En días pasados, hurgando ociosamente en revistas especializadas, me topé con algunos datos sobre los posgrados en nuestro país, por ejemplo: 1.- solo dieciséis de cada diez mil habitantes estudian algún posgrado; 2.- solo el 0.2% de la población en edad de cursar una maestría o un doctorado, logran obtener este grado; 3.- en el País hay alrededor de 10 000 programas de este nivel educativo… más allá de evaluarlas como fuente de consulta… son cifras que pueden provocar diferentes reacciones al revisarlas, en mi caso, me surgió una inquietud inmediata ¡Cuánta falta hace impulsar el posgrado en México! Pero… de repente, así de repente, ésta inquietud inicial se convirtió en un cuestionamiento ¿Por qué y/o para qué estudiar un posgrado en un país como el nuestro? Acepto que resulta impertinente y hasta tonto si se considera que formar una masa crítica es vital para el desarrollo de un país; sin embargo, si lo contextualizamos en el nuestro… podría resultar diferente.
Recuperé de mi experiencia una pregunta y respuesta recurrentes: ¿Por qué manda a su hijo a la escuela señora? ¡Para que llegue a ser alguien en la vida!; tremenda respuesta que permite ver el profundo problema que vive la educación, la escuela, en un país en donde más de la mitad de su población enfrenta problemas para resolver su necesidad elemental de alimento, y que sin duda impacta la visión que sobre la educación se tiene.
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En el caso del posgrado, no hablemos del evidente rezago en posgraduados ni tampoco de las áreas de conocimiento que cubren, vaya ni tampoco del tipo de Institución en donde los cursan y que se relacionan con los niveles de “calidad”; vayamos a un aspecto fundamental: los motivos que los mueven… y relacionémoslos con los posibles o imposibles beneficios para quienes los cursan y por supuesto para una sociedad con profundas necesidades de formación calificada entre su población. La pregunta la podríamos expresar de esta forma: ¿Por qué y/o para qué ingresa usted a un posgrado? Mucho me temo que la respuesta podría ser similar a la de las madres a las que anteriormente se les cuestionó sobre el porqué de enviar a sus hijos a la escuela. Desde luego que renuncio a las generalizaciones imprudentes, pero… de la respuesta a esta elemental pregunta, dependen muchas cosas de lo que sucede en las aulas.
Los motivos de la persona se traducen en conductas de las personas en el aula, y éstas en alcances educativos de los programas:
a) personas cuya razón es la movilidad social, incluidos aspectos económicos, políticos y sociales, normalmente concibe su posgrado como un complemento que ocupa sus ratos libres y que hay que concluir a como se pueda, se convierte en un reto de resistencia en el que la regla del menor esfuerzo, todo es negociable y el de la simulación son condiciones de subsistencia; complemento ideal de esta formación ficticia, son las instituciones en las que se realizan estas prácticas. ¿Qué tipo de programa puede ser? ¿Qué tipo de egresado se genera? ¿Qué posibilidad de impactar y transformar la realidad del país se tiene? ¿En qué beneficia a una sociedad?
b) personas que teniendo un proyecto de vida que contempla continuar formándose para ser mejor persona y para tener mejores posibilidades de transformar aquellas realidades cuya consciencia le dicen que son insatisfactorias, sus razones son otras, por lo tanto, sus conductas durante su estancia en el programa elegido por él mismo, es otra; se esperaría una persona comprometida y responsable de su formación, capaz de transformar la información en conocimiento y a éste, en líneas de acción. ¿Qué tipo de programa puede ser? ¿Qué tipo de egresado se genera? ¿Qué posibilidad de impactar y transformar la realidad del país se tiene? ¿En qué beneficia a una sociedad?
Puebla capital es famosa por la enorme dimensión de la oferta educativa existente, incluida la de posgrado ¿Cuáles son los motivos que mueven a las personas a ingresar a uno de éstos? ¿Qué tipos de programas son? ¿Qué tipo de egresados se logran? ¿Qué contribución se hace a la transformación de la realidad en beneficio de todos? ¿En qué beneficia a la sociedad?
Las respuestas a estas tres series de cuestionamientos, estarán en cada uno de nosotros, dependiendo de nuestras historias y expectativas personales.
Finalmente, respondiendo a la pregunta de este texto: ¿Por qué y/o para qué estudiar un posgrado en un país como el nuestro? Diría dos cosas:
a) En un país con terribles pendientes en lo político, económico y social como el nuestro y en donde estudiar un posgrado es privilegio, el ingresar a uno de éstos, se deriva de una decisión vital que permite al estudiante, asumirse en responsabilidad y compromiso, en su papel de agente de transformación.
b) Se ingresa para entregarse a su propia formación, se ingresa para integrarlo como parte fundamental de su proyecto de vida y lograr sentido en su existencia humana.
Utópico ¿verdad? ¡Gracias! esa es la idea, recuperar lo utópico no en cuanto algo que no se pueda lograr sino en cuanto a que aporta una dirección hacia donde orientar nuestros esfuerzos. De lo contrario… ¡Pura ilusión!
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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