A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: strip_tags() expects parameter 1 to be string, array given

Filename: views/seo_nota_opinion.php

Line Number: 45

Backtrace:

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/views/seo_nota_opinion.php
Line: 45
Function: strip_tags

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/controllers/Welcome.php
Line: 1246
Function: view

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/index.php
Line: 315
Function: require_once

La juventud en lucha contra el olvido | Edgar Arturo Castelán
Logo e-consulta

Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La juventud en lucha contra el olvido

Edgar Arturo Castelán

Nacido en Puerto Escondido, Oaxaca en 1991. Realizó estudios de Ciencia Política en la BUAP. Ha escrito  artículos académicos en publicaciones de circulación nacional, además de ser ponente en Seminarios y Congresos Internacionales de Ciencias Sociales.

 En la actualidad colabora en Ser Ciudadanía A.C. Sus intereses de investigación giran en torno a: 1) movimientos sociales, sociedad civil y ciudadanía, 2) relaciones Estado-Capital en el siglo XXI, y 3) pensamiento crítico latinoamericano.

Su identidad  con los movimientos sociales  y lucha contra violaciones a los derechos humanos, lo compromete con la acción política, análisis crítico sobre el sistema político mexicano y la reflexión  intelectual  sobre teoría política.

Martes, Febrero 17, 2015

Sin la fuerza de un yo

Y de un nosotros detrás,

Más artículos del autor

La esperanza misma se hace desvalida

Ernst Bloch

 

Casi cinco meses han pasado de la desaparición de los 43 normalistas de la Normal Rural Raul Isidro Burgos en Ayotzinapa, Guerrero. Desde el 26 de septiembre pasado, fecha en que fueron secuestrados estos jóvenes,  han emergido esfuerzos de crítica dentro del seno de la sociedad civil que reclaman un alto al terrorismo de estado, a las políticas neoliberales que lejos de incentivar el desarrollo de las comunidades involucradas, sólo provocan un malestar y devastación en los ciudadanos. Las voces que han surgido a partir de este lamentable suceso se encuentran las denominadas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC’s), plumas desde la izquierda propositiva y crítica y un vasto abanico de medios alternativos que han realizado una cobertura admirable, llevando el mensaje de este México golpeado a otras latitudes.

Pero sin duda el actor artífice en el meollo del asunto ha sido la juventud misma. La unión de fuerzas de diversas formas de expresión juvenil y estudiantil ha ocasionado que todo el mundo haya postrado su mirada sobre nuestro país. Ante esto habría que hacernos la siguiente pregunta: ¿el despertar juvenil ha quedado sólo en Ayotzinapa? La respuesta es un rotundo no, debido a que observamos que el Estado ha mostrado su cara más represiva, no sólo en las zonas de mayor marginación han intentado pisotear la dignidad y la vida humana, también en las zonas que mayor presumen la fantasía del progreso o fantasmagoría como la denominaba el filósofo alemán Walter Benjamin en varias de sus páginas más memorables.

Prueba de la afirmación anterior la encontramos en los lamentables sucesos ocurridos el pasado 8 de febrero en Puebla capital. La madrugada de ese día fueron despojados 22 jóvenes pertenecientes al Colectivo Universitario por la Educación Popular (CUEP),  quienes mantenían un plantón en el Zócalo de nuestra ciudad, en protesta por la negativa de las autoridades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla de prestar salones para que los miembros del CUEP pudieran impartir cursos gratuitos de preparación al examen de admisión de la BUAP. El plantón del CUEP había sido instalado el jueves 5 de febrero, además de que cinco miembros del colectivo iniciaron una huelga de hambre; para el domingo cumplirían cuatro días de huelga y ayuno, pero no pudieron alcanzar a ver la luz del sol en el zócalo de la ciudad.

Alrededor de las 3:30 am, los miembros de este colectivo fueron sorprendidos por un estimado de 30 sujetos que armados con varillas, bats de béisbol y tubos llegaron a desalojar el plantón, golpeando a los estudiantes y llevándose a bordo de una camioneta negra a nueve jóvenes los cuales fueron privados de su libertad, torturados física y psicológicamente, y abandonados a su suerte en un parque del norte de la ciudad.

Frente a la magnitud de este acontecimiento ha quedado clara la vocación represora del Estado mexicano, la llamada transición a la democracia ha sido sólo un producto más de la demagogia de los expertos del discurso, mostrando que la representación política se encuentra en una crisis de la que es muy difícil salga pronto. En Puebla no sólo ha sido considerado un delito defender los recursos naturales, el territorio y la autonomía, ahora luchar por la gratuidad en la educación es un obstáculo para que las élites dominantes y los poderes fácticos puedan repartirse el pastel a gusto.

No cabe la menor duda que vivimos tiempos oscuros, donde la dignidad se vende al mejor postor, y quien se niegue a seguir este canon es tratado de eliminar sin importar los costos y las consecuencias. Menos de una semana después, particularmente el viernes 13 de febrero, fue secuestrada una estudiante de la Facultad de derecho de la BUAP, que se desempeñaba como candidata al Consejo Universitario de esta casa de estudios.

El panorama es desolador e incierto, la juventud, el llamado futuro de México ha sido puesto en la hoguera, con el firme propósito de posicionar un Estado de miedo y terror. Para poder evitar este tipo de atropellos, de esta barbarie que elimina todo a su paso, hace falta recurrir a tres recursos que hoy nos son negados: el dolor, la rabia y la esperanza.

Dolor para poder identificarnos con el otro, con nuestro semejante, abandonar todo individualismo y postura egoísta, dejar de pensar que somos mónadas aisladas de nuestro entorno. Al retomar el dolor de los otros (los excluidos, los nadie los llama Eduardo Galeano), abandonamos la indiferencia y dejamos en claro que nos encontramos en una situación desoladora.

Rabia para exponer nuestro dolor, hacer saber a los indiferentes a nuestros iguales que estamos hartos de que se atente contra la vida. Se trata de una digna rabia que rompe la espiral del silencio impuesta desde los organismos e instituciones que coaccionan las libertades y valores de la democracia.

Esperanza para proponer alternativas reales de cambio. Señalar y hacer saber que la forma en cómo se ejerce el poder político a través de las instituciones está mal, pero que hay maneras de transformar el espacio público. Apropiarnos del presente para delinear el futuro.

En otras palabras, no se trata de denunciar desde la comodidad de nuestra zona de confort y lanzando dardos cargados de demagogia, debemos unir esfuerzos como sociedad civil, exigir representantes populares que si respondan ante las necesidades del pueblo, luchar desde nuestras diferentes trincheras, construir una ciudadanía. Debemos hacer saber que estamos vivos y que seguiremos de pie.

castelan.foucalt@gmail.com

Vistas: 1743
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs