Viajan en un camión turístico, los pasajeros preparan las cámaras de sus teléfonos portátiles y disparan en algún punto emblemático de la ciudad de Monterrey para llevarse la 'foto del recuerdo' de la corrupción gubernamental.
La iniciativa lúdica de Vía Ciudadana ha incomodado a la esfera pública de Nuevo León porque recuerda los graves problemas de la sociedad regia, que sin duda se replican en otros estados (violencia, endeudamiento, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, etc..)
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Subir al "corruptour" los fines de semana tiene el propósito de sembrar la conciencia en los ciudadanos respecto a las consecuencias de la falta de valores, la ambición de poder y los vacíos de autoridad.
En la oportunidad de platicar en Vértice 102 con Miguel Treviño, uno de los impulsores de esta propuesta -que cumplirá más de 5 meses- comentó que el interés de propios y foráneos ha rebasado sus expectativas.
El autobús rotulado con los rostros de los políticos involucrados en los escándalos locales de corrupción realiza 11 paradas en 60 minutos: El Palacio de Gobierno, el Congreso del Estado, el Palacio de Monterrey, Barrio Antiguo, Infonavit, La Torre Administrativa, Río Santa Catarina, El Par Vial e Isssteleón.
El punto de mayor impacto para el visitante es el Casino Royale por el terror que causaron 15 sicarios de los Zetas que en represalia a un pago semanal de 130 mil pesos que no cumplió el propietario, rociaron gasolina al interior del inmueble, provocaron la muerte de más de 50 personas y la declaratoria de tres días de luto nacional, el 25 de agosto de 2011.
Vía Ciudadana conformado por más de 20 agrupaciones civiles decidió recordar que la criminalidad encuentra áreas de oportunidad frente a un Estado achicado, débil, incapaz de evitar que los ciudadanos sean víctimas de hechos delictivos todos los días, a cualquier hora, lugar y precio.
"Los casinos son industrias muy reguladas y aunque el crimen organizado fue la mano asesina de gente inocente, aquí hubo responsabilidades de los tres niveles de gobierno ante las graves omisiones en las supervisiones de Protección Civil", explicó Treviño.
El recorrido incluye un guión imaginario entre los ciudadanos y un “político corrupto”, aparte de que una grabación describe los actos ilegales cometidos en cada lugar referido.
Sabedores de que el "corruptour" pisa muchos callos, sus promotores han sido descalificados por el gobierno y los institutos partidistas (es lógico, en año electoral es ruidoso exaltar la podredumbre que vive esa y muchas otras entidades igual de frágiles que Nuevo León)
El "corruptour" persigue que los ciudadanos sean más racionales al momento de emitir su voto, respecto a demandar que la honestidad de sus gobernantes sea un estilo de vida, no una falsa promesa o concepto de moda.
Coincido en que este tipo de iniciativas contribuye al surgimiento de nuevas generaciones de ciudadanos mejor informados y combativos porque al casarnos con la ética tarde o temprano cerraremos el paso a esa cancerígena tradición "a mi no me den pónganme donde hay".
Es posible contribuir a la democracia local votando con la cabeza y no con el hígado. Una competencia electoral debe darse entre lo mejor que tenemos y no entre quienes sobresalgan con negocios ilegítimos ó peor aún, con historial delictivo.
Lamentablemente los partidos políticos también han apostado a fortalecerse con la indiferencia y el desencanto que han originado sus graves desaciertos en el ejercicio público, sin embargo en la activación individual y colectiva recae buena parte del cambio social.
Bien por los regios que han decidido enfrentar su cruda realidad. ¿Y el resto del país para cuándo?
Mi cuenta en Twitter @estradapaty