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Prepotencia, poder mal entendido | Patricia Estrada
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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Prepotencia, poder mal entendido

Patricia Estrada

Directora de noticias y conductora del noticiero de La Tropical Caliente 102.1 FM

Ex reportera de Ultranoticias, Radio Oro, Radio Tribuna y Momento Diario. Aprendizaje permanente del año 2001 a la fecha; egresada en Ciencias de la Comunicación UPAEP.

Domingo, Septiembre 7, 2014

Casi siempre los mensajes con motivo de los informes presidenciales son punto de reunión del poder político, empresarial, eclesiástico, informativo, etc.. Cifras alegres, invitados VIP, cámaras de televisión, notas pagadas, felicitaciones públicas, abrazos por conveniencia, saludos obligados, sonrisas a modo, aplausos sin sentido, etc.. forman parte de la parafernalia.
  
  Desde que Felipe Calderón fue impedido por los grupos de la izquierda en presentarse ante el Poder Legislativo, la moda fue mensaje presidencial, o que es lo mismo "mi fiesta - mis cuates". Como en muchos otros eventos de este tipo asoman los trajes caros, las corbatas de marca, los bolsos de diseñador, los zapatos importados, las camionetas de lujo, el desfile de escoltas, choferes asistentes; y sobretodo las conductas prepotentes.
  
  Este año el mensaje desde Palacio Nacional no pudo ocultar un hecho que despertó nuevamente la molestia ciudadana: La 
  Plaza de la Constitución convertida en un vulgar estacionamiento privado.
  
  De nada sirvió la disculpa de la Presidencia de la República ante el penoso incidente que refleja la falta de respeto y planeación por evitar la invasión de un sitio histórico con decenas de camionetas pagadas con dinero público (la gran mayoría).
  
  "El Gobierno de la República asume la responsabilidad, ofrece una disculpa por el uso incorrecto del Zócalo, y asegura que adoptará las medidas al respecto para que esta situación no se vuelva a repetir”, finaliza el breve texto enviado a medios de comunicación.
  
  ¿Cómo fue posible que el Estado Mayor Presidencial y el equipo encargado de la planeación, seguridad y logística del evento presidencial más importante del año pasara por alto el estacionamiento de todos los convidados?
  
  O quizá la pregunta sería ¿Que será complicado convocar a los invitados tres o cuatro horas antes del evento en otro punto de reunión y luego trasladarlos en camioncitos hasta Palacio Nacional? A lo mejor esa idea está fuera de toda lógica para un sector acostumbrada a presumir lo que posee.
  
  ¿Es necesario que los gobernadores, diputados, senadores y demás asistentes bajen de su vehículo hasta la puerta del recinto? Porque me parece que esa maldita manía de hacer lo que se les pega la gana los separa cada vez del ciudadano común.
  
  ¿En qué se diferencia esta élite prepontente de los 'maestros' que ocupan la plaza pública como área de campamento donde duermen, comen y orinan cada vez que lo desean? En nada. En ambos casos faltan el respeto a las áreas públicas.
  
  Lo mismo el ciudadano que estaciona su auto en lugar para discapacitados ó la patrulla que estorba carril vehicular ó la señora que deja a los hijos en la entrada en la escuela desde su estorbosa camioneta ó el comerciante que aparta lugar en vía pública con una caja de jitomate bajo amenaza de agredir coche ajeno. 
  
  Por esas actitudes (entre otras muchas cosas más) estamos como estamos. No le damos valor al respeto, ni a las personas ni a los espacios públicos. Lo mismo el graffiti vandálico que deteriora los inmuebles históricos que una Suburban estacionada en la plancha del zócalo del DF junto a nuestra bandera nacional.
  
  En pleno siglo XXI nos caracterizan las conductas primitivas y egoístas; así no se construye país sino mediocridad y valemadrismo puro. Autoridades y ciudadanos que no respetan a los demás son incapaces de ganar respeto. Ahí se los dejo de tarea. 
  
  Mi cuenta en Twitter @estradapaty
  

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