307 chicos y 184 chicas murieron en Gaza desde hace siete semanas, informó la UNICEF.
Para los palestinos la cifra es mayor y los israelís han contestado que “los utilizan como escudos humanos”.
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En los círculos de seguridad y en las definiciones de diccionario existe el término “daño colateral”, que alude al perjuicio no intencional o accidental producto de una operación militar.
Dicen los enterados que Estados Unidos usó el término eufemísticamente desde la guerra de Vietnam, para referirse al “fuego amigo” o destrucción de civiles y sus propiedades; al respecto veamos pues lo siguiente:
Legalidad.- El daño colateral no tiene responsabilidad, digamos grande, ya que no fue un objetivo militar mal ejecutado.
Ética.- No habría culpa ya que al tenerse otro objetivo pues no existe la intención de causar el daño resultante.
Psicología.- Sólo los psicólogos podrán saber si hay alguna consecuencia por el acto al tratar a los soldados ejecutores como pacientes.
Comunicación.- La percepción de los hechos aquí es fundamental, pues habrá quien exprese que la muerte de niños en acciones bélicas son daños colaterales y otros que las califiquen como crímenes de guerra, genocidio o asesinato.
¿Se enteraron del video del periodista decapitado por el militante del Estado Islámico?, el cual fue retirado de youtube, sin embargo, otros portales lo siguen teniendo.
Si para Gaza existiera la difusión de videos o los testimonios de las muertes de niños, tendríamos más casos como el del locutor que al dar la noticia lloró.
Habrá que sensibilizar al mundo difundiendo videos porque ¿acaso la banalidad del mal ha atrapado las conciencias?, valga la paráfrasis sobre lo dicho por Hannah Arendt en el caso del juicio de Adolf Eichmann; hasta el código de la Omerta siciliana era más ético al prohibir el daño a mujeres y niños.
Séneca diría: “Vuelvo más avaro, más ambicioso, más sensual, aún más cruel y más inhumano, porque estuve entre los hombres”.