Es cínico. Sabe engañar a la gente. Abusa de la bondad y disponibilidad de los pobladores para cooperar de buena fe con la autoridad. Abusa del rumor, forma de comunicación en los pueblos. Se aprovecha de que la mayoría de las personas no escuchan ni ven noticieros que ofrezcan diversidad de opinión y que en sus tertulias las comenten, y desde luego tampoco informa de lo que sucede en el municipio.
A quienes tienen la costumbre de decir lo que piensan, los amedrenta y les retira el apoyo que alguna institución les ha otorgado a través del ayuntamiento. Por eso le tienen miedo, porque ese apoyo lo necesitan para vivir en el día a día con sus familias ya que no hay fuentes de empleo, lo que en verdad sería llevar al municipio al progreso.
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Lo que quiere hacer es “obra”, porque “el que hace obra, le sobra”. Sólo atiende los jueves y hay que solicitar cita. No ha entregado cuentas del baile que realizó indebidamente por la Fiesta Patronal del pueblo, ya que es una celebración religiosa, e hizo a un lado a los Mayordomos: cooptó estacionamiento, bebidas, locales, pago de la entrada al baile y todo lo que pudiera reportar un ingreso. No ha reportado ni a la iglesia que le corresponde.
Y ahora, otra del ciudadano Marcos Pérez Calderón, edil de Tochtepec: Mandó a un grupo de voluntarios, ciudadanos de buena fe y buen corazón, vecinos del barrio, para cobrar una “cooperación” para el ayuntamiento, sin recibos, para pavimentar una calle autorizada por un proyecto del que nunca se supo cuál era ni qué estipulaba ni el monto entregado. Los vecinos cooperaron con un buen de dinero, de 4 a 8 mil pesos por persona, para la guarnición en la administración anterior, pero “no cuenta”. Ahora se debían pagar los tubos de drenaje y agua. Solicitaron información y quisieron negociar para intercambiar guarnición por tubos. Y sin mediar palabra, en el instante, mandó destruir la guarnición y tiró los árboles de la calle. Los vecinos, no ciegos, se quedaron mudos, hasta sus emisarios.
Antes se entendía a los cínicos como hipócritas. Después, en la Antigua Grecia, la escuela cínica usó el término de manera despectiva ya que los cínicos despreciaban las riquezas y los bienes materiales (¡¡Ja, esos tiempos!!). Después el término mutó y, en la actualidad, señala lo impúdico, lo insolente, la falta de vergüenza, lo deshonesto, la obscenidad descarada y se alimenta de la manipulación de la gente buena y que todavía cree en la autoridad.
Hay una forma de “cinismo” que es un intento de objetividad y lo suscribo. Es de forma circular, se expande en espiral y requiere genialidad. Pero los otros cínicos, los del término mutante, sólo pueden ir en línea recta porque no tiene nada para “garigolear”.
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