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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Las becas y los becarios

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José Alarcón Hernández

Lic. en economía, con mención honorífica. Diputado Local dos veces y diputado federal dos ocasiones. Subsecretario de Educación Superior de la Entidad y Subsecretario de gobernación del Estado. Autor de 8 libros publicados por la Editorial Porrúa. Delegado de la SEP Federal en el Estado. Actualmente Presidente del Colegio de Puebla. A.C.

Lunes, Diciembre 22, 2014

“Si no sabes te enseño,

si no puedes te ayudo,

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si no quieres te quito”

Amador Tapia Zúñiga.

La estructura del sistema político-económico de México, permite que los gobiernos, federal y estatal, apoyen a una parte de la población escolar en todos sus niveles, educación básica, educación media y media superior y superior.

Este fenómeno se funda en la desigualdad económica de la población adulta y por supuesto su correspondiente población estudiantil y población joven.

Así, los gobiernos remedian la escasez de recursos que padece gran parte de la población.

Sin estas becas no podrían continuar estudiando muchos niños, jóvenes y universitarios.

En fin, así aparece el Estado benefactor que salva a muchos pero no a la mayoría.

El sistema no es el más apropiado porque la igualdad esta estrangulada.

Estrictamente abarca un sistema discriminatorio, las becas debieran ser para todos los estudiantes, no importa el nivel y se clasificarían de acuerdo a sus calificaciones y por lo tanto el Estado estaría obligado a tener un presupuesto para el sistema becario.

Para obtener una beca en cualquiera de los sistemas se tienen que ajustar a las convocatorias correspondientes y los aspirantes a cumplir determinados requisitos, entre los que se encuentra el promedio de calificación obtenida en el grado anterior y ser pobre.

Millones de niños y adolescentes estudian pero sin beca, lo hacen con las angustias ordinarias, estirando los ingresos del papá o de la mamá.

Que no alcanzan los ingresos de los papás, entonces ya no estudian, se van a trabajar o a delinquir.

El sistema becario nacional es una tabla de salvación en la cual caben pocos, si se quisiera que cupieran todos, entonces la tabla se hundiría.

Por qué no pensar y ejecutar un sistema en el que todos puedan estudiar sin la preocupación del ingreso, el médico, la medicina y demás gastos domésticos.

Claro, esto implica elevar los impuestos para poder sufragar esos gastos.

Los impuestos no se aumentan porque no hay suficientes recursos para pagarlos.

El círculo virtuoso se convierte en círculo de conflicto.

¿Qué hacer entonces?

Mientras estas cosas permanecen entrampadas, el Estado hace bien en proveer de becas a los mejores estudiantes, aunque no comprenda al universo estudiantil de cualquiera de los niveles.

Entonces dar la cantidad de la beca según la calificación que obtenga el estudiante.

Por otra parte es bueno explicar el sistema de becas:

El gobierno federal atiende becarios de diversas instituciones de nivel medio superior y superior, entre ellos se encuentran de diversas modalidades: por abandono, 815; por discapacidad, 89; por excelencia, 416; por nuevo ingreso, 87; militares de excelencia, de nuevo ingreso y permanencia, 32; becas permanencia, 7593; y por último, becas reinserción, 96. En total suman 9128 becas. Esto es en el caso del estado de Puebla.

El presupuesto por este tipo de becas para el ciclo escolar 2014-2015 es de  27 millones 402 mil 300.

Hay otro subsistema de becas en el cual concurren para su financiamiento el gobierno federal y el gobierno del estado. El total de beneficiarios en este renglón es de 571, 697 becarios, en el estado de Puebla.

Entre estos beneficiarios hay que contar a 18709 becarios, pertenecientes al Programa Nacional de Becas para la Educación Superior “Manutención”, Puebla, ciclo escolar 2014-2015.

Para este ciclo escolar se programó gastar $ 1,738,396,999.00

Esta cantidad es mucho menor del presupuesto que ejerce el ayuntamiento de Puebla en este año fiscal, 2014.

Si hacemos esta comparación, es poco lo que gasta el gobierno en becas, pero si lo comparamos con quinquenios anteriores, es una cantidad importante que ayuda a muchos.

El sistema becario nacional empezó a tener forma hace pocos lustros, apenas empezó a desarrollarse en el gobierno del presidente Adolfo López Mateos.

En la época del virreinato no había sistema de becas, éstas sí existía pero para muy pocos, pocos, una vez que el virrey y los cabildos correspondientes así lo acordaban.

No necesito platicarle más, en esos trescientos años de dominio, aún cuando había escuelas significadas  eran para unos cuantos.

Becas, ni pensarlo.

Por cierto, hubo hombres y mujeres connotados, que se cuentan con los dedos de las manos, que estudiaron en las dos o tres universidades que había en México o en alguna del extranjero pero siempre con sus propios recursos o por excepción por alguna beca que le otorgaban hombres pudientes del gobierno o de la iniciativa privada.

Hoy estamos mejor que hace cincuenta o cien años, pero si nos comparamos con los países más desarrollados, su sistema becario es mucho muy superior al nuestro.

Finalmente el asunto es de financiamiento. No hay dinero público, entonces no hay becas.

Si hay impuestos más elevados que los que hoy existen, los ingresos del gobierno serían mayores y así se podría tener muchos más recursos que los que hoy se disponen para ese fin.

La elevación de la calidad de la educación es urgente y para ser equitativa debe abarcar a toda la población.

Elevar la calidad, entre otros factores, precisa de mayores recursos financieros.

Estas ideas nos llevan a la necesidad de la reforma del sistema económico social.

Tenemos esperanzas que las reformas a las leyes constitucionales, auspiciadas por el presidente Enrique Peña Nieto, publicadas no hace mucho tiempo, den frutos y se puedan resolver los múltiples problemas que envuelven al país.

Mis correos: vivereparvo45@yahoo.com.mx / vivereparvo45@hotmail.com

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