Aunque la ocupación turística en Acapulco se encuentra al 100% para año nuevo y se habla de mejores condiciones económicas para Guerrero, todas las casetas de cobro desde Cuernavaca hasta Acapulco están tomadas, grupos de Gendarmería y militares patrullan continuamente el puerto con armas largas para evitar que los problemas que se suscitan en Guerrero lleguen a los turistas. Sin embargo, esta “paz armada” no se puede lograr en todo el país, el problema responde una falta de democracia que limita el progreso a toda la población y margina a comunidades enteras volviéndolas propensas a buscar en el crimen organizado una salida para la situación de vulnerabilidad que viven.
Hemos pasado tiempos difíciles este año y nos encontramos en un proceso de retroceso democrático que puede culminar en una guerra civil, gobiernos dictatoriales y pérdidas de libertades. Para explicar este proceso utilizaremos la teoría de Huntington sobre las contra-olas democráticas de su artículo “La tercera ola de la democratización” desde la pregunta: ¿Qué significa la crisis generada en torno a Ayotzinapa para la consolidación democrática en México?
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En la columna pasada expusimos la polarización social en la opinión pública del mexicano que ha llevado a una ruptura ideológica sobre lo que es mejor para el país y cómo abordar las problemáticas sociales. En esta ocasión abordaremos otros 2 determinantes de la “contra-ola democratizadora” los cuales son: las condiciones de pobreza en diversas regiones del país que generan exclusión social; y la ruptura de la ley y el orden por terrorismo del Estado y grupos del crimen organizado. Estas dos determinantes se relacionan en un círculo vicioso que impide que la democracia permee en las instituciones e individuos en México generando un retroceso democrático.
La pobreza como determinante del retroceso democrático
Muy seria contradicción en el sistema mundial (…) Contradicción entre el proceso económico y el proceso democrático. Porque el primero tiende a circunscribir los frutos del desarrollo a un ámbito limitado de la sociedad. En tanto que la democratización tiende a difundirlos socialmente. Y esta contradicción, esta tendencia conflictiva del sistema, tiende fatalmente a su crisis, al desenlace inflacionario con graves consecuencias de todo orden.
Raul Prebistch
Las contradicciones entre el sistema económico y el democrático en México son evidentes cuando analizamos las consecuencias del desarrollo. Para 2012 de un total de 117 millones de habitantes, 53.3 millones de personas vivían en condiciones de pobreza, lo equivalente al 45.5% de los mexicanos; mientras que otros 11.5 millones vivían en pobreza extrema, el equivalente al 9.8% de los habitantes, sumando estos porcentajes, el 55.3% de los mexicanos vive en la pobreza. Esto es resultado de múltiples factores que no han sido atendidos debidamente, como la educación de calidad, seguridad social, servicios y otros factores externos como falta de empleos, devaluaciones y catástrofes naturales (no por flojera).
Fuente: CONVELA 2012
Estas cifras sobre la pobreza reflejan la desigualdad que existe en el país, ya que los frutos del desarrollo no se dispersen entre toda la población, al contrario, mantienen sumergida más de la mitad en la pobreza. Para nuestro autor principal, Huntington, el principal obstáculo que para el desarrollo democrático es la pobreza porque impide que la sociedad pueda enfocar sus esfuerzos en lograr la consolidación de sus libertades y derechos. Analizándolo desde esta perspectiva, México se encuentra muy lejos de lograr un verdadero desarrollo democrático.
Por otra parte, la pobreza también es un detonante del crimen organizado. Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Social declaró que “la falta de empleo y la pobreza que enfrentan millones de jóvenes incide en que sean reclutados por el crimen organizado” (El Universal, 2013). Un país con la mitad de su población en esta miserable situación permite que sus jóvenes opten por el crimen organizado para mejorar su situación social.
