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Debilidades de las Afores: más allá de su competitividad | William Henry Steinwascher Sacio
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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Debilidades de las Afores: más allá de su competitividad

William Henry Steinwascher Sacio

 

Consultor en empresas familiares, y profesor de asignaturas en diferentes universidades de México a nivel posgrado y pregrado. Doctor y Maestro en Ciencias Administrativas en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, Maestro en Banca y Finanzas en la Universidad de Lima (Perú) y Licenciado en Administración en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (Perú). Sus áreas de consultoría e investigación se enfocan al desarrollo de estrategias empresariales y financieras, gobernabilidad corporativa y sucesión empresarial. Ha publicado artículos sobre sus áreas de interés académico en revistas arbitradas, y presentado artículos en congresos nacionales e internacionales. En su experiencia profesional ha desempeñado funciones de Desarrollo de Negocios, Planeación Estratégica, Inteligencia Comercial y Administración de Ventas en instituciones de educación superior  y en empresas de servicios medioambientales, construcción, telecomunicaciones  y autotransporte. En su experiencia académica ha impartido clases de estrategia, finanzas, emprendimiento y gestión a nivel licenciatura, maestría y doctorado desde el año 2009. 

Miércoles, Julio 16, 2014

A finales de la semana pasada la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) dio a conocer los resultados de una investigación sobre la competitividad de las instituciones financieras en México solicitada por el congreso. Dentro de estos resultados se incluyó la competitividad de las afores y se mostraron resultados interesantes y de mucha utilidad para los organismos reguladores y legisladores; sin embargo, con peligrosas recomendaciones que podrían generar confusiones entre todos los públicos y llevar a tomar decisiones equivocadas. En meses pasados (entregas del 08/10/2013 y 03/03/2104) he presentado en este medio columnas explicando sobre los rendimientos de las afores con el fin de invitar a sus clientes a reflexionar más sobre sus decisiones de cambio de afores y la paciencia que necesitan en momentos de minusvalías.

Las principales conclusiones que presentó la COFECE sobre la competitividad de las afores son a)  que ellas destinan el 49% de su presupuesto a su promoción mientras que el 4% a inversión, y b) que del total de traspasos que se realizaron en 2013 el 50% fueron hacia a afores que ofrecen un rendimiento neto menor que la afore en la que se encontraban originalmente.  Estos resultados podrían ser preocupantes, pero más preocupantes son las conclusiones, recomendaciones y decisiones que se pueden tomar con base a estas dos únicas afirmaciones. Por ejemplo, motivó que una conductora radial afirmara que “…al 50% de clientes que cambiaron de afores en 2013 les fue peor…” “…porque obtuvieron menos rendimiento…”, afirmación que no es correcta por por motivos que explicaré más adelante. También motivó a que la COFECE recomendara topar el gasto de promoción y que se desglose en los estados de cuenta el destino de la comisión que cobra cada afore, por administración de la cuenta y por administración del fondo, referida la primera a cuánto se gasta en promoción y la segunda en cuánto se gasta para ofrecer un buen rendimiento para que los clientes sepan en qué gasta su afore la comisión que cobra.

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Creo que estas declaraciones han motivado un hambre en los medios periodísticos sobre este destino del gasto de promoción de las afores y las elecciones de traspaso de sus clientes; y que seguramente brindará armas a muchos legisladores para promover iniciativas que en lugar de mejorar el funcionamiento de las afores las complique. Me preocupó que una conductora radial, guiada por estas conclusiones, invitara a las autoridades a trabajar en brindar información comparativa sobre las comisiones de las afores y los rendimientos de los fondos de pensión, y más que la presidenta de la COFECE aclarara que la CONDUSEF (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros) ofrece algunas buenas herramientas de comparabilidad entre las afores, no por lo que brinda la CONDUSEF, sino porque omitió mencionar a la CONSAR (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro), quien es el organismo que regula a las afores y ya brinda muchas herramientas que permiten comparar a las afores en cuanto a comisiones, rendimientos y servicios. Considero que realizar y presentar un informe sobre la competitividad de las afores sin mencionar el papel de la CONSAR o sin su participación es una seria omisión con más efectos negativos que positivos.

Las afores son empresas de servicio que no transforman nada y hacen uso de poca infraestructura física y humana para la prestación de sus servicios. Cuando la COFECE invita a que aumenten su inversión para brindarnos mayores rendimientos no me queda claro en qué invertir. También me ha sido difícil recordar comerciales de afores en los medios de difusión masiva, incluso le aseguro que hay muchas afores de las que usted no conoce y ninguna de ellas es propietaria de una marca de gran recordación. Sin embargo, sí es cierto que tienen que pagar muchas comisiones a un importante grupo de empleados que capten nuevos clientes para ellas, seguramente usted recordará a muchos agentes de afores que lo llaman persistentemente para que se cambie de afore.

