Siguen saliendo las verdades sobre el caso Ayotzinapa, donde las investigaciones periodísticas echan por tierra las versiones oficiales que pretenden hacernos creer que todo se debió a las órdenes de un presidente municipal desquiciado que pretendía evitar una irrupción de los normalistas al informe de su esposa.
Los datos aportados por Anabel Hernández son veraces y comprobables, curiosamente solo rechazados por las autoridades de la PGR; todos ellos confirmando la participación orquestada de las policías municipal y federal con el claro objetivo de dañar a los estudiantes.
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En la misma forma de Ayotzinapa, salen a la luz testimonios de la existencia del mismo "modus operandi" en los asesinatos de San Fernando en Tamaulipas, Allende en Coahuila, Tlatlaya en el Estado de México, con la evidente intervención de policías y militares, los que de resultar ciertos demostrarían que vivimos un estado de ingobernabilidad.
Agregado a la crisis de seguridad, cada día emergen más casos de corrupción llevados a cabo por personajes pertenecientes a las cúpulas gubernamentales, sin importar el color partidario, como son la casa del virrey Videgaray jefe del cártel del SAT, entidad saqueadora del patrimonio de los mexicanos, o el de la camioneta blindada del Delegado de Iztapalapa, quienes han pretendido engañarnos otra vez con la versión del patrimonio ganado con el sudor de su frente y la ayuda de sus parejas sentimentales.
Notable es observar como las familias Hank González, Salinas de Gortari, Vázquez Raña, los ya muy famosos Slim, Azcárraga, Salinas Pliego, y empresas transnacionales, resultan beneficiadas con contratos multimillonarios en la realización de obras públicas.
Otros signos de descomposición gubernamental son las decisiones judiciales que exoneran y devuelven las propiedades mal habidas de Raúl Salinas, pasando por alto las evidencias de usurpación de funciones, fraude a la nación, enriquecimiento ilícito, falsificación de documentos, venta de información confidencial, etc.
En otro orden de cosas podríamos agregar la exculpación que hace el Tribunal Federal Electoral, al mediocre gobernador de Chiapas Manuel Velasco, por el delito de actos anticipados de campaña desde luego utilizando recursos presupuestales de uno de los estados más pobres de la nación.
Y para agregar a la lista un fraude más, de los tantos que afectan a miles de mexicanos, mencionaremos el caso de FICREA entidad financiera que robó, nada más y nada menos, la "mínima" cantidad de 2.700 millones de pesos de sus inversionistas contando con la complicidad de las autoridades de la CNB y la CONDUSEF, esta última bajo la dirección de Mario di Constanzo, propuesto como titular de Hacienda en el gabinete del célebre Andrés Manuel López Obrador.
Fraudes, conflictos de interés, mal uso de información confidencial, designación de obras en forma directa sin pasar por licitación, compadrazgos, juicios injustos con exculpación de saqueadores y culpables de todo tipo de delitos, robo al patrimonio nacional, redes de inversionistas corruptos asociados con funcionarios de gobierno, agio bancario permitido por las autoridades fiscales, reformas "estructurales" que ponen a la venta al mejor postor las propiedades de la nación, "pseudoempresarios lava dinero" cuya fortuna aparece de la noche a la mañana, empresas fantasmas que manejan grandes sumas de dinero del presupuesto, y muchas cosas más.
No obstante, el mensaje presidencial se adueña de la queja ciudadana y habla de estar a favor de la transparencia, la lucha contra la corrupción, el manejo honrado de los recursos e incluso en celebre comentario de uno de sus colaboradores se le llega a comparar con el siervo de la nación José María Morelos y Pavón... ¡hágame usted el favor!... ¡mentiras!... ¡mentiras!