores, como el concepto para entender el desarrollo social. Así Amartya Sen nos muestra que las personas son importantes en todo su proceso de crecimiento, desde la niñez hasta la edad adulta y que por tanto la sociedad debe preocuparse por los infantes ya que su plenitud de vida en la niñez y adolescencia se reflejara en sus libertades adultas. Los niños son el futuro de todo país y ellos tendrán en sus manos el poder de decidir qué país y mundo desean.
A propuesta expresa del Presidente Peña, nuestro país cuenta recientemente con la Ley General de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes en México, a través de la cual nuestro país da pasos significativos para cubrir el vacío que existía en la generación de políticas públicas dirigidas a ese grupo de edad. Este nuevo instrumento jurídico es producto de un proceso democrático y un esfuerzo compartido entre organizaciones, organismos y especialistas interesados en garantizar los derechos de la niñez en nuestro país.
Con esta nueva Ley General, los más de 40 millones de mexicanos menores de edad podrán contar con un mejor marco legal para hacer valer sus derechos. Y tal como ha sido una constante en el Gobierno del Presidente Peña, la búsqueda del conocimiento internacional para acompañar esfuerzos de política pública, el día de ayer en el marco del seminario sobre esta nueva ley la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) firmaron un plan de trabajo para garantizar la protección a los derechos de los niños y adolescentes. Con acciones de corto plazo apoyadas por este organismo como: la instalación del Sistema Nacional de Protección Integral; las adecuaciones a las leyes federales y estatales; el hacer que los Centros de Asistencia a Infantes cumplan requisitos de la Ley General de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes; la integración de los sistemas locales y municipales de protección; y la aprobación del Programa Nacional de Derechos de la Infancia; se espera que el Gobierno y las organizaciones dedicadas al cuidado y protección de la infancia en México, tengan la mirada fija en contribuir a reducir la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes.
Estamos ciertos que con la entrada en vigor de la Ley así como con el acompañamiento de un organismo como la UNICEF en el diseño e implementación de las acciones mencionadas, las niñas, niños y los adolescentes de nuestro país forjaran un futuro de libertades que permita sostener el desarrollo en México. Apostarle a este grupo social es sin duda, la mejor apuesta para lograr una sociedad justa y equitativa en el futuro cercano.