Con respecto a la afirmación de que el 50% de los clientes a afores perdieron dinero, o hicieron un mal negocio, porque se cambiaron a afores que ofrecían menor rendimiento neto se me vienen dos ideas: En primer lugar, toda persona que se cambió de afore entre mayo y diciembre de 2013 perdió dinero sin importar el rendimiento neto de la afore destino. Esto se debió porque todas las afores tuvieron pérdidas desde ese mes y el cambio en si significó hacer efectiva la pérdida. Segundo, cuando la COFECE habla de rendimiento neto se refiere a un comportamiento histórico que muestra tendencia pero no promete que así será en el futuro. Sería bueno que la COFECE aclarara a qué rendimiento neto se refiere, porque si bien es cierto los estados de cuenta de las afores informan rendimientos netos acumulados de los últimos cinco años, también se puede tomar decisión con base al rendimiento neto de los últimos 12 y 24 meses que sin duda es diferente al de los estados de cuenta, y confirma la tendencia o sugiere un cambio en ella. No olvide que todos son históricos, es decir, no sabemos cómo será en el futuro, ni sabemos si la decisión fue correcta o equivocada, como lo infiere la COFECE, sólo conocemos una tendencia. Además, los rendimientos históricos pueden variar en el tiempo y no existe garantía de que el rendimiento se mantenga, o que la afore con mejor rendimiento hoy lo tenga en 10 o 20 años.

Lo peligroso de estas conclusiones es que nos distrae de cuatro problemas, o limitaciones, importantes que tiene el sistema de pensiones mexicano y que no es culpa de las afores, sino de su diseño por parte de los legisladores: el monto de las aportaciones, el tipo de comisiones y las inversiones que pueden realizar. Con información de la FIAP (Federación Internacional de Administración de Fondos para el Retiro) presento los tres puntos más débiles de nuestro sistema de comisiones que incentivan la riqueza de las afores y que tengamos una pésima expectativa de ingresos para nuestro retiro, pero para las que debemos estar preparados para sacrificar un bienestar y certidumbre presente por una apuesta a un futuro mejor. En cada debilidad comparo el sistema mexicano con el de nuestros vecinos latinoamericanos.

