No existe forma de exculparlo, todas las evidencias hablan de encubrimiento, y por lo tanto de complicidad con diferentes niveles de autoridad, sea municipal, estatal o federal.
Lo menos que pudiésemos pensar a su favor es el de que estuviese mal informado, lo cual ante la gravedad de la situación por la que pasa el país resultaría gravísimo, ya que estaríamos ante la posibilidad de que en el fondo si existiera un complot proveniente de las altas esferas del poder.
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¿Acaso tendrán razón los que hablan de que en la crisis de Ayotzinapa se encuentran entrometidos personajes de la clase política de la talla de un Beltrones, con miras a buscar un reacomodo del círculo gobernante, en complicidad con algunos de los grupos económicos no favorecidos, al menos como lo esperaban, como es el caso de Televisa?; buena línea de investigación al cual el mexicano común nunca tendrá acceso.
Sea de una forma u otra, las investigaciones de la periodista Anabel Hernández de la revista Proceso, perfectamente documentadas, confirman que en la tragedia de Iguala si intervinieron elementos de la policía federal y del ejército y, lo peor de todo, que fue conocido en tiempo real a través de las imágenes que captaban las cámaras de seguridad, y por lo tanto se hubiera podido poner en acción un operativo inmediato evitando esta tragedia que tiene sumergido al país en la crisis actual.
Según esta investigación, también se descarta la versión de la PGR de que el móvil para la intervención de la policía municipal fuese la intención de los estudiantes para boicotear el festejo de la esposa del alcalde Abarca, dado que el evento terminó horas antes de su llegada, siendo esta una de las causas del porqué hasta la fecha no se les ha podido imputar responsabilidad alguna.
Habrá que agregar los testimonios de testigos presenciales y las contradicciones en las que incurrieron los presuntos culpables, la mayoría de ellos torturados, así como documentos de instancias oficiales que alimentan la tesis de que los estudiantes fueron vigilados durante todo su trayecto dejando ver la intencionalidad de los agentes de la ley para proceder a la agresión.
Es por demás evidente que la falta de credibilidad presidencial no solo se debe a la forma como ha enfrentado la crisis actual, sino que es consecuencia de las constantes mentiras en que ha incurrido, tanto él como su círculo más cercano, las cuales conforman una larga lista de asuntos por aclarar y que van, entre las más conocidas, desde su turbia relación con Televisa, pasando por la no aclaración de los excesos en sus gastos de campaña, la compra del voto de los más pobres a través de las tarjetas soriana y monex, sus conflictos de interés por beneficiar a sus empresarios de confianza y muchos etcéteras más.
¿Qué pretexto nos dará si esto se llega a comprobar?