Cumplirá 30 años su negocio de herrería y Arturo Álvarez, un micro empresario de San Baltasar Campeche piensa seriamente en cerrarlo. Está agobiado por el "terrorismo fiscal y tramitológico" en el país.
¡El gobierno está acabando con los negocios establecidos! escribió este radioescucha en un amplio mensaje vía whatsApp. Está decepcionado de que lejos de motivar el crecimiento empresarial, la Secretaría de Hacienda y los gobiernos locales han apretado mucho más su escaso margen de maniobra.
No puede más con la facturación electrónica, los permisos para transporte de carga, los costos de la revista vehicular, la obligatoriedad del seguro por daño a terceros y para colmo los gastos de reparación de su camioneta modelo 92 que tras tres intentos reprobó la verificación vehicular.
Arturo simplemente resumió: "El trabajo no abunda, la política fiscal y los gasolinazos también lastiman la economía; no queda otra que seguir subsistiendo... A los buenos empresarios nos tratan como delincuentes".
Quizá por el nivel de evasión fiscal pero la Secretaría de Hacienda desconfía hasta de su sombra, aunque los cumplidos carguen casi siempre con la peor parte, entre burocracia, auditorías y amenazas de embargos.
Los países exitosos han simplificado el pago de impuestos con procedimientos ágiles y atractivos. Aquí por el contrario, la declaración fiscal y hasta la devolución del IVA hacen que un cubo de Rubik parezca juego de niños.
En una ocasión la directora de una empresa se quejaba amargamente de los candados fiscales que van limitando la actividad exportadora de las Pymes mexicanas. Equiparaba la acción del gobierno con la fiesta brava: "Es como sortear día a día un problema. Viene 'el toro' de Hacienda, y lo toreas, viene 'el toro' del IMSS y a torearlo; así vamos casi siempre".
Cientos de voces reprocharon al gobierno de Peña Nieto la política fiscal 2014 bajo una premisa básica ¿Quién en su sano juicio va abrir un negocio a sabiendas de que el fisco pretende exprimirlo?
A estas alturas, sin crecimiento económico, bajo desempleo y alta informalidad pareciera un suicidio. En México, existe la percepción de que es más redituable vender en las esquinas que entrar al círculo de la formalidad.
Sin embargo la sordera en Los Pinos raya en la insensibilidad, en la falta de empatía con amplios sectores sociales que han resultado afectados por el deterioro de sus finanzas personales y empresariales.
¿De qué sirve que a los gobernadores les ensanchen el bolsillo dentro del presupuesto anual si no hay ventas en los negocios y los empleos en varias cadenas productivas penden de alfileres?
¿En qué lógica cabe que la economía mejore con salarios que cubren apenas las necesidades primarias? Aún así las familias hacen esfuerzos extraordinarios para ahorrar; no es que les sobre dinero sino que contienen el gasto al mínimo. Otra mala señal de que el país no va a despuntar a mediano plazo.
La cuesta dejó de abarcar enero porque se prolonga gran parte del año, aunque los centros comerciales y las tiendas departamentales siguen colocando tarjetas de crédito a diestra y siniestra sin importar la capacidad de pago (Señores, seamos responsables de nosotros mismos y más cabeza fría, entre menos deudas dormimos mejor).
Aún así los gobiernos quieren sacar sangre de las piedras, han visto en el ciudadano un objeto recaudatorio. Lamentablemente mientras las campañas políticas y los privilegios gubernamentales siguen costando millones de pesos al país, Arturo y miles más debemos sortear los tiempos de 'vacas flacas' que por cierto llegaron para quedarse.
Mi cuenta en Twitter @estradapaty
OPINIÓN
¡Nos tratan como delincuentes!
Patricia Estrada
Directora de noticias y conductora del noticiero de La Tropical Caliente 102.1 FM
Ex reportera de Ultranoticias, Radio Oro, Radio Tribuna y Momento Diario. Aprendizaje permanente del año 2001 a la fecha; egresada en Ciencias de la Comunicación UPAEP.
Domingo, Enero 4, 2015