En el caso de Guerrero 67.6% de su población vivía en condiciones de pobreza para 2010 (CONEVAL, 2012). La Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa se ubica en una zona donde la pobreza permea entreel 25 y 75% de la población, lo que la vuelve vulnerable a incluirse en fuerzas delictivas; entre esta problemática la Normal funge como una oportunidad de mejorar la calidad de vida de sus estudiantes y evitar su inclusión en los sistemas delictivos de la región. Sin embargo, es evidente que el crimen organizado y la falta de instituciones de seguridad en esa región impiden que individuos con aspiraciones (como los 43 estudiantes desaparecidos) tengan la oportunidad de salir adelante.
Ruptura de la ley y el orden en México por terrorismo
La zona donde se ha descubierto el vacío de las instituciones de ley y orden en México se encuentra en pobreza y marginación. Iguala, Cocula y Ayotzinapa son lugares donde la pobreza es un detonante de la violencia y la falta de ley, las recientes investigaciones de la PGR apuntan a policías municipales y presidentes municipales coludidos con el narcotráfico, policías federales con conocimiento de los hechos omitiendo la información de las desapariciones forzadas y militares del ejército mexicano impidiendo que estudiantes heridos ingresen a los hospitales. La ruptura de la ley y el orden en México es generada por las propias instituciones de seguridad que generan terrorismo al atacar a la población civil.
Este terrorismo que se acompaña con condiciones de pobreza debería de preocupar al país, ya que existen otros estados que al igual que Guerrero tienen las condiciones para que la omisión de la ley fracture a las instituciones de la ley y orden. Entre los estados con mayor población en situación de pobreza se encuentran Chiapas (78.5); Guerrero (67.6); Oaxaca (67.4); Puebla (61.2); y Tlaxcala (60.6) (CONEVAL, 2012). El caso Iguala muestra geográficamente el abismo al que se debe enfrentar México respecto a la falta de instituciones de justicia y calidad de vida que afronta la mitad de los mexicanos, la inseguridad que se vive en comunidades donde el progreso de los individuos se encuentra ligado al crimen organizado.
La ruptura de la ley y el orden en el país es histórica y solo necesitaba un detonante para ser visualizada nacional e internacionalmente. Los 43 estudiantes de Ayotzinapa evidenciaron la crisis de las instituciones de justicia del Estado mexicano, las cuales no logran generar bienestar y establecer la paz, ni siquiera evitar la corrupción al interior de sus organizaciones las cuales se encuentran coludidas con grupos criminales; instituciones internacionales como Human Right Watch, Armistia Internacional, Comisión de Derechos Humanos y Asamblea General de la ONU ya habían advertido la situación crítica de las fuerzas de seguridad pública del estado mexicano, las cuales desaparecían forzadamente a individuos, o los aniquilaban sin previo juicio y sin reporte de hechos. Esta ruptura de la ley y el orden en México evita que las libertades y derechos sean disfrutados por los mexicanos generando un retroceso democrático.
Para Huntington la ruptura de la ley y el orden resultado del terrorismo o insurgencia genera nueva dinámicas muchas veces contrarias a las democracias. La ruptura de las instituciones de la ley y el orden permite a líderes proclamar un estado de emergencia donde la ley marcial sea la nueva dinámica a lleva a cabo en la sociedad; al adoptar estas nuevas dinámicas los ciudadanos pierden derechos y libertades, entre ellos la justicia. Para el caso mexicano, esta ruptura ha traído consigo grupos de autodefensa que imponen la ley a costo de vidas y también de grupos delictivos, los cuales actúan en coordinación con fuerzas del estado mexicano.
Por lo tanto, la crisis democrática en México va más allá del caso Iguala, solo que no hemos volteado a ver a las demás zonas donde las condiciones son propicias para que grupos del crimen organizado y funcionarios del orden público corruptos, atenten contra los ciudadanos. Los invito a reflexionar, ¿Resolver la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa solucionará la crisis democrática en México? El problema tiene muchas vertientes y es necesario entender la problemática de raíz.
Saludos desde Acapulco y buen inicio de año.
Alan Betancourt Torres
alan.betancourtts@gmail.com