La popularidad del Presidente Enrique Peña Nieto no está en su mejor momento. El lado flaco de su gobierno es la economía; no hay síntoma de mejoría al cierre del primer semestre del año. Cada vez que habla de la fortaleza económica de México, los especialistas recortan la expectativa de crecimiento este 2014.
La última estimación en la caída del Producto Interno Bruto se ubica en 2.66 por ciento ( ya muy lejano del 3.41 por ciento que preveían desde diciembre de 2013). Y es muy posible que el banco central revise a la baja nuevamente su pronóstico conforme avance el segundo semestre del año.
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Peña Nieto no puede presumir de ser un gobierno eficiente mientras el bolsillo de miles de mexicanos sea precario y en el sector industrial, los paros técnicos sean alternativa momentánea para paliar la caída en el consumo interno.
Si el beneficio de las reformas estructurales son a largo plazo ¿Por qué no hay un plan emergente para revertir la mala situación económica que se resiente en diferentes ramas industriales y comerciales?
Peña Nieto se equivoca en sostener una política económica que sólo está enfocada en cubrir las necesidades de los grandes capitales, dejando desprotegidos a los pequeños empresarios que sortean las complicaciones de una reforma fiscal compleja.
Quizá el Presidente nunca ha visto a una madre de familia pagar en la tienda de autoservicio un litro de leche y pan con esas tarjetas comerciales que cobran intereses voraces a quienes mayoritariamente viven estregados por cubrir sus necesidades básicas.
Me inquieta que la familia presidencial regrese a esos tiempos de protagonismo banal, en vez de recuperar de manera más inteligente esos adeptos perdidos con la conducción de una economía incipiente que no motiva buenos empleos ni tampoco garantiza bienestar.
Por un lado, Peña Nieto se deja fotografiar con 'La niña de sus ojos' para la última edición de la revista Hola, donde aparece bailando con su hija Paulina. Difícilmente este tipo de publicidad con motivo de la graduación de la preparatoria de su hija mayor, cambiará la decepción de los mexicanos sobre el detrimento de la economía nacional.
También me pregunto cómo pretende incidir la imagen pública de la primera dama en la percepción del gobierno federal. La sesión fotográfica en la revista Marie Claire donde aparece Angélica Rivera y su hija Sofía propició diversos comentarios en redes sociales. A mí me pareció que "La Gaviota" extraña sus años de fama televisiva.
Una de las fotografías revela una posición atrevida y hasta "sexy" de la esposa del Presidente. ¿En serio debe acentuar su belleza física para hacerse notar? Creo que podría explotar una imagen distinta a la mujer de telenovela y convertirse en el lado "amable y sensible" de Los Pinos.
El papel de la primera dama debe ser algo más que una cara bonita. Es cierto, que atrás quedaron los tiempos de las esposas "sumisas" pero tampoco quedan ganas de retomar la frialdad que imprimió Martha Sahagún en su acompañamiento a Fox. Las mujeres actuales en el escenario público y político deben ser más que un físico atractivo.
En fin, ojalá que el segundo semestre del año sea la oportunidad de rectificar rumbo económico. Menos protagonismo absurdo y más acciones que reflejen preocupación del gobierno por evitar que los mexicanos sigan perdiendo calidad de vida.
Alguien debería comentarle al Presidente que un primer referéndum a su administración no esta en la venta de las portadas sociales sino en las elecciones federales del 2015; y la inercia de la economía podría arrastrar al PRI a un escenario de derrota.