Si César Camacho afirma que quiere que la “mini” se agrande, Giorgana también y no se diga Blanca Alcalá; mientras Eukid dice que no hay reversa, que no está en la agenda legislativa del PAN y que si el PRI la desea, que la consense y presente, ¿cómo se llamó la obra? “La Derrota de don Máximo”, claro está. Es una estrategia multipolar muy bien montada y en tránsito de ser ejecutada con singular maestría…
Estamos ante una modalidad del “dilema del prisionero”, en la cual el capturado debe dar muestras de “colaboración” con su captor y se le hace saber que la traición o la negativa serán castigadas implacablemente. Para que funcione, debe haber un motivo de cada lado (uno será real y el otro, ficticio). El PRI aduce que al Presidente no le agrada tanto esfuerzo que se haría por un gobierno tan corto. Giorgana fue más claro: se gastaría mucho dinero y Blanca Alcalá sostiene que ella sólo iría por una “grande”. ¿Perdón? ¿De cuándo acá al PRI le preocupan los recursos para una contienda o las aspiraciones de alguien? Esto no tiene sentido, excepto en la lógica del “dilema del prisionero”…
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El motivo real lo tiene don Máximo: Cabalán no ha podido despegar como se esperaba y la elección presidencial de 2018 viene difícil para todos. Esto es lo que los está llevando al escenario del “toma y daca” en el que uno de los dos, don Máximo o el Presidente, quedará prisionero del otro…
“Que empiece el juego…”
El juego no inicia por parte del prisionero, sino de la contraparte. Es el carcelero quien debe exponer su “motivo falso” y propiciar la “colaboración” del otro. Por el grado de tensión, por aturdimiento o por orgullo, el que se encuentra sitiado no va a tomar la iniciativa. El captor tiene que exhibir su “debilidad” y por reflejo la del opositor, para concluir que ambos podrían coincidir en una sola decisión que beneficiaría a ambos: “Tú no tienes una carta fuerte y nosotros no queremos una mini-gubernatura”…
Lo acabamos de ver y lo seguimos viendo: una oleada de rumores pero hasta ahora sin propuesta documentada (presentación del motivo propio), sabiendo que sería un tema atractivo en el ámbito mediático. Ya en los medios, se evidenció la otra debilidad: “te conviene, Cabalán no crece, podrías perder, acepta”. El rumor de que la modificación sería presentada por el PRI para que el PAN y la gente de don Máximo simplemente no pongan obstáculos, confirma el escenario en cuestión. Pero ahí no termina todo…
“El último paga la cuenta…”
Como el carcelero empieza el dilema, el adversario es quién pagará la cuenta. Toda la información filtrada tiene el propósito de atenuar que la exposición del primer motivo viene del PRI y hacer ver que es don Máximo el interesado. ¿Para qué? De resultar bien el juego, posicionarían ante la opinión pública que la modificación simboliza la derrota generalizada de don Máximo. Es a él al que van a cargarle “la cuenta de lo consumido”. Es decir: “borrarán” el motivo falso para dejar sólo el real en la mente del elector…
Y ese motivo real sería convertido en la derrota por anticipado de don Máximo…
“El escenario de la derrota total…”
El fracaso de la búsqueda del poder absoluto sólo se logra con una derrota total. Don Máximo ha dejado claro que quiere ser el Jefe absoluto e indiscutible, y el Presidente le responde con el “dilema del prisionero” para llevarlo a la derrota total. Es un duelo de Poder a Poder, de élite a élite, en donde no habrá un mañana para el que resulte derrotado. En el vértice de la confrontación está lo dicho por Juan Ignacio Zavala a Ciro Gómez Leyva cuando renunció al Partido: al PAN “le tomará unos 18 años regresar a la Presidencia”. Pero a ninguna de las partes les gustó. Don Máximo busca demostrar que puede recuperarla en el lapso de un sexenio y Peña Nieto desea que el PRI permanezca en ella más allá de tres…
Desde ese doble propósito, vamos a suponer que se volviese a reformar la Constitución de Puebla. ¿Cómo quedaría don Máximo o cuál sería su escenario? Para empezar, perdería a su “delfín”, Cabalán, de manera definitiva. En automático, se hundiría el proyecto de que Martha Erika sea gobernadora de 2018 a 2024. Intentar entregarle directamente el poder los haría vulnerables y quedarían expuestos al golpeteo mediático. Si optase por una gubernatura de 4 años y 8 meses con Gali, podría llegar al poder alguien que no es totalmente de él, que trae su propio juego y que en ese lapso de tiempo quizá transitaría por camino distinto. El otro gran perdedor sería Jorge Aguilar Chedraui que tampoco ha tenido margen para crecer en la opinión pública, pero no hay que perderlo de vista, y de paso naufragarían las posibilidades de Mario Rincón, si es que las tiene…
De ser Gali, ¿ya se fijaron quién lo supliría en el cargo? Aunque por breve tiempo, don Máximo entregaría el poder de la Capital al Yunque. Es verdad que el mero mero tiene formas de presionar, sobre todo con las auditorías, pero sigo pensando que ha sido un error no incluirlos. Ante un poder como el del Presidente hay que llegar con todos los aliados que se pueda. Peña Nieto sabe que, al no contar con más espacios, el Yunque podría pensar que lo mejor es que don Máximo pierda y busca atraerlos con cortesías. Como dice el dicho: “Cuando todo está perdido, está todo por ganar”…
“Por una pequeña rendija…”
Si lo vemos bien, ahora o más tarde habrá o una “mini” o una “mega” gubernatura para poder empatar lo estatal con lo federal. “El dilema del prisionero” es interpretado de una doble manera. El PRI quiere “tronar” a Cabalán y a cualquiera que sea enteramente de don Máximo, sobre todo a Martha Erika. Si el Presidente, Camacho y Giorgana no quieren la “mini”, y Blanca dice que sólo le entraría a la “grande”, entonces la cosa está clara: pretenden estropearle a don Máximo las dos sucesiones (local y presidencial). No desean enfrentar una doble elección en 2018 porque la idea original de Peña Nieto es poner a escoger al poblano entre Los Pinos y retener el control en casa. Pero con una reforma, intentarían ganarle a don Máximo en 2015-2016 para que sólo quede pendiente liquidar su sueño presidencial (2018). Sería la derrota total para él…
Escaparse de una trampa podría ser a través de una rendija. Hay vía de escape: que don Máximo esté pensando dejar el cargo en su quinto año para que alguien más le entregue el poder a Martha Erika y Cabalán sería el gobernador substituto o, en plan de choque, se jugaría todo con Cabalán (haya reforma o no), antes que entregarle el poder a Gali porque lo han convertido en símbolo de su fracaso (“No se cambia de caballo a media carrera”). Eukid presiona porque pretenden liquidar la alianza de don Máximo con el sector liberal y quiere ser el hombre clave por si las dudas. Don Máximo juega con “la zanahoria”, aunque el riesgo es muy alto…
La intensidad de los jaloneos va en aumento. Lo mismo candidatean a Madero para 2018 que le atizan al pleito entre Micalco y Eukid. Uno se apoya en Madero y el otro en don Máximo. Una cosa es que el primero desee ser diputado y otra la presidencial, pero los medios vinculan una cosa con la otra. Eukid y Micalco sólo van a lograr hacerse daño y divertir a los de gayola. El desencuentro entre ellos fue evidente el sábado, incluso con el Yunque. Como El Tigre de Santa Julia cuando iba a liarse con algún retador o estaba en un trance amoroso, mutuamente se dicen: “Vamos viendo”…
Hasta entonces…
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