¡A que le tiras cuando sueñas mexicano!... diría nuestro gran Chava Flores.
El sueño terminó para los fieles seguidores de la selección representativa de los intereses de Televisa-Azteca-Slim; que no de México, calificada así porque todos sabemos que ellos son los dueños de la mayoría de los equipos profesionales en nuestro país.
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Jugamos como nunca y perdimos como siempre, para variar por culpa de los otros; como en este caso donde el culpable fue el "canijo" arbitro que no vio el enorme clavado del mejor jugador del equipo holandés; y que bueno que sucedió así, porque de lo contrario todos se hubieran desquitado con el pobre "piojo" y sus pupilos culpándolos de la peor de las traiciones.
Triste paradoja del destino que los mexicanos, y únicamente nosotros, nos hemos trazado a lo largo de la historia de nuestra nación... ¡soñar profundo para despertar a la triste condición de perdedor!
¿Será que no nos hemos dado cuenta que nuestros héroes han sido siempre esforzados perdedores?, ¿entre ellos no encontramos un Julio César, o un Alejando Magno, o un Napoleón?, sino solo momentáneos destellos de grandeza que por su exclusividad nos resultan memorables para evitar el enorme trauma del perdedor.
La triste repetición de la historia, debería provocar en los mexicanos una intensa reflexión acerca de cómo poder pasar del eterno círculo vicioso: esfuerzo-fracaso-culpa ajena, a uno donde nuestro esfuerzo colectivo sea coronado por el éxito.
Muchos sociólogos nos han definido así: excesivamente individualistas y pésimos para el trabajo colectivo; podemos tener premios Nobel y sin embargo estar entre los países más ignorantes del planeta; podemos triunfar en disciplinas deportivas individuales, pero excepcionalmente en conjunto; podemos ser de los pueblos más trabajadores del mundo pero de los menos productivos.
Resumiendo: solemos desarrollar bien como individuos pero no como colectividad, y obviamente al no existir organización social carecemos de liderazgo y por consecuencia de falta de objetivos claros.
Esto lo saben bien las mafias partidistas y económicas que detentan el poder en México, por eso nos alimentan de vanas ilusiones a través de sus medios de comunicación; nos hacen tener sueños de gloria para despertarnos con la derrota; así suelen tenernos siempre distraídos para convencernos de que no hay salidas inmediatas sino que habrá que esperar tiempo y de esta manera seguir dando prioridad al esfuerzo individual sobre el colectivo… ¡que cada quien se agarre con sus uñas!
Según la mafia gobernante no hay como salir de la pobreza nacional sino solo vendiendo lo poco que nos queda, hay que seguir intentándolo solos, en proyectos individuales para que en un poco de tiempo seamos despertados a la dolorosa realidad de no ser más los dueños de esta tierra.