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OPINIÓN

El PAN, un pacto de transición…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Julio 7, 2014

Resulta notoria la necesidad que tiene el PAN de un pacto interno para resolver su propia transición. El ejemplo de la Moncloa se refiere a un acuerdo externo, entre los partidos y grupos que jugaron un papel en la transición española. Sin embargo, un cambio de tal naturaleza no sólo es “nacional”. También puede darse al interior de cada uno de los partidos. No basta si el proceso estuvo antecedido de una lucha por el poder con un vencedor y un vencido, pues en España el malogrado Adolfo Suárez venía de ganar una elección. Se pacta para ponerse de acuerdo en las reglas del juego democrático con la finalidad de que todos estén conformes, en su momento acepten los resultados de las elecciones y nadie cuestione al sistema democrático, ni recurra a medios contrarios a él. Igualmente se acuerda para cohesionar a las partes integrantes del sistema político y las reformas económicas necesarias…

Con lo ocurrido en torno a los aspectos pendientes de las reformas, se evidenció la ausencia de un pacto interno en el PAN, pues su dirigencia nacional no pudo dar cauce a las decisiones de sus legisladores y cada cual votó en razón de sus convicciones y objetivos. Fue una muestra de que algunos aspectos de la confrontación interna no quedaron resueltos al decidirse la titularidad de su presidencia. El motivo es muy sencillo: el PAN necesita un proyecto político en el cual participen los grupos que lo integran. En la Moncloa, consistió en lograr que la transición desembocase en la democracia y los panistas tienen que determinar cuál será el suyo. De lo contrario, las tensiones y jaloneos internos podrían dar al traste con el deseo de recuperar el poder y hacer inviable su propuesta histórica y de gobierno…

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La clave de un pacto girando alrededor de un proyecto estriba en que las partes lo sientan como suyo. No es cuestión de un reparto de poder, como ocurre en cada proceso electoral. Aunque quizá no sea el mejor ejemplo y hoy resulta obsoleto, lo cierto es que Plutarco Elías Calles fundo el sistema político que nos rigió durante la mayor parte del siglo XX y, además, convocó a las fuerzas revolucionarias a un acuerdo que permitiese dirimir las luchas por el poder sin llegar a resultados drásticos. De ahí surgió un nuevo partido…

“Don Máximo y el pacto pendiente…”

La elección interna del PAN modificó los equilibrios de poder en el CEN de manera sustancial. No se trató de una votación de rutina. A su modo, el Partido desembocó en el establecimiento fáctico de un “jefe de Estado” (Madero) y un “jefe de gobierno” (don Máximo). Haciendo un símil, cabe recordar que en España el jefe de Estado (Juan Carlos de Borbón) afirmó que deseaba ser “el rey de todos los españoles”, mientras el jefe de gobierno (Suárez) convocó al Pacto de la Moncloa…

Algo así necesita el PAN. Madero debería abocarse a ser el presidente de todos los panistas y no sólo de una parte de él, como quedó demostrado la semana pasada por la forma como votaron sus legisladores. En el PRD crece la pugna entre el “Ñoño” Barbosa y Zambrano, mientras en el PAN Cordero teje alianzas con Peña Nieto para ser la figura clave en las negociaciones…

Asimismo, sobre los hombros de don Máximo recae la posibilidad de convocar a un nuevo pacto en el PAN. Mucho antes de 1939, hubo un pacto en privado entre los grupos que fundaron dicho partido, lo que explica la existencia de documentación previa a su nacimiento en la que se ya usaban el nombre que luego ostentará. Como todavía persistía el uso de la violencia contra opositores y disidentes, se vieron en la necesidad de actuar durante algunos años en la clandestinidad, hasta que emergieron hacia finales de los años treinta. Los festejos cada mes de septiembre son la fecha formal…

“El escenario del desplazamiento…”

Hoy los panistas no tienen necesidad de irse a esconder a no sé dónde para hacer su nuevo pacto. Más bien: toca a don Máximo decidir si su proyecto se reducirá a la conquista de la Presidencia o si dará los pasos necesarios para la refundación del sistema político. Viéndolo bien, sería un golpe espectacular convocar a un pacto interno porque podría desplazar casi en su totalidad al Presidente de la República del escenario político nacional…

Obviamente serían dos pactos “internos”: uno entre panistas y otro con los partidos que conformarían la alianza de don Máximo. Lo que hay que calcular es cuándo sería, ¿antes o después de las elecciones de 2015? Aún la sucesión presidencial implica para don Máximo lograr la unidad estratégica y la unidad partidista. Con mayor razón en el caso de una eventual alianza de partidos…

Respecto al PAN, septiembre podría ser la ocasión para un plan de esa magnitud. De ser así, ojalá se trate de un pacto incluyente y democrático, donde las partes sientan al Partido como su casa a la cual tienen que fortalecer y defender…

“La paradoja de la transición…”

Un problema a resolver y que no puede serlo mediante decisiones de puro poder sino de inteligencia estratégica, consiste en que el proyecto presidencial de don Máximo posee elementos contradictorios y excluyentes. De preferencia, la realización de un pacto debe acompañarse de su solución. Es evidente que el de Puebla intenta modificar la orientación doctrinal del PAN, al igual que de otros partidos, para hacer posible una alianza más sólida y estable en 2015, 2016 y 2018. Pero no creo que la reorientación vaya a ser al modo de las izquierdas y derechas como se entendieron en la Modernidad. La estrategia autoritaria de don Máximo no es ideológica, sino pragmática. Conducir a los partidos hacia el pragmatismo le sirve para resolver algunos asuntos, pero no todos…

La llegada de elementos de corte liberal a los partidos aliancistas, especialmente al PAN, plantea dificultades de otro cuño. En las izquierdas podemos apreciar un fuerte forcejeo con los radicales revolucionarios, mientras en territorio panista todo apunta a que está en ciernes la pugna entre el Yunque y los grupos liberales que se aprestan al abordaje. ¿Llegarán a un pacto de no agresión o van a inaugurar una nueva etapa de confrontaciones? La respuesta a lo anterior es importante porque es posible que ocurra una paradoja: los otrora grupos de corte revolucionario acabarían arribando al PAN y al sistema de alianzas de don Máximo, mientras el Yunque podría terminar aliado con Peña Nieto y el PRI…

En una ocasión, Manuel Díaz Cid afirmó que el Yunque se acrisoló políticamente en el PRI, lo que derriba el mito de la presunta identidad exclusiva con el PAN…

En el fondo hay una lucha entre don Máximo y el Presidente por ver quién logra aglutinar a elementos que han sido excluyentes. Peña Nieto quiere reformular la antigua relación del PRI con el Yunque…

Por lo pronto el PRI se impuso en Coahuila y el PAN logró asestar un fuerte golpe en Nayarit, especialmente en Tepic. Eruviel volvió a ser noticia por la “estampida” en Ecatepec y otra vez comenzó a tambalearse. En las extraordinarias de Puebla, don Máximo y la alianza que formó ganaron en Cuapiaxtla y Acajete. Siendo el PRI el gran perdedor, aumentará la presión para el relevo de su dirigencia estatal. Sin duda don Máximo acaba de dar un adelanto sobre cómo se van a poner las cosas a partir de 2015. Sus críticos, a su vez, tratan de minarlo por la oleada delictiva, pero el mero mero sigue pareciendo imbatible…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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