Domingo de descanso. Por la tarde. La muchacha atendía su día de ©hacer nada,© en verdad nada de nada, ni siquiera guisar. ¿Comer? Lo que hubiera… y no había nada.
Ese era el día de “lo fácil”, y prendió la computadora que tenía sobre su cama. No tuvo ni que estirarse ni que conectarla: estaba ahí, cargada la batería.
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Se metió al Face, siempre había algo que postear y alguien con quien comentar. De repente se presentó en su muro la foto de un “biker”, les llaman, “harleros” para más, hombres de aspecto rudo que lucen tatuajes en brazos, y que aman andar en motocicleta, para más detalle, de la marca Harley Davidson o HD.
En la foto el ©biker,© de espaldas, sobre su enorme y pesada motocicleta, rodaba una carretera solitaria en un paisaje natural, con ambos brazos al viento en señal de libertad. Eso le significaban los ©harleros:© libertad, rebeldía, justicia, fuerza, compañerismo, alegría, protección.., ¡la vida misma! Sólo verlo fue escribir: “¡Llévame contigo!”.
Su primo favorito es ©harlero.© Siempre lo escucha y se vuela con él. Sueña con compartir sus aventuras y participa de su emoción y alegría. Es mayor y siempre quiso ir con él, irse con él, donde fuera.
Eso la empujó a la expresión, símbolo gráfico del grito torrencial: “¡Llévame contigo!” y nunca supo lo que despertó.
En ese momento hubo respuesta del “posteante”. “Dime más: ¿Dime cómo quieres que te lleve conmigo?”
“La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”. (Jack Kerpouac)
Por ahí empezaron… Por ahí continuaron… Y se la llevó. Se fueron explotando como arañas entre las estrellas.
alefonse@hotmail.com