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OPINIÓN

Perder ganando o ganar perdiendo

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Miércoles, Julio 2, 2014

No sé de futbol, pero sí de estrategia. No acostumbro ver los partidos porque no conozco las reglas y, por ello, no puedo identificar las jugadas. Sin embargo, como la gran mayoría de los mexicanos, el domingo pasado me dispuse a ver el partido México-Holanda. Y lo que observé fue la estrategia de un equipo que salió a ganar, pasara lo que pasara y tuviera que hacer lo que fuera. Me refiero al equipo de Holanda que buscó, por todos los medios, obtener el triunfo, que muchas personas consideran que se logró mediante el engaño, o sea que fue un triunfo robado, pero triunfo al fin.

Y ese es el tema que quiero analizar: Si ganar es el objetivo, se pueden realizar las acciones que sean necesarias para lograrlo. En el futbol se gana metiendo goles, sin importar cómo se obtuvieron o si un jugador tuvo que tirarse al suelo para conseguir un penal en el último minuto. El mensaje es muy claro, si no puedes ganar por la buena, hazlo por la mala, pero hazlo.

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De la misma manera, se alcanzan cargos de elección popular comprando votos y engañando a las personas con promesas que saben que no cumplirán. Los académicos se apropian de proyectos que no han desarrollado, con el fin de obtener certificaciones y reconocimientos. Y lo peor es que nos damos cuenta, lo criticamos, pero lo aceptamos porque qué le vamos a hacer, así son las cosas.

Nos faltó malicia, dijo el Director Técnico de la selección mexicana, en entrevista posterior, mientras la en las redes circulan comentarios acerca de la parcialidad del árbitro, de la actuación del jugador y de la complicidad de la FIFA.

Con miras a escribir sobre el tema, consideré la apreciación de varios amigos, llegando a la siguiente conclusión: así es el futbol, y yo añadiría, así es la vida. Si efectivamente, como dijo el “Piojo” Herrera, nos faltó malicia, no es que se haya jugado honestamente, sino que el error fue no haber armado una jugada como la de los contrarios, porque de esta manera sí se habría obtenido el triunfo.

El tema no es, entonces, la honestidad y la pasión por el juego para demostrar quién es mejor, sino quién tiene mejores resultados. El concepto de la honestidad, según la Real Academia de la Lengua Española, es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la justicia y la verdad.

Qué poco importan los valores de la justicia y la verdad cuando se encuentran diversos intereses en juego. ¿El futbol es un negocio en el que gana quien tenga más recursos? Me niego a creer que esto sea real, porque de ser así estamos ante una sociedad carente de los valores fundamentales, ya que al ser observadores de estos hechos y no hacer nada, nos convertimos en cómplices.

Decía la Madre Teresa de Calcula: Si eres honesto y franco, los demás pueden engañarte; aún así, sé honesto y franco. En nuestra sociedad, las personas que se conducen con la verdad, las que cumplen las reglas, las que no engañan, quienes se preocupan por los demás, son catalogados como tontos por no aprovechar (se) de la situación, las circunstancias y las personas.

Hace unos días, mi hija Marian me hizo una pregunta crítica y profunda como es su costumbre. Me dijo, mami, si fueras presidenta serías corrupta, robarías y te volverías rica? Le contesté que probablemente sí, porque el poder corrompe y el sistema te obliga a realizar acciones que, incluso, pueden ir en contra de lo que crees, y que por eso, nunca sería presidenta.

El mismo jugador que estratégicamente se tiró al suelo para cobrar un penal dijo después que no había habido tal falta. ¿Eso lo libera de su acción y lo hace mejor persona? Lo aceptó cuando ya habían ganado el partido. Entonces, ¿de qué sirve que lo reconozca?

Deseamos que los jóvenes aprendan que hay que conducirse honestamente y para ello les reprendemos cuando hacen  copy paste, porque  es un fraude el apropiarse de textos que no son de su autoría, engañándose ellos mismos al obtener una calificación que no se merecen; pero por otro lado les enseñamos que en la vida quien no tranza, no avanza y que el gandalla no batalla.

Holanda ganó el partido, pero perdió credibilidad. El primer mandatario lo es a pesar de la opinión pública. Muchos productos se venden con engaños, pero se venden. Los legisladores nos traicionan al no defender nuestros derechos … y lo peor de todo es que esto sucede frente a todos, y nosotros no decimos nada, total, así son las cosas y sólo los tontos no engañan.

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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