Claro se lo dijo: “Igual me entrego que me ‘desentrego’, ¿eh?”, y continuó noviando con su amigo que no conoce, es virtual.
¡Qué feliz la vi, riendo y bromeando con aquél, que podía ser cualquiera que se atravesó en las redes sociales y coincidieron. “Todos somos valientes ante una pantalla”, me había dicho antes de contactarlo. ¡Y vaya si ella lo era!
Más artículos del autor
Este ‘lo-que-fuera’, le movía algo por dentro: “Hace tiempo que nadie me calaba hasta los huesos, --confesó--. No creas que soy pendeja, sé que no sé quién es, pero no me importa. Me da hace sentir bien y eso es lo que cuenta.”
La fantasía es bruta: no mide ni mira adónde va. Es como cuando vas con las ‘adivinas’ que te leen tu futuro: te van diciendo cosas que tú les vas señalando de acuerdo a las reacciones que tienes. Te dicen lo que quieres oír. Es el mismo caso en las redes sociales: hay quien explota tus ansias de ser importante para alguien; te cubren tus necesidades que de otra manera, en la vida concreta y cotidiana, no se da, armas en tu mente al ser que necesitas y le pones el traje a quien se atraviesa y el otro le entra al juego porque tiene las mismas necesidades y ahí empieza a entretejerse la telaraña que los atrapa.
Después de que coqueteó y se entregó en sus confesiones al que le dijo que se le ‘desentregaría’ por igual, --le creo--, me confió: “¿Sabes?.. Es muy padre estar con un hombre que ya no te importa. --la miré extrañada y aclaró: “Que te importe, pero no te importe.”
alefonse@hotmail.com