  • El monto de las aportaciones: Nuestro sistema de pensiones se basa en las cuentas individuales de capitalización, cuentas que van creciendo porque los clientes hacemos aportaciones obligatorias (algunos también voluntarias) y porque las afores administran estos ahorros generando un rendimiento. En México los empleados destinan el 6.5% de sus ingresos gravables (sueldo) a nuestro fondo de pensiones cuando empleados en Colombia, Chile y Perú destinan el 16%, 12.8% y 12.7% respectivamente para el mismo fin. Es decir, nuestros vecinos aportan como mínimo el doble de lo que destinamos nosotros, incluso bolivianos, dominicanos y uruguayos destinan a su fondo de pensión mucho más que lo que hacemos nosotros. Con este ahorro que realizamos los mexicanos a duras penas podremos obtener al momento de retirarnos un ingreso equivalente al 25% de nuestro ingreso actual. En palabras sencillas estamos ahorrando mucho menos de lo que debemos ahorrar, es por eso que muchos analistas y expertos han recomendado repetidamente realizar aportaciones voluntarias con la finalidad de incrementar nuestro ingreso en el retiro.
  • El tipo de comisiones: Entre los países que tienen un sistema de cuentas individuales de capitalización hay cuatro esquemas de comisiones posibles: comisión fija (en Chile y Uruguay), comisión porcentual sobre el saldo acumulado (en México, Bolivia, Uruguay y Perú), comisión porcentual del salario (en Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Perú, República Dominicana y Uruguay), y comisión porcentual del rendimiento del fondo (en Costa Rica y República Dominicana). La opción que eligió el legislador mexicano (porcentaje del fondo acumulado) genera un bienestar de corto plazo para los clientes pero una pérdida de largo plazo y confusiones sobre el rendimiento, mientras que aumenta los beneficios para las afores conforme aumenta el tamaño del fondo. Si un empleado fue despedido o dejó su empleo por decisión propia y no se recolocó laboralmente sino que se hizo emprendedor o informal, con este esquema de comisiones su ahorro acumulado se reduce y tiende a cero ya que el valor de las comisiones cobradas por las afores en muchos casos superará a los rendimientos generados, especialmente en épocas de minusvalía. Este esquema sólo es beneficioso si aceptamos un alto costo en el futuro y asumimos que los clientes siempre van a aportar a su cuenta individual. El sistema de comisión como porcentaje del sueldo es el más empleado en América Latina, es más caro en el corto plazo porque se paga por aportación mensual pero los saldos de las subcuentas reflejan rendimientos netos ya que no se realizan cobros sobre el valor del fondo. Las personas que dejaron de aportar pueden tener la seguridad de que en el futuro su fondo seguirá creciendo aunque existan minusvalías. Bajo este esquema las afores ganan por el número e ingresos de clientes y se incentiva a los empleados de las afores a captar clientes de alto valor y perder interés en los clientes de bajos sueldos o salarios porque son menos rentables.
  • Las inversiones que se pueden realizar: Las afores deben balancear dos conceptos contradictorios, rendimiento y riesgo. El problema de que una afore ofrezca mayor rendimiento es que necesariamente tiene mayor riesgo, es por eso que las inversiones del sistema son reguladas por los gobiernos. En México, las afores son importantes acreedoras del gobierno federal ya que destinan entre el 50% y el 68% de nuestros ahorros a comprar deuda del gobierno. En Perú y Chile las afores invierten entre el 15% y el 25% en deuda de gobierno. El problema que tiene la deuda de gobierno es que es la más segura pero tiene el rendimiento más bajo del mercado. En México, nuestras afores destinan el otro 15% y 25% a instrumentos de deuda privada nacional cuando en Perú y Chile pueden llegar hasta el 35%. En estos países sus afores también invierten entre 35% y 43% a deuda extranjera cuando las mexicanas destinan menos del 3.5%. Finalmente, las afores de nuestros socios comerciales invierten hasta 20% en acciones y activos representativos de acciones de empresas cuando nuestras afores no pueden invertir directamente en ellas. La dependencia de nuestras afores a la deuda pública es tan grande que ahora que mejoró la calificación crediticia de la deuda del gobierno federal éste podrá emitir deuda con menor interés porque hay menor riesgo. A nuestros fondos de pensiones le beneficia en el corto plazo porque al tener bonos del gobierno previamente emitidos a una tasa mayor su valor subirá, pero en el mediano y largo plazo generará un menor rendimiento porque los nuevos bonos pagarán menos intereses. La solución para mantener el rendimiento es entonces invertir en instrumentos con mayor rendimiento, pero obviamente menos seguros.
  • Una cuarta debilidad que tiene nuestro sistema de pensiones es la poca e inoportuna información que las afores brindan a sus clientes sobre sus fondos para el retiro. Las afores envían estados de cuenta cada cuatro meses con más de un mes de retraso, y sólo informan sobre las aportaciones, rendimientos y comisiones. Deben ser mensuales, y además de lo que ya informan deben especificar en qué invierten, el rendimiento de cada inversión y el riesgo que genera, para que de esa manera se puedan tomar decisiones mejor informadas y oportunas. Esta es una importante área de oportunidad, incentivar que las afores destinen mayor presupuesto a información y relación con los clientes en lugar de a promoción. Cuando escribí mi primera columna sobre afores resalté el hecho de que los usuarios estaban tomando decisión con más de un mes de retraso, por lo que la información recibida sobre la pérdida era menor que la reportada.

    En conclusión, ahorramos poco, nuestro sistema de comisiones es día a día más caro e invertimos en instrumentos financieros muy seguros pero poco rentable; y además, la información no es oportuna ni completa. Si queremos aumentar el rendimiento que nos dan nuestras afores, limitar y detallar el gasto en promoción de ellas está bastante lejos de ponernos en ese camino. Tanto los ahorristas como los legisladores y reguladores deben ser conscientes de que necesitamos sacrificar más nuestros ingresos mensuales y aceptar una mayor variación en el rendimiento de nuestros fondos, los que podrían tener mejores rendimientos positivos pero también momentos más frecuentes de minusvalías o pérdidas. No es suficiente que nos den más información, también debemos ser más tolerantes a la incertidumbre y a la volatilidad de los mercados. Si comparamos nuestro sistema de pensiones con el sistema chileno, ambos son del mismo tamaño, pero la diferencia notoria es que en Chile la población es menor a la quinta parte de la población de México.

    Continúo con mi recomendación de que se mantenga informado del rendimiento de su afore, tome decisiones con base a la información disponible en la CONSAR, evalúe varias opciones con calma y realice aportaciones voluntarias con la búsqueda de mejorar sus ingresos al momento de su retiro. No tome decisiones sin información, con prisas y desesperación, presiones o incluso premios que le puedan otorgar. Si su afore tiene minusvalías analice el comportamiento histórico y el comportamiento de los fondos que administran otras afores, y recuerde así como hay épocas malas de minusvalías también existen épocas buenas de altos rendimientos.

    William Steinwascher

    william.henry@itesm.mx

    @billsteinwa

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