El primer patrimonio del mexicano es el hogar, que por lo general sólo una vez cada familia puede realizar una transacción de compra de esta naturaleza en la vida. Y es que hoy día en promedio se destina el 30% mensual del salario para esta transacción, cuando en el país vecino, Estados Unidos, se llega a realizar la compra de este bien raíz hasta cuatro veces en promedio.
La razón obvia y predominante se basa fundamentalmente en que en México el arraigo a los bienes materiales, es lo más importante y el núcleo familiar es parte de la fortaleza que nos identifica como un país con tradiciones y costumbres.
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En segundo lugar, otro de los patrimonios más importante es el auto, bien que en promedio un mexicano cambia cinco veces en un lapso de 3 a 5 años. Este tiempo varía de acuerdo a las características de financiamiento y a las expectativas de adquirir un modelo que le permita mostrar un cambio en su posición económica. Esto da como resultado que de un 10 a un 15 por ciento del salario mensual esté destinado al pago de un automóvil.
Y sobre este “segundo patrimonio” el seguro contra accidentes o desastres es uno de los aspectos más importantes, ya que no brindan la protección requerida debido a que la falta de estacionamientos y la inseguridad en las calles hacen que los daños sean mayores a los montos o coberturas que brindan. Lo que genera la proliferación de robo de auto partes y un círculo vicioso entre los sustractores y los dueños, ya que los primeros roban para provocar la compra de las mismas partes robadas.
Todo empieza cuando inicia el periodo de lluvias.
Llueve y los primero que aparecen son los baches, y si bien nos va, una pinchadura de neumático es lo básico y de lo que nadie se salva. Ya en el mejor de los casos, el desenlace final sería un cambio nuevo de llanta en donde el gasto inicial seria de 700 hasta 3 mil pesos, si no se considera que el auto necesite las ahora llamadas run flat, cuyo costo es de mayor precio.
Pero al paso del verano, lo que continua es curidarse del robo de llantas, faros, retrovisores, defensas y hasta el famoso cristalazo, donde lo menos que uno desea es el desembolso de un promedio de 1500 pesos.
Y sumado a éste pormenor, no falta que por tener una unidad en malas condiciones, lo que se deja como un recuerdo de lo no atractivo es un tremendo rayón que en promedio uno podría gastar hasta dos mil 500 pesos en pintura o un ajuste, y al menos 5 días en el hojalatero.
¿Si el patrimonio es el esfuerzo de los meses de arduo trabajo, entonces qué es lo que merecería la ciudadanía al salir de casa?
Cuáles serían las acciones y recomendaciones para que los mencionados problemas no sucedan.
La primera recomendación, como siempre, es no dejar nada visible en el auto, no importando la hora.
Usar estacionamientos confiables y no dejar a la suerte y la confianza nuestro patrimonio.
Identificar siempre a la persona que nos está cuidando el auto y cuestionar los valores en los que cree.
Utilizar birlos de seguridad y seguros de retrovisores.
Utilizar siempre la alarma, así como revisar periódicamente su eficacia.
La guantera no utilizarla como un lugar de documentos personales que avalen propiedad o datos que causen otro delito mayor.
La iluminación del estacionamiento es importante, pero no es siempre lo único.
En caso de tener reuniones familiares en esta temporada decembrina, por qué no contratar a alguien de confianza para el cuidado de nuestro patrimonio, una lámpara, un radio portátil y un teléfono móvil podrían ser la solución para evitar que un visitante tenga el mal sabor de boca al salir de una reunión en la que lo menos que se quiere tener son preocupaciones de esta índole.
La seguridad normalmente es un tema que no se escapa de la mesa, pero si uno hace todo lo posible para que resguardemos nuestros intereses entonces podremos estar más despejados. Por esta razón, el trabajo en equipo es lo que debe de predominar para que la suma de ideas constructivas favorezca nuestra posibilidad de estar tranquilos con nuestros seres queridos.
Ya se ha visto que las redes sociales ayudan a que los delitos y las arbitrariedades sean denunciadas, pero por qué no estar más atentos, si las acciones positivas siempre tienen buenos frutos, por qué no ayudarnos. La grandeza hoy se dará en relación a cómo podemos ayudarnos entre nosotros y así fortalecer la identidad que nos distingue.
Así que, a cuidar nuestro segundo patrimonio en unidad y que no se deje a la suerte de los demás.