Con el inicio de la vigésima edición de la Copa Mundial en Brasil, los medios de comunicación y sus enviados especiales se encargan de hacer saber al mundo que el fervor popular del país anfitrión no aparece. Los noticieros insisten en transmitir el enojo , los plantones, las marchas y los paros que se han venido realizando en ese bello país. A pesar de todo eso, los ojos y los corazones de buena parte de los habitantes del mundo, están puestos ahora en Brasil.
En un país que ama el futbol , ¿por qué están enojados los brasileños?. En palabras de Dilma Rousseff los brasileños son un pueblo alegre, generoso y hospitalario, el país de la música, de las bellezas naturales,de la diversidad cultural, de la armonía étnica y religiosa. “El amor de nuestro pueblo por ese deporte es una de las características de nuestra identidad nacional”, argumenta.
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En los años del gobierno del expresidente Lula se generaron 15 millones de puestos de trabajo, 27.9 millones de los 200 millones de habitantes que tiene Brasil salieron de la pobreza y 35.7 millones pasaron a engrosar la “nueva clase media”.En un pais con profundas desigualdades sociales. Hasta el 2003, el cuarenta y nueve punto cuatro por ciento se consideraban clase media, ahora se sienten así casi el 53 por ciento.Es gente deseosa de seguir subiendo la escala social a través de un mayor poder adquisitivo y que también reclama mejores condiciones de vida general. (Forma y fondo, 27)
El encarecimiento de vida en Brasil tiene motivos estructurales, la alta carga fiscal aplicada al consumo y a las empresas es un impuesto que puede superar el 70% del valor del producto.Con la realización del mundial , los precios se han vuelto extremadamente elevados en comparación con el nivel de vida de los ciudadanos y la calidad de los servicios.
Según el último cálculo oficial, el gobierno brasileño gastará once mil quinientos millones de dólares, lo equivalente a lo erogado en Sudáfrica 2010 y Alemania 2006 juntos. La consecuencia inmediata de esos gastos para los habitantes de Brasil, es la reducción drástica de los proyectos de movilidad urbana, la mitad de los proyectos de transporte público fueron cancelados o se realizarán después. La segunda consecuencia es el enriquecimiento brutal de los constructores, ya que se ha detectado que el fenómeno de la super facturamento, en donde las constructoras cobran el doble o lo triple y el Estado les paga .Esta información es del dominio público y aún no se consigna a los responsables.
Los brasileños imaginaron por mucho tiempo que la Copa les cambiaría la vida, al tiempo que consagraría la transformación de Brasil: “Todo aumenta de precio desde el tomate hasta el transporte y con el Mundial más, nada es como nos prometieron”.
Por eso, las protestas públicas y la población habría preferido que el dinero destinado al Mundial fuera gastado en transporte, educación y salud.
Además, la mayoría de los brasileños no podrán asistir a los estadios de futbol. Los mexicanos Jaime y Enrique Byrom (Proceso 1962) controlan con sus empresas , las tarifas de la venta de acceso a los estadios así como la renta para hospedarse en casi todos los hoteles de Brasil .Ellos deciden los precios al menos desde 1986 y su participación ha encarecido de manera brutal un espectáculo que debería ser popular.
Así las cosas, los brasileños no rechazan el futbol, rechazan la corrupción y el encarecimiento, lo cual desde mi punto de vista, es bastante lógico.
Brasil si es un país excepcional, Sao Paulo, ciudad donde se realizará el partido inaugural de la Copa,es una megalópolis con una amplia oferta cultural y gastronómica donde encuentras desde interesantes grafitis callejeros hasta galerías impresionantes de arte moderno y contemporáneo, sus sitios emblemáticos como el Museo de Lengua Portuguesa, el Jardín de la Luz, la Pinacoteca y el Museo de Arte de Sao Paulo son realmente bellos.
En cuanto a la comida, los exquisitos jugos frutales que se venden en el mercado o en puestos en la calle son deliciosos, así como la muestra de la gran variedad de frutas deliciosas de colores brillantes y de gran tamaño: sandías, piñas gigantes,maracuyá, carambolas,guaranás, acai,aguacates etc. Su oferta de carne de alta calidad que se encuentra en sus mercados y restaurantes es un deleite para los comensales. Comer picanha y tomar vino tinto es tradicional. Además la célebre belleza de sus mujeres y sus tradicionales bailes carnavalescos son motivo de admiración para todo el que los visita y ni se diga de las bellezas de sus paisajes, de su flora y de su fauna también.
En Sao Paulo la música te acompaña de manera permanente, y en la avenida Paulista o cerca de ella o bien en Villa Madalena , se pueden encontrar todo tipo de bares. Beber un chope (cerveza) mientras en vivo suenan las guitarras, cantan bossa nova, samba y disfrutas de una cachasa (destilado) o una caipirinha( alcohol con limón y azúcar). Un día es suficiente para comprobar que en Sao Paulo la vida es movimiento, gastronomía, arte y música en donde puedes compartir momentos inolvidables.
José Woldenberg opina que los mundiales son para: “dejarse envolver por el ambiente, de ir a los partidos como quien acude a una fiesta esperanzado, como quien se apresta a tomar un avión que lo trasportará a unas felices vacaciones”. Y si, este futbol no es un deporte, es un espectáculo por el cual se paga y mucho, por lo que vale la pena dejarse envolver y sobre todo disfrutar del maravilloso país anfitrión, aunque sea por hoy, en televisión.