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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los claro-obscuros del 2015

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Viernes, Enero 16, 2015

Todo inicio de año implica nuevos retos, sobre todo cuando se trata de buscar la objetividad para pronosticar los vaivenes económicos que tanto nos preocupan a los empresarios.

Los hombres del sector de la construcción estamos conscientes que los próximos 11 meses serán una constante lucha que habremos de encarar no sólo para la obtención de obras sino con la subsistencia de las fuentes de empleo en nuestras empresas.

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Las recientes modificaciones a las tendencias de crecimiento de la economía en México, nos coloca en una posición no de optimismo, pero sí de realidad. Sin olvidar el tema de las reformas estructurales promovidas por el Gobierno de la República, cuyos efectos dependerán en alguna medida de la volatilidad de los mercados financieros y el aumento de las tasas de interés del mercado norteamericano.

Los empresarios de mi gremio estamos convencidos de seguir apostándole a la diversificación de mercados y a las alianzas para poder competir frente a los grandes grupos. Y en ese sentido, aunque el consenso de los economistas se proyecta en un crecimiento del 3.5 % para el Producto Interno Bruto (PIB), habrá que estar atentos a la anunciada y anhelada recuperación del mercado interno; mismo que en el caso de Puebla –para el sector de la construcción- es lento y poco alentador ante la poca apertura en la participación de la obra pública.

Y es por ello, que no dejamos de ver la realidad de un sector constructor contraído debido a los recortes presupuestales para la realización de obra pública en todo el país.

La reactivación del mercado interno, es una labor conjunta que no es responsabilidad exclusiva del Gobierno de la República o los Gobiernos Estatales. Aunado a generar una expectativa de diversificación de los mercados y –por qué no- de la inversión extranjera que pudieran implicar reformas como la del sector energético que permitiría la entrada de capital y por ende, la reactivación de la economía.

Sin embargo, no podemos soslayar el entorno político, social y de seguridad que México deberá reencauzar para que esa atracción de capital sea una realidad y no una quimera perdida en los buenos deseos.

Nos sumamos al compromiso de elevar nuestra competitividad como empresas, mejorar la calidad de las obras y cubrir los requerimientos para que el trabajo se quede no sólo con los grandes grupos, sino también con los empresarios que seguimos de pie, apostándole al trabajo en México.

Los constructores somos un gremio que arriesga y siempre afronta con solidez los altibajos en la realización de obras.

Sabemos y celebramos que los distintos niveles gobierno respalden inversiones importantes para Puebla en sectores como el automotriz. Sin embargo, insistimos en la conveniencia de apoyar a los sectores intermedios como el nuestro, donde afortunadamente siguen vivas medianas y pequeñas empresas de la construcción que compiten en calidad con los grandes grupos.

Necesitamos un México y un Estado incluyente con una visión a mediano plazo que nos permita sustentar esas proyecciones en oportunidades reales decrecimiento. La incertidumbre continúa y los buenos deseos deberán ir acompañados de condiciones reales para contrarrestar una crisis que pesa.

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