A nivel internacional no hay una definición universalmente aceptada del término migrante, aunque de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), este término abarca los casos de individuos que han tomado la decisión de desplazarse a otro país o región con miras a mejorar sus condiciones sociales y materiales así como sus perspectivas y las de sus familias; situación que conlleva un cambio en las costumbres aunado a un proceso de readaptación a las nuevas circunstancias.
Por lo que, a lo largo de la historia, la migración ha sido una manifestación de la voluntad del ser humano en generar cambios, sobreponerse a la adversidad y de la búsqueda de bienestar. Hoy en día, ante la globalización y los avances en las comunicaciones y el transporte, se ha incrementado considerablemente el número de personas que se traslada a otro país.
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De acuerdo con la ONU, en el 2000 había 175 millones de personas que no vivían en su país natal, número que ha aumentado ya que en la actualidad se estima que 232 millones de personas han buscado en otro país nuevas oportunidades de mejorar su vida y desarrollar sus conocimientos. De los cuales, alrededor de la mitad de ese colectivo son mujeres; encontrándose además que 1 de cada 10 migrantes tiene menos de 15 años de edad.
Actualmente la migración está distribuida de una forma más amplia, planteando así, nuevos retos y oportunidades a las sociedades de todo el mundo. Este fenómeno también ha contribuido a poner de relieve la clara interrelación que existe entre la migración y el desarrollo así como las oportunidades que presenta para el desarrollo conjunto; lo que implica, de acuerdo con la ONU, la mejora coordinada o concertada de las condiciones económicas y sociales de los lugares de origen y de destino.
Hoy en día, muchas economías avanzadas y dinámicas necesitan trabajadores migrantes para realizar algunos de los trabajos que no logran contratarse localmente; por lo que los migrantes mantienen la viabilidad de algunas actividades económicas que -de no ser por ellos- se externalizarían.
En ese contexto, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME, 2013) tiene un registro de 11 millones 907 mil 348 de personas que viven fuera de México, de los cuales el 97.85 por ciento radica en los Estados Unidos de América; los otros 255 mil 929 migrantes mexicanos radican en países como Canadá, España, Alemania, Reino Unido, Bolivia, Costa Rica, Argentina, Italia, Países Bajos o Guatemala.
Por lo que el Plan Migratorio anunciado por el Presidente Obama, el pasado 21 de noviembre, beneficiará significativamente a un alto porcentaje de mexicanos. De acuerdo con el análisis elaborado por los demógrafos Jeffrey Passel y Jens Manuel Krogstad, un 44 por ciento de los inmigrantes no autorizados de México podrían solicitar protección a su deportación bajo los nuevos parámetros, comparado con 24 por ciento de aquellos de otras partes del mundo.
Las acciones de Obama incluirán la creación de un nuevo programa de acción diferida para frenar las deportaciones de personas que son padres de ciudadanos estadunidenses o de residentes permanentes legales y han vivido en Estados Unidos por cinco años.
A lo que se estima que el nuevo programa podría beneficiar a unos 3.5 millones de los 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, comparado con la más generosa proyección de la administración Obama de más de cuatro millones de beneficiarios. De los cuales unos 2.8 millones tienen hijos menores a los 18 años de edad, mientras que 700 mil tienen hijos adultos (Centro Pew).
Los elegibles podrán solicitar la cancelación temporal de órdenes de deportación y la obtención de permisos de trabajo con vigencia de tres años si proporcionan toda su información, presentan datos biométricos, se confirma que no tienen antecedentes penales y pagan impuestos.
El plan de Obama contempla asimismo la ampliación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) para que cubra a más inmigrantes que vinieron a Estados Unidos siendo pequeños, incluidos aquellos que entraron a Estados Unidos antes de 2010. Por lo que bajo este parámetro, se estima que beneficiará a 330 mil personas adicionales a los 600 mil jóvenes que obtuvieron la protección de DACA desde 2012, la mayoría mexicanos.
Estas acciones, aumentarán las oportunidades de beneficiar a un número significativo de mexicanos y mejorar sus oportunidades, su dignidad y su certidumbre. Además de aumentar la población activa, por lo que los migrantes estimularán de manera importante el crecimiento económico de los Estados Unidos de América.
Sin duda alguna, este es un logro para el Gobierno Mexicano, quien ha impulsado el diálogo con el gobierno americano, a fin de beneficiar a un número muy significativo de connacionales, cuidando en todo momento que se respeten los derechos humanos de los migrantes mexicanos.