Y el presidente Enrique Peña Nieto habló en chino...
Cuando en su gira internacional resaltó la solidez institucional de México me quedé pensando ¿A qué se refiere? ¿A la barbarie que sufrieron los normalistas? ó ¿La violencia sin precedente que ha salido de Guerrero para incrustarse en los estados con alta vulnerabilidad social?
En uno de los momentos más turbulentos de la vida nacional es posible hablar de un ¿Estado de Derecho o de Atropellos? Es sabido que en México la desaparición forzada sigue siendo el arma letal de los poderosos para quitar del camino a quienes piensan, critican, cuestionan, señalan y actúan.
Sin menoscabar la atrocidad en Iguala son altamente preocupantes los sucesos de ingobernabilidad: La quema de inmuebles, de automóviles públicos y privados, los saqueos a comercios, el secuestro de autobuses, los destrozos en casetas, la ocupación en aeropuertos, alcaldías y los bloqueos carreteros.
Peña Nieto ha pedido enfrentar la adversidad del país con unidad pero es imposible cuando el gobierno renuncia a su obligación de garantizar tranquilidad social. Aunque los padres de los 43 normalistas desaparecidos se han desmarcado de estas conductas delictivas, las autoridades de los tres niveles de gobierno no asoman la cabeza ni por equivocación.
Los policías tienen miedo de los manifestantes violentos, agresivos, iracundos. No importa si han o no cumplido con su deber moral de proteger a los buenos ciudadanos, los encapuchados colocan a los uniformados en el centro de sus ataques; una clara señal de debilitamiento institucional.
Los anarquistas se han dado vuelo arrastrando las libertades de terceros sin que existan consecuencias legales. Está tan exacerbado el ánimo nacional que los gobernantes prefieren dejar hacer, dejar pasar, antes que asumir otro costo político mayor.
El viernes no fue Ayotzinapa fue el reclamo por el desinterés de investigar el caso de un taxista desaparecido en Morelos. Los manifestantes detuvieron el tránsito carretero a la altura de Tres Marías; filas interminables de vacacionistas y transporte comercial debieron aguantar más de medio día perdido ¿Un derecho es más legítimo que otro?
Los comerciantes en Oaxaca siguen sufriendo el lastre de un magisterio fuera de control. El boicot económico es permanente en un estado lacerado por la pobreza y la espiral de corrupción gubernamental que desataron esos pactos que hacen intocables a los "maestros" sin importar las veces que infrinjan la ley.
La economía de Acapulco entró a terapia intensiva. El destino turístico debió reembolsar 20 millones de pesos por la cancelación de congresos y convenciones. Parece que los clavadistas de la Quebrada cumplirán 80 años la próxima semana sin público que aplauda su valentía.
Los hoteles semi vacíos han mandado a descansar a su personal cuatro días a la semana tras la suspensión de 14 mil reservaciones. No hay cuartos que limpiar, ni platos que lavar en este puente vacacional.
Y ante la inacción oficial, los empresarios de la zona Diamante han advertido que enfrentarán con machetes y palos a quienes amenacen sus negocios. Si el gobierno se cruza de brazos, los operadores turísticos van con todo. No son autodefensas pero responderán frente a los disturbios. Por sí faltaba, un tiroteo y automóvil incendiado dentro de Ciudad Universitaria este sábado.
Ante las cadenas de injusticias que han moldeado la historia del país, la paciencia se agotó, no obstante los anarquistas apuestan a la desestabilización sin importar que la sociedad también es víctima de su encono.
México ha desperdiciado el tiempo en coyunturas. La democracia no solo se construye en una boleta electoral sino con autoridades honestas, instituciones eficientes, políticas eficaces y ciudadanos comprometidos; es un círculo virtuoso que no hemos podido concretar.
Ayotzinapa fue la gota que derramó el caso y ¿Dónde están los que juraron cumplir y hacer cumplir la ley? La respuesta es fácil: Arrinconados.
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